Desde las profundidades de una bodega olvidada en la calle Cumming surge la voz de un cronista contestario que revindica en pos de los libros. Su bodega, antes llena de libros, es hoy el hogar de hongos y viejas páginas endurecidas por los años. Ante la ceguera de la justicia, este hombre se decidió a actuar con su arma, la prosa…

Por Bastián Fernández y José Jiménez