Dice que el país ha cambiado desde que dejaron la presidencia: separaciones, poca vida de barrio, mucha farándula. Según Martita, los chilenos estamos más livianos y eso le preocupa. Sobre todo ahora que Frei suena como presidenciable. Repasamos sus años en el poder, su amistad con Gerardo Rocha, los viajes, y su opinión de Piñera y Lagos. Ojo: Martita está enojada con la DC: “Han sido poco respetuosos con Eduardo, salen hablando de él en los diarios. ¿Esas cosas se las harían a Aylwin? Yo no sé si es envidia, pero la DC tiene eso”.

Por Verónica Torres • Foto: Alejandro Olivares.

Ha cambiado bastante el país desde el ‘98…
-Desde el ’94, cuando fue la elección y salió Eduardo, te diría que ha cambiado para mejor. En cosas materiales, con las carreteras que hizo Eduardo, los aeropuertos, las reformas a la educación, a la previsión social. Lo que encuentro bueno es que desde que entró la Concertación el país ha salido adelante en algunas cosas… y en otras ha salido pa’ atrás.

¿En cuáles?
-Te diría que la gente ha perdido la profundidad. Será porque estamos invadidos de estos programas de farándula, aunque son entretenidos, pa’ que te voy a decir una cosa por otra. Yo no veo sólo el Animal Planet o el History Channel, no.

No, que lata…
-Pero creo que nos hemos convertido en un país más liviano. Poco preocupado del otro. Esta misma cosa de los barrios, que todos con citófonos, que no sabes quién vive a tu lado. Yo me acuerdo de los barrios donde los niños jugaban fútbol. Porque ahora eso se da un poco en los condominios. La gente está asustada porque las cosas se han puesto más violentas. En política sobre todo. Ya no es lo mismo de antes, la gente está más crítica, más mal genio. Hoy día veía un comentario que hacía Yerko Puchento sobre los carteles de las municipales y es verdad: tú ves los carteles y dices “que le pasó a este tipo”.

¿No están sonriendo?
-La gente en general. Tú vas por la calle y todos andan en lo suyo porque la vida está acelerada y eso es lo que me preocupa. El tema de la familia. La familia está absolutamente dispersa, ¿por qué? Porque los padres trabajan, las madres trabajan y llegan agotados.

Muchas separaciones además…
-Producto de esto mismo. Estaba leyendo el otro día en Estados Unidos y esto ya es una cosa terrible. Nosotros con Eduardo llevamos 41 años de casados así que por lo menos me salvé, creo, porque nadie sabe. Mi suegra siempre decía “yo meto las manos al fuego por mi marido”, pero yo no meto las manos al fuego por nadie.

¿Ni siquiera por Eduardo?
-Por nadie, ja, ja…

Bolocco y Menem se separaron…
-Oh,sí,qué pena. Ellos se querían harto…

Comieron en su casa, Bolocco andaba vestida de gatúbela.
-Esa vez Carlos me llamó y me dijo si podía venir con la Cecilia. Yo sabía que andaban saliendo y pa’ qué decir la cantidad de prensa. No se podía caminar y yo le dije a Carlos “así no vas a conquistar a esta niñita, la vas a matar”. Qué pena, fíjate, yo quiero harto a Carlos. Nosotros lo fuimos a ver cuando estuvo preso. Andábamos en Argentina, almorzamos y él nos decía que no habría soportado el encierro sin la Cecilia. Ella fue súper amorosa en acompañarlo, si lo quería…

Pero después va y lo gorrea. Fue divertido ese paparazzeo…
-Fue una impertinencia del porte de una catedral. Por eso, te digo que estoy muy preocupada con esto que está pasando en el país. Porque he visto en la televisión cuando a los famosos los persiguen y les meten los micrófonos pa’ adentro y uno se pregunta ¿qué es esto? Es que yo le doy gracias a Dios que en la época en que Eduardo era Presidente esto no pasaba. Yo tenía cuatro hijas que salían, que pololeaban. Imagínate ahora: podrían haber estado en las discoteques y habría ocurrido… Si eran niñitas chicas, una de ellas estaba en el colegio…

¿Se pasa muy mal en La Moneda?
-No, no se pasa mal, pero es cansador y estoy hablando de mí. Porque yo me sentía muy responsable de todo lo que pasaba en el país. Ver los diarios era un drama. Si algo pasaba, si se caía un señor por un río, cuando habían hecho los puentes. Sentía que nosotros teníamos la culpa.

