Alejandro Contín Naranjo fundó Alfa Corredores de Bolsa hace 24 años, pero lo perdió todo en apenas seis meses. Su empresa quebró el 9 de junio pasado, justo cuando su dueño intentaba pegarse el negocio del siglo acumulando acciones de Provida. Durante la época de vacas gordas, él y sus hijos se codearon con la elite empresarial y compitieron con su yate en exclusivas regatas. Eso, hasta que su empresa se hundió. Hoy los investigan por quiebra fraudulenta y uso de las acciones de los clientes, mientras 10 bancos quieren saber qué pasó con los 27 mil millones de pesos que les prestaron.

Por Jorge Rojas

Bernardo Matte, presidente del banco Bice, camina por el embarcadero del club de yates de Algarrobo, más conocido como la Cofradía Náutica del Pacífico. Es el 5 de octubre de 2008 y se va a iniciar el Campeonato Interclubes, en el que Matte compite con el yate “Entel PCS” junto al empresario inmobiliario Emilio Cousiño. En el estrecho muelle, Matte se cruza con otros empresarios y competidores que hablan de la quiebra de Alfa y de cómo la familia Contín, dueña de la empresa, le quedó debiendo más de $27 mil millones a diez bancos.

Matte es uno de los más perjudicados con la quiebra. Alfa se fue a pique en julio de este año debiéndole al banco Bice 5 mil millones de pesos. Según un regatista que estaba presente: “al oir ese apellido, Matte se indignó y dijo: ‘¡a esos concha de su madre los voy a meter presos!’”


Premiación de la regata de Chiloé 2006 en la que la familia Contín ganó el primer lugar de la categoría IMS Azul, a bordo de su yate “Mitsubishi Gran Mastín”. El que está con la copa es Antonio Contín y el último es su hermano Alejandro. El hombre de barba que ríe a un costado es Bernardo Matte. Claramente eran otros tiempos.

Hasta hoy la rabia del empresario no ha tenido efectos legales. Pero sobre los Contín pesa hoy media docena de investigaciones judiciales. Por un lado está la fiscalía Centro Norte, que busca probar que hubo una quiebra fraudulenta y uso de acciones de clientes. Por otra parte están los bancos, entre ellos el Bice, que se ha querellado por “obtención fraudulenta de crédito”. Sostienen que en la práctica, Alfa les pidió buena parte de los 5 mil millones de pesos, alterando los balances de modo que nadie supiera que ya estaban quebrados. Lo mismo dice el banco BBVA, al que los Contín clavaron con 964 millones. Se espera que pronto se sumen el Chile, el BCI, el Security, el Banco del Desarrollo, el Scotiabank, el Estado, el ITAU y el Rabobank, a los que también Alfa les adeuda sus préstamos.

En los próximos días, la Superintendencia de Valores y Seguros entregará un informe con el detalle de cómo fue la danza de dólares que llevó a los Contín a ser los primeros en reventar en medio de una crisis financiera que aún no llega con todo a nuestras costas. Pero lo que está claro ya es para una novela: los Contín demoraron 24 años en amasar unos 160 millones de dólares. Por ello, fueron parte de una camada de nuevos millonarios que los bancos tenían identificados como “mass affluent”, empresarios a los que había que dedicar una atención especial porque iban camino a la cima. Durante buen rato, ésa fue una afirmación cierta para los Contín, que en 20 años pasaron de ser de una familia de clase media profesional, a navegar en las mismas competencias de yate que los grandes empresarios chilenos. Un ejemplo es la foto que ilustra esta nota. Ahí aparecen Antonio y Alejandro Contín, los hijos del patriarca, festejando el primer lugar en la regata de Chiloé. Fue captada en 2006, cuando se coronaron campeones de la categoría IMS Azul a bordo de su yate “Mitsubishi Gran Mastín”. A un lado, con su inconfundible barba, sonríe Bernardo Matte. Volver a ver esta foto le debe dar mucha bronca al banquero.

ALFA

El yate Gran Mastín que hoy se vende en 150 mil dólares fue solo uno de los símbolos de la opulencia a la que llegaron los controladores de Alfa. Otro, fue el auto del patriarca, el Mercedes Benz CL 500, de 110 millones de pesos, con una serie de exclusivísimos accesorios, como dos cámaras de televisión, estratégicamente ubicadas para supervisar la marcha atrás; una cámara de visión nocturna que proyectaba su imagen en una pantalla ubicada al frente del manubrio; un TV con DVD de seis discos y un volante de madera de raíz de nogal. El auto aceleraba de 0 a 100 kilómetros en 5,4 segundos, un ritmo homologable a la forma que perdieron su dinero. En seis meses de arriesgadas inversiones bursátiles quedaron sin nada.

