Cristián Caipillán, amigo de theclinic.cl, subió hace pocos días el volcán Chaitén, en una visita guiada por Héctor Sáez, empresario turístico de la zona. Estas son sus impresiones:

“Para ascender al volcán se necesitan entre 4 y 5 hrs., el acceso es complejo, ya que no existe una senda, sino mas bien se camina por zanjas dejadas por la bajada del material volcánico y por restos de lo que alguna vez fue un bosque templado lluvioso. Es impresionante ver como el volcán todavía arroja al aire piedras y rocas que en algunos casos tienen el tamaño de un auto. Estas rocas son las que provocan el levantamiento de polvo y cenizas que se aprecian en las fotografías.

Lo mas impresionante de esta excursión es lo cerca que se encuentra este gigante y lo activo que está, lo que se siente cada vez mas a medida que se acerca la cumbre. La devastación que ha provocado en los faldeos del volcán es sorprendente, en estos sectores ya no existen rastros de vida, ya que todo está cubierto por una gruesa capa de cenizas, la que se compacta con la lluvia formando un grueso manto que no permite la filtración del agua y que al secarse se convierte en un polvo altamente volátil.”

Vista panorámica en el ascenso al volcán, se pueden apreciar los bosques nativos milenarios de coigües, tepas, mañíos, canelos, lumas y arrayanes quemados y devastados por el material volcánico, muchos de ellos de gran envergadura han sido arrancados desde la raíz, lo que demuestra la fuerza y las temperaturas que se alcanzaron en los días de más alta actividad. Se observa en el suelo la ceniza que cubre miles de hectáreas alrededor del volcán, esta también ha colaborado en no permitir que la lluvia alcance el suelo, lo que seguramente provocará que la recuperación de los suelos sea aún más lenta.

Fotos sacadas desde la cumbre del volcán, aquí se puede ver que en el antiguo cráter (desde donde se sacan las fotos), se ha creado un domo, que es el resultado de estos meses acumulación de material producido por la erupción, se observa que desde la rocas que forman el domo aparecen gases y humo, los que provienen desde el interior del domo todavía activo.

Fotografías de Héctor Sáez y Roberto Inostroza.