¿Ah sí?
-Olvídate cuando a Eduardo le cayó encima esta cuestión del indulto por el caso del señor que mató al niñito Anfrus (se refiere al caso Zamorano Jones), o que no lo mató, parece. Ahí yo decía “cómo mi marido va a decidir por la vida de una persona”. Pero Eduardo, que es lo más estudioso y responsable de la vida, se llevó todo el expediente a Viña y lo leyó entero y decidió que este señor no era culpable. Imagínate que de haberlo declarado culpable lo mata y yo no lo podría mirar hasta el día de hoy. Gracias a Dios que después se abolió la pena de muerte. Porque lo encuentro lo más anacrónico que hay, como de reyes, como esta serie que estoy viendo ahora, Los Tudors…

¿Esa que cuenta la historia de Enrique VIII con Ana Bolena?
-Sí y me encanta porque es pura novela y las niñas son estupendas y el príncipe es nada que ver con Enrique VIII que era feo, porque este es un barbón, una maravilla… y olvídate a los curas, los dejan pésimo, tienen hijos…

PRIMERA DAMA

Frei podría ser Presidente otra vez. Hay gente que lo apoya.
-Ahí anda, pero no tengo idea.

¿Sería de nuevo primera dama?
-No sé, porque los tiempos cambian. Pero yo a mi marido lo he acompañado toda la vida para donde ha ido y lo hago con gusto. Porque él a mí también me ha acompañado en todas las locuras que se me han ocurrido, las públicas y las no públicas, ja, ja, ja.

…Esas deben ser las más entretenidas…
-Siempre hemos sido súper partners…

Recuerdo cuando dejaron La Moneda y salieron de la mano.
-Sí, fue bonito, pero me dio mucha risa porque Eduardo estaba bien nervioso, entonces, un periodista le dijo: “Presidente” no sé que cosa y Eduardo le contestó, pero el periodista volvió a preguntarle y Eduardo (imita la voz de Frei): “¡pero sí ya te dije, hueón!”, ja, ja, ja, ja… Te juro que con las niñitas casi nos morimos y Eduardo “no, si no lo dije” y nosotros “lo dijiste” y salió en la televisión y después Eduardo me decía: “pa’ que me catetea” Ja, ja…

¿Seis años es mucho?
-Pero Eduardo encuentra que cuatro años es poco y no sé cuál es el intermedio. Pero yo aguanté los seis años firme al loro. Trabajé harto…

¿Se agotó?
-No, no me agoté, pero salía a las comunas a estar con la gente y también recibía gente en La Moneda. Tenía bien lindo mi lado. En toda la galería de entrada puse unos cuadros pintados por los niños porque a mí me gustan las cosas bonitas y no tengo ningún problema en decirlo.

¿La criticaban por eso?
-Sí, porque arreglé la casa de Viña y la arreglé, y a mucha honra porque quedó preciosa.

¿Qué le puso?
-Muebles de colores alegres. Porque piensa tú que en este país no hay casa para presidentes y esa es la única casa donde puedes ir y relajarte. Pero a Lagos le dio por hacer eventos ahí y en su época a mí nunca me convidaron, a Eduardo sí, pero por cosas de trabajo. Después la Michelle me convidó y ahí vi todas las sillas forradas. Sacaron todos los muebles que nosotros pusimos…

También les tocó afrontar la crisis asiática, ¿lo recuerda?
-Sí y me dio mucha pena porque iba tan bien el gobierno y de repente ¡pa!, te pesca la crisis, pero a pesar de eso Eduardo les subió las pensiones a los adultos mayores…

Lo criticaron harto a don Eduardo…
-Me imagino que lo habrán criticado, pero tú haces lo que crees que estás haciendo mejor.

