El retorno de la competencia por el pasajero, el final de los transbordos y la flexibilidad en los recorridos marca la muerte del Transantiago. Cortázar desechó el diseño por el que tanto felicitaron a Lagos en el exterior (según él) y las calles vuelven a su orden natural, es decir, al desorden absoluto. ¿Aroma a Marinakis? Si no está muerto, siempre hiede.
Recordemos este fracaso cuando aún no lo era, con una magnífica animacion que los encargados de la página web del Transantiago olvidaron borrar, y dos videos que hicieron leña del árbol caído.
El ex ministro vocero de gobierno defendió a Bachelet y le echó la foca a la derecha, de nuevo.

