La final del torneo de Clausura 2008 trajo consigo toda una revolución en la comunidad palestina nacional, con familias que volvieron al estadio para apoyar al equipo árabe y marcar presencia como hace mucho no lo hacían. Esta algarabía no solo se refleja en Chile sino que también en el extranjero, específicamente a 13 mil kilómetros de distancia desde tierras palestinas, en donde la campaña del equipo de Musri y Bishara, es seguida con gran expectación.

La relación del fútbol chileno con Palestina viene desde hace años, cuando varios jugadores nacionales viajaron a las tierras árabes para integrarse a la Selección Palestina para jugar un amistoso contra Uzbekistán. Esa vez (año 2004), el actual entrenador de Palestino y jugador de la U en esos tiempos, Luis Musrri, viajó para ser parte de este plantel aunque no pudo participar en el partido debido a una prohibición de la FIFA que impide a jugadores que ya fueron seleccionados de otro país, jugar por otra nación. Pese a que Musrri se quedó con las ganas, 2 jugadores de Palestino si participaron: Edgardo Abdala y Roberto “Tito” Bishara.

Pasaron los años y la Selección de Palestina logró lo que ansiaban hace mucho tiempo: jugar el primer partido internacional oficial en tierras palestinas. Para este partido que enfrentó a la selección local vs Jordania y que tuvo en sus tribunas al presidente de la FIFA fue nominado Roberto “Tito” Bishara, quien fue recibido como un crack mundial al ser el único jugador profesional que logró pasar los bloqueos israelíes. El diario español El País se refería a Bishara de esta forma: “Roberto Bishara es la estrella. Juega en la Primera División Chilena y, cómo no, su equipo se llama Club Deportivo Palestino. Esta temporada, después de 30 años, tiene opciones de ganar el campeonato. Su padre emigró de Beit Yala, un pueblo cristiano adyacente a Belén, cuando tenía cinco años. Roberto no habla árabe. Chapurrea inglés. La improvisación manda”.

En Chile, “Tito” Bishara es conocido por su juego rústico, por las patadas e insultos hacia sus rivales, pero en esas lejanas tierras era el más capacitado futbolísticamente. Sus compañeros eran estudiantes, cesantes o personas con trabajos comunes y corrientes que se juntaban 1 semana antes de los partidos para entrenar. Toda esta notoriedad de Bishara, hizo que varios medios se interesaran en su historia, ganándose reportajes y entrevistas que lo elevaron a una altura de la que aun no puede bajar. Nadie es profeta en su tierra dicen algunos…

Aquel partido histórico terminó 1 a 1, resultado que solo les importa a los estadísticos ya que el sentido del encuentro iba mucho más allá de ganar o perder. En Palestina, el fútbol se ha convertido en una actividad que une a la gente y busca distraer a un pueblo sufrido que vive diariamente los problemas de una zona en conflicto continuo. Esta sensación de unión es la misma que ha provocado la campaña de Palestino en el torneo nacional, en donde un equipo esforzado, con una de las plantillas más bajas del campeonato se las ha arreglado para pelearle el título al equipo más millonario del país.

Palestino es el único club profesional del mundo que lleva el nombre y los colores del pueblo palestino, lo que llena de orgullo a la gente en Chile y especialmente a los que están lejos. Es por ello que la buena campaña de este club ha retumbado tanto en tierras árabes donde la primera final con Colo Colo se siguió en varias ciudades como Belén, Jerusalén o Ramalá, lugares en donde se instalaron pantallas gigantes para ver el encuentro y que tenían sus entradas agotadas con anticipación.

Las declaraciones que han hecho distintos personajes a medios de prensa chilenos reflejan el sentir de la gente en esas tierras. El presidente de la federación de fútbol local, Jibril Rajoub señaló lo siguiente: “Nos hemos propuesto desarrollar el fútbol palestino y hemos dado grandes pasos. Que justo en este momento Palestino, un equipo que sentimos nuestro, esté por jugar una final con tan modesto presupuesto nos inspira: ahora sabemos que con pocos recursos podemos hacer mucho”.

Autoridades políticas también están al tanto de lo que pasa. El alcalde de Belén, Victor Batarseh, no disimula su orgullo por lo que sucede en nuestro país: “Estamos en la cuna de Cristo, preparándonos para celebrar la Navidad, pero ya nos ha llegado nuestro primer regalo: nuestros hijos en Chile nos han dado una gran alegría que nos permite seguir demostrando que nuestro pueblo en libertad puede hacer muchas cosas. Cuando me contaron que Palestino pasó a la final me alegré muchísimo. En Chile una de las primeras cosas que hice fue verlos jugar y realmente emociona ver los colores de nuestra bandera en esa camiseta…más aún si la mayoría de los dirigentes e hinchas son hijos de nuestra ciudad de Belén”.

Las declaraciones de las autoridades palestinas están cargadas de emoción y simbolismos, con declaraciones bañadas de una mística histórica que envuelve muchas cosas aparte del fútbol. Toda esta emocionalidad que se dio en la previa, debe haber llegado a su máxima expresión luego del empate heroico que Palestino obtuvo en la primera final ante Colo Colo y pase lo que pase en el partido de vuelta, los sentimientos que se vieron involucrados entre el club y sus hinchas (nacionales como extranjeros) será algo que quedara marcado para siempre en sus memorias y corazones.