La gente decía que ustedes viajaban mucho.
-Pero si tú haces una comparación de lo que viajó Eduardo, Lagos y la Michelle, la cosa va en alza con el tiempo. Porque Eduardo viajó mucho menos que ellos y los beneficios de ahora son producto de esos viajes. Eduardo creyó en China antes que nadie, sacó el tratado de libre comercio, lo firmaron después, pero Eduardo lo tenía listo con Estados Unidos, con Clinton y claro que pelaban y gritaban por los viajes porque veníamos de la dictadura y como país estábamos aislados. Entonces, dijeron “este loco, empezó a viajar pa’ arriba y pa’ abajo”… ¿Pero y los beneficios, mijita? Aquí está la gente aplaudiendo hoy. A mi me da risa porque Eduardo quedó marcado cuando él compró un avión modestito donde íbamos saltando como canguros.

¿Qué se tomaba en el avión presidencial?, ¿copete?
-Por supuesto, se tomaba copete, tecito…

¿Champagne?
-Sí, a mí me encanta el champagne, pero el otro día descubrí las margaritas. Oh, qué cosa más rica…

¿Les daban quesitos?
-El catering venía de Lan y de desayuno me acuerdo que había omelette y juguito, pero envasado. No iban a estar estrujando la naranja.

Con las turbulencias, imposible.
-Una vez íbamos a llegar a un país y yo me tenía que cambiar ropa porque había dormido. Entonces, estaba poniéndome las medias en el baño y de repente viene una turbulencia y me voy al suelo y la Cecilia, mi hija, apenas me vio se tiró al suelo pensando que había que tirarse al suelo, ja, ja, ja. Después nos reíamos porque en esos aviones lo pasábamos muy bien porque iba de todo: periodistas, empresarios, gente de universidades. De hecho, ahí conocí a Gerardo Rocha.

¡No le puedo creer!
-Pero si yo era muy amiga de él, pues. Lo conocí arriba de estos aviones. Iba siempre sentadito ahí porque estaba con su corporación Santo Tomás y muchas veces conversaba con él y hablábamos de educación, que aquí, que acá. Un día él fue a La Moneda y me dijo “sabes, Martita, quiero hacer una beca que se llame Primera Dama….” Y yo iba todos los años a la universidad, entregaba las becas y pa’ que te digo las fiestas, me regalaban unas flores preciosas y él me alababa: que era regia, que me quería tanto, que Eduardo era el mejor presidente que había tenido Chile.

¿Y qué sintió cuando se enteró de lo que pasó este año con Rocha?
-Fue horrible, no lo podía creer. Yo fui a la misa y quedé muy impresionada porque la gente cuando ve estos dramas,

TODOS DE LA MANO

¿Qué le parece Farkas?
-¿Ese que anda repartiendo plata por la calle? ¡Genial!

Lo quieren poner a competir con Piñera…
-Yo conocí a la mamá y al papá de Sebastián Piñera: la señora Picha y don Pepe, que eran geniales. Te voy a contar una anécdota. Cuando Eduardo era candidato a senador por la derecha también iba Sebastián Piñera y una vez les tocó debatir en un canal de televisión. Cada uno tenía una tarima a su lado, así como en los estadios donde llevaban gente que los apoyaba. Entonces, llega don Pepe Piñera -DC de toda la vida-y se apotinga en el lado de Eduardo con todos sus amigos y Sebastián le grita: ¡Papá, usted es de acá! Y don Pepe responde “no, estoy mejor aquí” y al final se quedó pal lado de Eduardo, ja, ja…

¿Ve a Piñera en La Moneda?
-De verlo lo puedo ver, pero me da susto. Porque creo que un presidente tiene que soltar la parte del negocio. Porque vas a tener una información privilegiada y ya se vio con lo de Lan que él usó esa información. Y a Eduardo jamás en la vida se le ocurrió comprar un dólar en la calle siquiera. Nunca, nunca. Que se me caiga el pelo si fuera así. Oh, me voy a quedar pelá, ja, ja, ja…

¿Le gustó el gobierno de Lagos?
-Ah, eso no te lo voy a decir. Siempre a nosotros nos han hecho pelear con los Lagos. Una vez me armaron una historia tremenda en la radio Cooperativa. Le había pasado algo a Luisa Durán y me preguntaron “¿la llamaste?” y yo “no, porque no tengo su teléfono”. Porque no soy amiga de ella. No es que yo la odie. Pero esa vez “¡ohhh, Martita Larrachea no quiere a la Luisa Durán! Bueno, a Lagos con la Michelle también los azuzan que peleen…

Lagos criticó a Bachelet por no construir el puente del canal de Chacao…
-Me da pena porque lo único que sale en la prensa son las peleas y no ven si tú estás promulgando una buena ley y la política es eso. Yo te digo: que Eduardo sea senador a nosotros no nos enriquece ni nos empobrece. Pero él va pal sur, vuelve del sur y ahora tengo departamento en Osorno porque tampoco podemos llegar a pararnos en la vereda. Es una vida bastante dura y yo admiro a Eduardo porque tiene vocación o sino ¿pa’ qué lo está haciendo?

