La modificación de la ley de alcoholes ha traído diversas reacciones desde todos los sectores afectados. Empresas del rubro “alcohólico” se han aliado con los clubes deportivos para hacer fuerzas ante una ley que los restringe fuertemente. En la otra vereda esta el ministerio de salud y sus cifras de salud pública que son claras en cuanto al consumo de alcohol como problema importante en el país. Todos tienen algo que decir en esta lucha entre el alcohol, el deporte y la salud…(y el dinero también)

El proyecto de modificación de la ley de alcoholes consta de 3 partes principales: etiquetado, ventas y publicidad. Esta última es la que afecta directamente al fútbol y se transformaría en un perjuicio gigantesco para los equipos profesionales chilenos.

Desde hace varios años, Cristal se ha posicionado como el principal sponsor del fútbol nacional. Tanto en los equipos de primera A y B, como en la Selección Chilena, esta marca de cerveza aporta una gran cantidad de dinero a los clubes por conceptos tan variados como publicidad estática en los estadios o publicidad en las camisetas e indumentaria deportiva.

Con respecto a la publicidad de estas marcas, la nueva ley dice lo siguiente:

“Se prohíbe cualquier forma de publicidad comercial o no comercial, directa o indirecta de bebidas alcohólicas en actividades deportivas, tales como la promoción, comunicación, recomendación o propaganda de dichas bebidas, sus marcas y productos.

Los artículos deportivos destinados a ser distribuidos masivamente, tales como camisetas, uniformes u otros, y aquellos de “merchandising” vinculados a actividades deportivas, no podrán contener publicidad de bebidas alcohólicas, ni siquiera cuando con ello se busque replicar más fielmente algún artículo usado por un deportista o equipo deportivo determinado”.

Estas prohibiciones generarían una pérdida de ingresos del orden de los 8 millones de dólares para el futbol chileno, influyendo de mala manera en los aportes que hace cada club a la formación de jugadores y al mismo equipo profesional.

La postura del futbol

En el mundo del futbol nadie está de acuerdo con esta medida y tanto equipos grandes como chicos están unidos para reclamar. La ANFP, con Harold Mayne-Nicholls a la cabeza, expresó su molestia con la ley, defendiendo el aporte que hacen las compañías de bebidas alcohólicas a la actividad. Por el lado de los peloteros, hay 2 razones que apoyarían su posición. La primera es que los principales eventos deportivos del mundo son patrocinados por bebidas alcohólicas, siendo la UEFA Champions League uno de los ejemplos más famosos. Tal es la importancia del aporte de Heineken a la Copa de Campeones que la final jugada este año en Moscú, contó con apoyo gubernamental para modificar la ley de alcoholes que prohíbe la publicidad de alcohol en los eventos deportivos. Si Rusia no hacia esos cambios, la final de la copa se cambiaba de ciudad y las pérdidas económicas hubieran sido bastante grandes. Finalmente, la ley se modificó por 1 día, Heineken pudo hacer publicidad en Rusia y el partido se jugó sin mayores problemas.

La otra razón que da el fútbol en contra de la ley es que no hay evidencia real de que la publicidad en los eventos deportivos incentive el consumo de alcohol y que eso de fomentar el alcoholismo es una mentira. También se ha señalado que lo que se hace actualmente no es incentivar el consumo como lo hace la Teletón sino que la presencia de la marca en todas partes es para “potenciarla y recordarla”.

Otro punto que no tiene mayor sentido es el de las camisetas sin propaganda de alcohol, algo que es rechazado absolutamente por el mundo del futbol que no ve un problema real en el estampado de las camisetas.

Los diputados defienden su ley

Pese a que el proyecto de ley fue a aprobado en la cámara de diputados, se estima que el paso por el senado va a ser complicado y que existen grandes posibilidades de que sea rechazado. “El lobby será gigantesco y no me cabe duda de que buscarán la fórmula para frenar la ley”, señalo Enrique Accorsi, uno de los diputados que ha trabajado en esta modificación. El mismo Dr. Accorsi estima que el estado gasta 3000 millones de dólares a causa del alcohol y que con esto se quiere atacar por todos lados el problema.

El diputado Fulvio Rossi, otro de los promotores de la ley, señaló algo bastante discutible: “El ídolo deportivo de un niño es su modelo y de esa perspectiva, si ve que ese deportista tiene la marca de una cerveza en la espalda, el niño entiende que la cerveza y el deporte van de la mano”. En esta frase de Rossi creo que hay una exageración tremenda ya que un niño no está pendiente de este tipo de detalles que un adulto si puede imaginar para sacar provecho de una situación. Para mí, una relación entre deporte y cerveza mucho más cercana es ver al “ídolo” ebrio en una Discotheque o dando jugo en una Copa América.

El diputado Juan Lobos, ve en esta ley una forma de separar lo que es el alcohol de la vida sana y el deporte, aportando con el dato de que las instituciones deportivas tendrían 2 años para acostumbrarse a esta nueva situación y buscar otras formas de financiamiento que no fomenten el alcoholismo.

El ministerio de salud se metió con todo

A principios de septiembre, un estudio encargado por el Minsal, determinó que el alcohol se transformó en una de las principales causas de muerte y discapacidad en Chile (esto incluye la dependencia al alcohol, la cirrosis y los accidentes de tránsito relacionados con su consumo), convirtiéndose en uno de los desafíos sanitarios más importantes de los próximos años. Si a esto le sumamos que la dependencia al alcohol está dentro de las 4 patologías AUGE/GES más demandadas por la población, la preocupación del gobierno por esta ley se convierte en algo prioritario.

Una de las principales ideas del gobierno con esta ley es evitar que se relacione el consumo de alcohol con “las cosas entretenidas de la vida”, algo que va dirigido especialmente a los menores de edad en los cuales se puede trabajar fuertemente en prevención. El vínculo entre alcohol y deportes es algo que se quiere eliminar de cualquier manera como una forma de poner atajo a un problema de salud pública que va creciendo.

El tema de la ley es bastante discutible, por un lado tenemos a los clubes deportivos e incluso deportistas que reciben grandes aportes económicos de estas empresas “alcohólicas”, que difícilmente podrían ser igualados por algún subsidio del estado, además de perder la opción de que cada institución negocie los aportes de acuerdo a diversas circunstancias (competencias internacionales, títulos, televisión, etc.). Por el otro lado tenemos a los políticos y el Minsal haciendo fuerzas para mejorar sus números en salud pública con respecto al alcohol y su alta prevalencia, apuntando a la prevención pese a que el asunto del “copete” es algo que está bastante arraigado en la sociedad.

Ambas posturas tienen argumentos validos pero que se contraponen fuertemente, dificultando el paso del proyecto por el senado. Las presiones de un lado y otro estarán a la orden del día, por lo que un acuerdo rápido que genere consensos se ve muy poco probable.