Toda esta fiebre de fútbol femenino que hay en Chile con el famoso Mundial Sub-20, ha generado una serie de debates en torno a una actividad que está recién comenzando en Chile y que ya tiene detractores que lo denominan como “un deporte aparte del fútbol masculino”. ¿Sera tan así?

Por Norman Varas (charlatecnica.cl)

La historia del fútbol femenino está llena de dificultades para tratar de imponerse a lo largo de los años, con problemas en la gestión de las federaciones, el poco apoyo que se tuvo en un comienzo desde las grandes organizaciones futbolísticas mundiales y principalmente el machismo imperante hasta nuestros días. Sin embargo, han pasado los años y estamos en un momento en que el fútbol femenino ya tiene el apoyo de la UEFA, la FIFA y otras organizaciones continentales, los que de a poco validan esta actividad en conjunto con la de hombres. En este punto es donde empiezan los problemas.

Como en todo ámbito de cosas, casi siempre hay 2 visiones que se contraponen.

El fútbol es solo para hombres

Esta frase la he escuchado y leído un montón de veces y se ha transformado en la bandera de lucha de mucha gente que opina en contra del fútbol femenino. Conozco gente que aborrece de las mujeres relacionadas con el fútbol (ya sea jugándolo u opinando sobre el), considerando que es un área solo para los hombres y que el sexo opuesto nada tiene que hacer ahí.

Con respecto a la práctica misma del fútbol, critican el paupérrimo estado físico de las jugadoras (referido claramente hacia las chilenas), la falta de técnica y fuerza para jugar, la poca velocidad que muestran en los partidos (“corren con freno de mano o con un chancho al hombro”) y la nula disciplina táctica que se ve a menudo, con goles ridículos que se alejan de lo que es este deporte. En resumen, una vergüenza.

Otra critica que se hace es la de que muchas mujeres practican este deporte por moda, participando de los equipos femeninos de los colegios privados como pasa en Estados Unidos, cosa que solo sirve para pasar el rato, encontrar una manera “cool” de hacer deporte, sin tener ninguna proyección a futuro producto de que la mayoría va a terminar entrando a la universidad y no se van a dedicar “profesionalmente” al deporte.

Por último, se critica la apariencia física de las jugadoras y la actitud “amachada” de algunas, lo que potencia la posición de que solo los hombres pueden jugar este deporte.

Las mujeres pueden desarrollarse en el fútbol sin mayores problemas

En la vereda del frente, los que están a favor de las mujeres en el fútbol lo hacen con la premisa de que cualquier persona puede practicar el deporte que quiera y que de a poco se lograra mejorar el nivel en los países que llevan poco tiempo practicando fútbol. Pese a que existe un grupo que seguramente se toma el asunto del fútbol femenino como una reivindicación del género, hay que ser un poco menos fanático para analizarlo y ver las cosas buenas que crecen alrededor de esta actividad.

Como respuesta a las críticas que se les hacen a las mujeres futbolistas, se dan ejemplos del desarrollo que tienen las potencias mundiales. Estados Unidos, Alemania, Noruega y Suecia son algunos de los países en donde la actividad se desarrolla con gran nivel y son estos mismos países los que animan los mundiales que se han jugado hasta el momento. En estos países se juega profesionalmente, llevan años trabajando y culturalmente no han sido tan cuestionados.

Los que están a favor del fútbol femenino no pretenden igualar a los hombres en cosas físicas (sería bastante ridículo hacerlo) pero si en aspectos futbolísticos. Al observar un partido entre las mejores selecciones femeninas del mundo, se puede ver lo mismo que en un partido de hombres (aciertos y errores), con jugadoras muy bien preparadas en lo físico y algunas con un talento que ya se lo quisieran algunos jugadores de la liga chilena. Futbolistas veloces, fuertes, disciplinadas tácticamente y con la visión de juego necesaria para desarrollar un fútbol fluido son algunas de las características que se ven en el extranjero y que las jugadoras chilenas deben ser capaces de aprender si quieren ser valoradas positivamente.

En Chile, esta actividad está en pañales y es por eso que han molestado tanto las críticas hacia la Selección Chilena Sub-20 Femenina. Los resultados en el mundial no son los que se esperaban (demasiadas expectativas ante la dura realidad) y los detractores del fútbol femenino han aprovechado esta oportunidad para “hacer leña del árbol caído”, destacando solo la construcción de 4 estadios de nivel mundial y enviándoles un mensaje a las niñas para que se dediquen a las labores de casa.

La opinión que se tiene del futbol femenino en Chile y el mundo, está basada en lo que se ve y en lo que se quiere ver. Por esto mismo, el trabajo que se debe realizar en Chile para profesionalizar la actividad es tremendo. Tener una liga oficial, meter recursos en las ligas universitarias y de barrio, mayor cobertura en los medios y una organización que establezca las bases para el desarrollo del fútbol femenino son algunas de las cosas que ayudarían a mejorar la actividad y “limpiar” una imagen que no todo el mundo va a analizar en profundidad.

Si algo de esto se cumple veremos con más claridad el futuro y podremos determinar si el fútbol femenino solo fue una moda o se convirtió en una realidad.