El patriarca de la familia, el que amasó la fortuna y la ha visto desaparecer es Alejandro Contín Naranjo, de 64 años. Ingeniero de profesión, durante dos años se desempeñó como superintendente del Servicio Nacional de Aduanas hasta que en 1984, fundó junto a Marco Colodro, ex vicepresidente del Banco Estado, la Agencia de Valores Alfa. La idea era ganar dinero renegociando la deuda de las empresas privadas chilenas. En esos años, marcados por la feroz crisis del 80, los que habían prestado dinero a las empresas chilenas sentían que lo habían perdido todo y se conformaban con recuperar aunque fuera una parte. Entonces, la agencia de valores Alfa compraba esa deuda en el 50 por ciento de su valor y luego en Chile la revendían más cara.

Con ese negocio les fue bien y Contín optó por comprar la parte de Colodro y seguir solo. Durante la siguiente década, Alfa incursionó en distintos negocios, pero diversas fuentes dicen que sobre todo invertía en la bolsa. Finalmente, en 1994 decidió hacer su propia corredora.

“Al principio sólo buscaba administrar su dinero y no pasárselo a otros. Pero después se abrieron a manejar las acciones de otros clientes” –, contó a The Clinic el dueño de otra corredora.

Les fue bien y empezaron a expandirse. Por ese tiempo, el gerente comercial de Alfa, Francisco Montaner, anunciaba que ésta sería, en breve, la corredora de bolsa no bancaria más grande del país.

Una afortunada inversión les abrió el camino: Contín se había hecho dueño del 25 por ciento de la AFP Protección y esos papeles se volvieron muy valiosos cuando Álvaro Saieh quiso fusionarla con la AFP Provida, de la que por entonces era propietario.

-Eso pasó en diciembre de 1998 y fue el primer gran salto para Contín. Como Saieh tenía que lograr dos tercios de Protección, ellos se volvieron centrales. Y con muy buen ojo, Contín pidió un porcentaje de Provida para entregar Protección–cuenta un amigo de la familia.

Al año siguiente la cosa fue aún mejor, cuando Provida se vendió a los españoles del BBVA en US$ 260 millones. Nadie puede precisar la tajada que obtuvo en esa “pasada”, pero varias fuentes concuerdan en que con ese dinero profesionalizaron la corredora en plena crisis asiática, mientras todos escondían su fortuna.

El negocio, sin embargo, le dejó una marca al patriarca de los Contín. Fue tan exitoso que dicen que se enamoró de la acción de Provida, que le había rentado tanto. Luego de vender a los españoles se dio cuenta que había un gran porcentaje de esa AFP que seguía transándose en el mercado (cerca de un 40%) y el empresario comenzó a comprar. Su plan, sostiene una fuente, era tener los papeles necesarios para integrar el directorio de la AFP.

-Quería poner un representante en el directorio de Provida e hincharle las pelotas a los españoles, de modo que estuvieran obligados a comprarle. Pero cada vez que estaba cerca de lograrlo, BBVA reformaba los estatutos, disminuían los directores y él tenía que comprar más y más acciones –dice la misma fuente.

La estrategia, sin embargo, se volvió obsesión. Cuando la máquina reventó, el 23 de abril pasado, tenía el 9,8 por ciento de acciones de Provida y sólo le fataba un 2 por ciento más.

OMEGA

La historia de la caída de Alfa tiene dos versiones: la de la familia y la de los bancos.

Las dos, sin embargo, coinciden en que la pesadilla comenzó en enero de 2008 cuando Contín, al parecer, toma la errada decisión de ir por el resto de las acciones que le faltaba para el directorio de Provida. Y lo hizo de la manera en que se opera en la bolsa, de la manera que siempre lo había hecho; la fórmula que le había permitido amasar su fortuna: endeudándose para comprar. El problema, sin embargo, fue que las acciones empezaron a bajar y siguieron bajando y bajaron aún más. Contín intentó seguir con la ruta durante varios meses, pero la tormenta arreció. En octubre de 2007, cuando la bolsa estab en su nivel más alto, cada acción de Provida valía 1.325 pesos. En marzo sólo llegaba a los 1.080 pesos.

“Entre diciembre de 2007 y enero de 2008 por la crisis subprime y la baja en la Bolsa chilena sufrimos importantes pérdidas”, declaró Contín en la fiscalía el 10 de julio pasado.

Y lo cierto es que al final de ese agobiante verano, Contín se había endeudado en 52 millones de dólares para comprar acciones que ahora valían 43 millones. Por otra parte, le debía 38 millones de dólares a una decena de bancos.

Para seguir el juego, además tenía que dejar acciones en garantía. Y como éstas valían menos, tenía que dejar más y más acciones.