Ahora está participando en las municipales.
-Y feliz de la vida. Mira, si a mí me agota, me agota y ahora anda en el sur y anda Lagos y creo que Piñera también. Yo le decía a Eduardo: ya pues, sepárense un poquito, andan todos de la mano.

¿Será el tiempo de Soledad Alvear después de Michelle?
-No sé, hay que ver si se presenta. Yo no sé si va a correr el cuento que sea mujer o no. Será por sus capacidades.

¿Le gusta como presidenta de la DC?
-Ah, no, como presidenta de la DC no voy a opinar. Ja, ja. Me abstengo…

¿Por qué?
-Porque mientras no aclaren las fichas del partido no voy a opinar nada. Que aclaren todos los muertos y después conversamos.

Oiga, qué enredo eso.
-¡Uf!

¿Le da un poco de vergüenza?
-Me da mucha vergüenza por mi suegro. Yo siempre pienso en él y el otro día me llegué a emocionar en el homenaje a Gabriel Valdés porque él habló mucho de mi suegro: de cómo se sacrificó este caballero, de la visión que tuvo al formar este partido. Con lo católico que era en esa época y escindirse de la Iglesia. Lo que yo siento es que la DC no cuida a sus líderes como cuida la izquierda a los de ellos. La DC ha sido un partido mayoritario por muchos años y la figura de mi suegro no la han cuidado y tú ves que ni han cuidado a Eduardo que fue presidente. No, ellos, disparan, disparan. Y no estoy hablando de la mesa, estoy hablando en general. Porque cuando mi suegro gobernó, su peor enemigo fue su partido…

¿Le pasó lo mismo a su marido?
-No le pasó, pero la gente del partido ha sido poco respetuosa. Porque hay tipos que están mirando, que aquí voy yo, ahora me toca a mí. Eso es lo que me desespera de algunas personas.

¿Quiénes?
-No te voy a decir, ja, ja, ja…

¿A don Eduardo lo han ninguneado?
-¡Qué lo van a ningunear! Pero sí han estado hablando de él en los diarios y esas cosas no se hacen. ¿Esas cosas se las harían a Aylwin?

Buena pregunta.
-Claro, pues. Hablan de Eduardo ¿porque es más joven acaso?, ¿por qué? Cuando le ha dado prestigio a este país, ha sido Presidente de Chile y del Senado. Entonces, yo no sé si es envidia, pero la DC tiene eso.

¿Se cansó de los políticos?
-Me cansa la politiquería. En mi casa, lo que he visto siempre es una política seria, que no es de andar con luminarias ni tonteando sino que de estudio, de trabajo. Pero escucha los chistes de la tele “que los políticos se robaron tal cosa, o no hicieron tal cosa”. Entonces, ya se metió en el ADN de la gente que todos los políticos son imbéciles, corruptos. Y cuando tú ves el trabajo prolijo de Eduardo, que corre, que va a Valparaíso, que ve las leyes, que estudia, da rabia y por eso me empecé a alejar. Porque por más que lo digas la gente igual sigue con la tontera porque ahí están los otros jugando fútbol, bailando reggaetón…

¿Son lateros los políticos?
-Hay de todo: hay mitad latero, mitad simpático. Pero a Eduardo ¿qué le dicen? Que es fome. Bueno, será fome, pero es eficiente, ja, ja…

¿Frei vuelve a La Moneda?
-No sé, lo sabrá la gente. Pero si lo quieren de vuelta será porque es buena persona.

¿Es la mejor opción?
-Bueno, pa’ mí siempre pues, mijita, si es mi marido. Imagínate dijera que no. Yo lo encuentro tan inteligente, te juro, creo que lo hace tan bien. Me gusta verlo hablar en Valparaíso, me río sola.