La sangre está a punto de llegar al río en la derecha. Esta semana la UDI le dio luz verde a Evelyn Matthei para que se pruebe con Piñera en la presidencial en una competencia “fraterna”. Mientras, los seguidores de Kast preparan municiones para importar a Chile el modelo exitoso de la derecha religiosa norteamericana.

Por Jorge Rojas G. y Pablo Vergara • Foto Alejandro Olivares.

La última guerra de la Alianza, desatada hace unas semanas por la hoy diputada por Constitución Lily Pérez al anunciar que quería el sillón de senador del presidente de la UDI Juan Antonio Coloma, ya definitivamente se salió de quicio. Luego que los UDI decidieran guerra total con sus “socios” de Renovación Nacional y competir en concejales, alcaldes, diputados y senadores en todas las elecciones que se vienen, faltaba nada más definirle un plato fuerte a Piñera para la presidencial. Y los círculos de poder del gremialismo ya lo tienen: Evelyn Matthei, la senadora por la IV región que ya se encuentra con carta blanca para competir con el empresario.

Un plato especialmente amargo. Matthei y Piñera alguna vez fueron socios en la ya mítica “Patrulla Juvenil” de RN que dijo querer renovar a la derecha. Ricardo Claro y el espionaje del Ejército en 1992 destruyeron eso. Y desde entonces que la senadora -desde la UDI- y Piñera se han ido enfrentando. Matthei lo ha acusado de estar motivado por “la vanidad y el poder” y ha dicho que Chile “conoce las veces que Piñera no ha hecho lo que dice”. Piñera, por su lado, se ha quejado de “la amargura” de sus expresiones. Ambos son una buena dupla de antagonistas de la larga teleserie en que se ha transformado la Alianza por Chile.

En cuanto comenzó a circular la idea de colocarle una sombra a Piñera surgieron diversos nombres. Hernán Larraín, Pablo Longueira y hasta Jacqueline Van Rysselberghe, la alcaldesa de Concepción. Pero en la UDI reconocen que Matthei, que solita se colocó en la pista de largada, es lejos la que tiene más proyección. Mientras algunos ven que Longueira es más difícil de perfilar luego que él mismo se bajara el año pasado de la carrera, Matthei parece un bulldozer difícil de detener.

Matthei, dicen en la UDI, marca y casi no es necesario medirla en encuestas. Sobre eso ya circula en el partido la historia de la fiebre que se desató en Arica e Iquique durante la visita que Matthei y Jaime Orpis hicieron allí para apoyar a los candidatos municipales de la UDI. Los gremialistas dicen que la recepción a Matthei fue espectacular. Tanto que el mismo Orpis declaró a los medios locales que ella “había sido ungida candidata”.

La UDI ha sido testigo de diversas reuniones en el último tiempo para tratar la fiebre de candidaturas por las que cruza el partido. Pocos de los participantes en ellas consideran que, aparte de Matthei, exista otra opción. En la UDI se comenta que ninguno de esos encuentros ha podido imponer el criterio de apaciguar los ímpetus de la senadora. Al revés, todos han terminado “desatando a la fiera” y otorgándole luz verde.

No han sido reuniones tensas, dicen en la UDI. En poco tiempo se ha ido imponiendo la idea de que no hay para qué desactivar a Matthei en su intento. El cálculo es simple: ella, dicen, tiene carisma, es conocida, la gente le cree y es imposible de parar. Y por eso es que se ha acordado darle carta blanca en su viaje a La Moneda en paralelo a Piñera.

Todo esto -aclaran en la UDI sin reírse- en el marco de una competencia sana que le dé más votos a la Alianza sin intenciones de aguarle la fiesta al hombre de RN.

LOS VOTOS POPULARES

El nombre de Matthei cae como anillo al dedo en un partido que hasta hace poco parecía rendido frente a Piñera. Así y todo, algunos sectores más realistas hasta piensan en que en las próximas elecciones dejarán de ser el partido más votado de Chile.