Pero no quedaba más que seguir apostando. Según la fiscalía, la SVS y otros corredores, incluso echaron mano a las acciones de sus clientes.

-En Alfa pensaban que la Bolsa subiría. Y la verdad es que todos creíamos que en febrero habíamos tocado fondo, pero después caímos un 40% más –cuenta el gerente.

Cuando decidieron parar, el 21 de abril, su deuda era de 90 millones de dólares y su patrimonio accionario valía lo mismo. Es decir, vendiendo todo, quedaban sin acciones, pero sin deudas. Sin embargo, dos días después, en una operación relámpago, se clavaron a Matte y a otros banqueros. El 23 de abril, Alfa pidió 10 mil millones de pesos, pagaron las deudas en la Bolsa, repusieron las acciones de sus clientes y bajaron la cortina.

Los bancos no lo podían creer. No lo pueden creer hasta ahora. En el expediente de la quiebra de Alfa, en el 23° Juzgado Civil de Santiago el abogado del Bice, Gonzalo Quinteros, alegó que incluso Alfa les pidió un aumento en la línea de crédito un día antes de la quiebra: “Es decir, lo hicieron en perfecta conciencia del estado de insolvencia que los afectaba y de que no podrían restituir al banco los cargos que giraba”.

Según los cálculos del BICE, un día antes de cerrar les sacaron 2 mil 800 millones de pesos, lo que es un “atentado a la buena fe que debe caracterizar las relaciones comerciales”.

-Con esa plata compraron las acciones que les faltaban para cuadrar los dineros de los clientes. Prefirieron deberle a los bancos antes que dejar la tendalada con los clientes, porque eso es un delito y endeudarse con los bancos no –dice el abogado de un acreedor.

Para la familia Contín, sin embargo, la reacción de las instituciones financieras fue exagerada y apresurada. No debieron solicitar la quiebra sino llegar a un acuerdo. Algunas fuentes dicen que lo que les faltó a los Contín no fue pausa y criterio, porque los corredores normalmente no tienen esas características. Lo que les faltó fueron redes sociales, contactos con directorios de bancos, que les permitieran resolver su crisis de otra manera.

Francisco Javier Cuadra, ex ministro de Pinochet y ex rector de la Universidad Diego Portales, es hoy asesor comunicacional de los Contín. Opina que “los bancos llegaron con mucho prejuicio e inquina y eso se notó en la rapidez con que actuaron y en la falta de lealtad con los tiempos comerciales… Los sistemas políticos tratan muy bien a la banca, pero la banca trata mal a sus clientes. A ellos les faltó prudencia con Alfa, porque durante muchos años la corredora operó con los bancos y ellos ganaron mucha plata. Los bancos se van a arrepentir porque se equivocaron rotundamente”.

HECHO BOLSA

Como es obvio, los bancos sólo quieren su dinero de vuelta. Y tienen la sospecha de que no se fue en pagar deudas, sino que Contín lo tiene en alguna parte.

El dato que alimenta esa idea es que un día antes de parar su baile en el precipicio, Alfa hizo una gran venta de acciones por 21 mil millones de pesos a la empresa Inversiones Fox.Y esta operación que se encuentra registrada en los libros de contabilidad de Alfa, tiene tres características llamativas: Primera: la compra de Fox fue por un monto muy similar a lo que Alfa le adeudaba a los bancos. Segunda: Fox se quedó con las acciones, pero nunca le pagó a Alfa. Es decir, si Fox le hubiera pagado a Alfa, Contín le podría haber pagado a los bancos y, aquí no ha pasado nada. La lógica indicaría entonces que Contín fue estafado por Fox y que debiera estar persiguiendo al truhán que le arruinó la reputación.

Pero la cosa no es tan simple porque dijimos que hay tres cosas llamativas y la tercera es que el dueño de Fox es el mismo Contín.

Las operaciones entre Alfa y Fox aparecieron en el transcurso de la investigación. Y aparte de la gran venta, se detectaron cinco préstamos de Alfa a Fox (todos entre el 16 y el 22 de abril) por un total de $10.500 millones más. Raya para la suma, la deuda de Fox con Alfa, es decir de Contín con Contín, es de 32.000 millones de pesos, casi lo mismo que le debían a los bancos.

-Con esta operación los dueños de Alfa ocultaron bienes o taparon los malos negocios de la corredora, dejando a Inversiones Fox como la culpable de la deuda. ¿Por qué Fox no paga la plata si le traspasaron dinero? ¿De dónde sacó plata Alfa para pasarle dinero a Fox? Si yo fuera el dueño de Alfa sería el primero en perseguir a Fox para que me pagara, porque si lo hace le devuelvo la plata a los bancos y levanto la quiebra. Eso no pasará porque el gerente de Inversiones Fox es el mismo dueño de Alfa- dice un abogado de los bancos.

