No sólo la blonda y rizada chocopandera diferencia a Leonardo Farkas del empresariado chileno. Su inédita costumbre de mostrar la plata, y también de regalarla, resulta de una incomodidad extrema para las austeras costumbres de nuestros hombres de negocios. Tal desprendimiento ya es fama entre los garzones de los restaurantes de lujo santiaguinos, hasta donde cada cierto tiempo Farkas se deja caer sin pasar inadvertido. La última aparición la hizo en el restaurante Ox, de Nueva Costanera, donde acudió invitado por algunos empresarios, entre ellos, los hermanos Calderón y Patricio Kreutzberger.

Luego de bajar de su Rolls Royce Phantom descapotable con su mujer, el empresario minero se sentó a una mesa junto a otras 17 personas y se dio un pequeño gusto: egroll de prietas, hechas con tomillo y masa de wan tan, un mix de cinco tipos de longaniza, entre las que había de ciervo, vacuno, cordero y otras; foie gras y un fondo de cuatro tipos de asado, de tira, de lomo liso y vetado. Eso con ensaladas verdes, postre de flan y cheescake y algunos vinos y tragos. Su mujer tomó champagne Chandon Extra Brut, él tomó Kir Royal y varios vinos de la línea Ventisquero. Luego del tremendo patache, uno de los comensales pagó la cuenta, momento en el cual Farkas llamó al gerente administrador del local, Gonzalo Romero.

¿Cuántos garzones atendieron nuestra mesa?, preguntó el blondo chocopandero.

Fueron cinco, contestó el administrador, mientras Farkas le refutaba que habían sido diez.

“Yo le dije, bueno, fueron diez entonces. El sacó la chequera y tiró un uno con varios ceros. Me lo pasó y yo casi me fui de espaldas cuando vi que eran seis ceros, un millón de pesos. Los garzones no lo podían creer. Al final, como era tanta plata, decidimos repartirla entre todos los empleados del local desde los garzones hasta los coperos”, recuerda Romero.

El administrador, habituado a que hombres de negocios lleguen al local, dice que los rajados dejan el 15%, pero que nunca habían recibido una propina de esa magnitud.

Farkas, en todo, caso le baja el perfil a la propina. Eso, dice, lo ha hecho en otras ocasiones. “Total, hay que aprovechar de compartir con el resto, y así todos ayudamos”, explica.

La millonaria propina adelanta de alguna forma lo que podría ser una curiosa primaria entre empresarios/candidatos: el aporte que Farkas y Piñera hagan a la Teletón en diciembre próximo. Es de esperar que el empresario minero mejore su aporte de 2007, cuando entregó $ 235 millones. Habrá que ver qué tanto más puede hacer Piñera. No en vano Farkas dijo a este diario que él muchas veces había dado esa plata anónimamente.

“El año pasado yo doné con nombre la plata no para creerme, sino para hacer que otra gente que tiene más plata que yo se pudiera celosa y también diera”, dijo Farkas. Habrá que ver entonces cómo responde Piñera.