El único consuelo que les queda a los pesimistas es el voto popular, el capital que el partido se ha construido en los últimos veinticinco años y que algunos sectores -especialmente aquellos ligados a José Antonio Kast en la pasada elección interna- ven que difícilmente se puedan endosar a ninguno de los candidatos que están en la línea de largada.

-El voto popular se marcaba mucho con Joaquín Lavín, con Pablo Longueira es menos y con Evelyn Mathei lo más probable es que no se marque. Acuérdate del problema con monseñor Alejandro Goic. Nos sacamos la chucha para posicionarnos en el sector popular y ella dice que no debe existir un sueldo ético -cuenta un kasista.

La presencia UDI en las poblaciones es el tesoro que creen en el partido puede salvarlos de un naufragio. Sobre todo porque Piñera no logra penetrar allí. “En las poblaciones Piñera no es visto como el empresario, porque se le podría premiar por dar puestos de trabajo, sino que lo ven como el tipo que todo el rato habla para la tele. Eso nos hizo mirar el vaso medio lleno y querer llevar un candidato a la presidencia”, explica un UDI.

En esa cuenta corriente es donde los kasistas tienen depositadas sus fichas. Avizoran que la “sorpresa de abril” (la fecha tope que los coroneles asumieron para ponerle “competencia leal” a Piñera) sólo es una jugada para que los votos populares no se traspasen gratis al RN. Tampoco se entusiasman con Matthei. Ellos tienen en mente un proyecto de más largo aliento que esperan sea el que salve a la UDI después de la elección del próximo año.

EL MESÍAS

José Antonio Kast en este tiempo ha estado sembrando. El rubio diputado pro-vida se ha pasado recorriendo el país reuniéndose con los concejales que le siguen y preparando nuevas generaciones UDI. No sólo eso. La última semana de septiembre Kast viajó a Estados Unidos a reunirse con prominentes miembros del Partido Republicano y especialmente con líderes de la derecha cristiana en un encuentro en Washington en que participaron miembros de la Fundación Atlas, del Instituto CATO, el International Republican Institute (IRI) y la Fundación Heritage. El tema central del congreso fue la educación y la familia.

El viaje y los temas no son coincidencias. La idea -dicen cercanos a Kast- es buscar las claves que han permitido a los cristianos norteamericanos ganar elecciones usando temas valóricos, que acá poco éxito han dado electoralmente. El recuerdo de la marcha de más de 15 mil personas protestando por la prohibición de la Píldora del Día Después, propiciada por Kast en el Tribunal Constitucional, sigue siendo una de las taras del candidato.

Aunque no lo reconocen públicamente, en privado en el kasismo aseguran que las giras dentro de Chile y al extranjero son una especie de precampaña, pero al estilo Kast: sin que nadie se entere. La idea -dicen- es posicionarlo en una parada diferente al resto de los dirigentes del partido y desde allí proyectarlo como líder. “Hoy Kast tiene más peso político, porque no fue una oposición dura dentro de la UDI y no dio motivos para que hablaran mal de él”, reflexiona un seguidor.

El momento no es malo para Kast. La guerra entre RN y la UDI y el surgimiento de candidaturas presidenciales gremialistas lo dejan con un buen piso, pese a no estar en la grilla de largada para la tarea que se ha autoimpuesto: refundar el partido.

PRESIDENCIABLE O SENADOR

En esa línea, el plan ideal para Kast es la presidencial del 2014. Aunque tampoco se descarta un plan B, considerando que el diputado todavía es joven (tiene 42 años): ser el reemplazo de Jovino Novoa en la senaturía por Santiago Poniente.

Esto no es algo que solamente se les ocurra a los cercanos al diputado. En otros círculos de la UDI es sabido el aprecio que Novoa le tiene a Kast, pese al portazo que éste le dio cuando hace algunos meses el senador trató de evitar que se embarcara en la disputa por la presidencia frente a Coloma. Y no sólo Novoa: en la UDI es casi imposible encontrar hoy a alguien que no aprecie al diputado. Uno de sus seguidores lo explica bien: “es rubio, de ojos verdes y con arrastre en el mundo popular. Más UDI no puede ser”, dice.