Ante la fiscalía, la familia Contín ha tratado de explicar este entuerto como si Alfa y Fox fueran dos empresas distintas. Consultado por The Clinic, un asesor legal de la familia dice que la deuda con Fox “no es ésa”, pero se niega a entrar en detalles. Lo mismo ha dicho el abogado de los Contín, Luis Gutiérrez, en la causa civil en que el síndico Juan Enrique Silva.

En la fiscalía, sin embargo, no le creen. Peor aún, intentan probar que la curiosa relación con Fox se usó durante los peores momentos financieros de la corredora para hacer creer a los bancos de que Alfa navegaba viento en popa. Y por eso los bancos nunca les negaron un crédito. Según una fuente que conoce la investigación, el método usado por Alfa era el siguiente: “cuando en Alfa las cosas iban mal y debían mandar el índice mensual de liquidez a la SVS para seguir operando, los Contín ordenaban una compra de Fox a Alfa por un monto de acciones igual a las pérdidas de la empresa. Las acciones eran pagaderas dos días después y Alfa aparecía ante la SVS con una pérdida que cuadraría en un par de días. Luego Fox deshacía la venta y Alfa seguía con la pérdida, pero seguían operando. El mismo sistema se usaba al mes siguiente y al siguiente, claro que las pérdidas aumentaban cada vez más”. Por esa razón, hoy la SVS le pide a las corredoras informes de solvencia diarios y no mensuales.

Para una fuente cercana a los Contín, los negocios de Alfa con Inversiones Fox no son raros. Y niegan que haya habido mala intención. “Nadie deja una empresa quebrada con cuatro propiedades, 32 millones de acciones y muchos muebles en prenda para que los acreedores se paguen. Ningún banco puede decir que Alfa se los cagó” –se queja la fuente. Y agrega que a los ex dueños de la corredora les ha molestado la actitud de los bancos que, orquestados por el enojo de Bernardo Matte, le han buscado explicaciones rebuscadas a lo que simplemente fue un mal negocio.

LOS YATES

Cuando se declaró la quiebra, el 9 de junio, el inventario de fondos fue escueto: $50 mil en efectivo y $648 millones en vale vistas de los bancos. La esperanza de recuperar algo quedó puesta en los remates: cuatro propiedades, el famoso Mercedes Benz CL 500 del año, un Station Wagon Mercedes Benz ML 350 año 2006, muebles de oficina, pantallas LCD, computadores… y, sobre todo, los 32 millones de acciones de Provida, equivalentes al 9,8 por ciento de Provida.

Pero los remates no dieron buenas ganancias porque Provida el día de la quiebra había caído a $966. Después del reparto aún quedan 19 mil millones de pesos por pagar.

Eso es lo que más le ha dolido a la familia Contín. Su asesor legal cuenta que el patriarca del clan está reventado por haberlo perdido todo y porque los bancos administraron mal el paquete accionario y no se pagaron de la deuda: “están muy deprimidos y les complica que las ecuaciones no funcionasen. Se cuestionan mucho cómo se hicieron las cosas y se pasan las películas de lo que pudieron hacer” –dice.

En la derrota, como es obvio, no son muchos los que se mantienen cerca. Los desaires han llegado de los más diversos modos. El más extraño fue el de la Asociación de Funcionarios de Aduanas de Chile, donde Contín fue director. Los funcionarios le solicitaron al actual superintendente de Aduanas, Sergio Mujica, sacar la foto de Contín de la galería de directores. La degradación se argumentó en que en su paso por el servicio, durante Pinochet, persiguió políticamente a los funcionarios.

Hoy, Contín aún vive en una casa en San Damián, de 3 mil metros cuadrados. Los que han entrado dicen que apenas queda lo necesario para vivir: camas y mesas, todo lo demás lo vendieron a amigos. La casa misma también está en venta: cerca de 40 mil UF, más de un millón de dólares. Lamentablemente para los Contín, no es una buena época para vender.

“En el expediente de la quiebra de Alfa, el abogado del Bice, Gonzalo Quinteros, alegó que incluso Alfa les pidió un aumento en la línea de crédito un día antes de la quiebra: ‘Es decir, lo hicieron en perfecta conciencia del estado de insolvencia que los afectaba y de que no podrían restituir al banco los cargos que giraba’”.

“El yate Gran Mastín que hoy se vende en 150 mil dólares fue sólo uno de los símbolos de la opulencia a la que llegaron los controladores de Alfa. Otro, fue el auto del patriarca, el Mercedes Benz CL 500, de 110 millones de pesos”.