El paro del Registro Civil de impopular no se queda. Largas colas y tortuosos procedimientos para conseguir un papel han reavivado el odio del ciudadano común y silvestre contra uno de sus enemigos habituales: “la burocracia”.
Por Francisco Valenzuela
Marta Iturriaga, cuñada de Fernando Karadima en una carta a El Mercurio

