El reconocimiento por parte del ministro de salud Alvaro Erazo de que 512 personas -hasta ayer- no habían sido notificadas de ser portadoras del virus VIH por distintos bancos de sangre del sistema público, es el síntoma más agudo de un problema abordado mal como pocos, en la burda espera de que un antídoto mágico lo haga desaparecer como en su momento desaparecieron la peste negra y la tuberculosis. Parece ser hijo predilecto de la máxima del ministro Barros Luco: “Hay dos tipos de problemas: los que se solucionan solos y los que no se solucionan nunca”. Ahora descubrimos que no se notifica, pero siempre hemos sabido que no se previene. Basta con querer entrar a la página web del cuestionado Conasida, organismo de gobierno a cargo de la enfermedad. Prácticamente no existe, pues sólo es un apartado escondidísimo en el sitio del Ministerio de Salud, y cuando se logra llegar a él, nos encontramos con dos o tres items que no llevan a nada. En la página de Vivo Positivo, la asociación no gubernamental de personas infectadas de VIH, la cosa no va mejor. Al apretar el menú que indica prevención, la página queda en blanco. Para qué pecar de majaderos e ir a las páginas ligadas a la iglesia católica, donde el único antídoto es el amor, como si la salud pública pudiera reducirse a una canción de Los Beatles.

El año pasado el ridículo gubernamental fue mayúsculo con la campaña “Yo decido y me cuido siempre”, que proponía como opciones para evitar el contagio del VIH la abstinencia, la pareja exclusiva y el uso “correcto” del preservativo. Testimonios de sospechoso realismo ponían al mismo nivel usar condón que optar por no tener relaciones hasta el matrimonio.

Campaña “Yo decido y me cuido siempre”

En el Informe sobre la Epidemia Mundial del SIDA, publicado en agosto de este año por el Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/sida (ONUSIDA) se señalan claramente cuáles son los puntos que se deben atacar y las prácticas que se deben promover para hacer una campaña de prevención efectiva. Además de la información clara, sin decorados ni metáforas ni apelaciones a cualidades morales del ser humano, se hace hincapié, como única opción segura, en el uso del condón sin excepciones por parte de aquellos que tienen múltiples parejas sexuales, profesionales del sexo, hombres que tienen relaciones con hombres y consumidores de drogas inyectables, a quienes además se les aconsejan prácticas seguras de inyección.

Si quieres leer el informe completo de ONUSIDA. bájalo en esta dirección.