Bernard Madoff, ex presidente del mercado de empresas tecnológicas Nasdaq en Estados Unidos, era un símbolo de fortuna en Wall Street. Tenía un nombre respetado y una corredora de bolsa llamada Bernard Madoff Investment Securities. Pero el jueves pasado su imperio cayó y fue detenido por una estafa enorme, la más grande de Wall Street, que alcanzó los US$ 50.000 millones, el doble de los ahorros que Chile tiene por los excedentes del cobre.

El fraude ocurrió en un negocio paralelo y oculto que manejaba Madoff y golpeó a multimillonarios que invirtieron su dinero allí, como el cineasta Steven Spielberg; Norman Braman, dueño del equipo de fútbol americano Philadephia Eagles y Fred Wilpon, dueño de los New York Mets.

Pero la estafa también llegó a nuestras costas. Un grupo de chilenos de“alto patrimonio”, pese a no tener tanto dinero como Spielberg o Braman, fueron salpicados porque su plata estaba en fondos de inversiones que los bancos dejaron en manos de Madoff para que los hiciera crecer.

En el papel, el negocio era una especie de club de las grandes fortunas mundiales y bancos multiplicaban su plata. La receta del negocio sólo la sabía Madoff, que por más de 20 años se había dedicado a eso. La gracia estaba en que nadie sabía cómo los dineros rentaban tanto, incluso en tiempos de crisis. Pero todo quedó al descubierto con su detención.

Un alto funcionario de un banco local explica su método:

-Esto era una bicicleta de estructura piramidal. Por ejemplo, Juanito le pasaba plata a Madoff y en vez de invertir el dinero le pagaba a Pedrito que se retiraba. Pedrito, además, se llevaba una ganancia y todos creían que el negocio iba bien. Pero en realidad la plata de Pedrito se había perdido.

Lo mismo pasó con la plata de los chilenos salpicados con la estafa. Al cierre de esta edición, los afectados sólo eran clientes del banco Santander, que en total perdieron US$ 1.9 millones, y de Celfín capitales, con cerca de US$ 5.5 millones. Aunque el resto de los bancos revisaba si tenían fondos comprometidos.

Según relatan fuentes que están investigando este fraude, algunos clientes eran captados de una forma similar a como actuaba el Banco Riggs con Pinochet: con una agente norteamericana que viajaba a Chile periódicamente a ofrecerle inversiones.

La mayoría de los clientes pertenecían al grupo económico denominado como Mass Affluent: personas que tienen desde US$ 100 mil a US$ 1 millón en ahorros.

-Son personas de la banca privada con altos ingresos, que invirtieron su dinero en fondos creados especialmente para ellos y que rentan más dinero, donde mínimo tienes que poner $500 millones. Esos fondos fueron invertidos en fondos de Madoff”, –dice una gerenta de una corredora de Bolsa. Y agrega que los clientes difícilmente recuperarán su dinero, porque son ellos los que asumen las pérdidas y no los que lo administraban.

La clave –dice-va a estar en cuánto quieran aparecer en la prensa: “No es bueno que Celfín o Santander aparezcan en la prensa como instituciones donde los clientes se responsabilizaron por una pérdida, porque la gente se preguntará qué tan segura está la plata. Lo mejor es que ellos asuman la pérdida y que la peleen afuera”, –dice.

A pesar de eso, algunos abogados que representan a clientes afectados ya estudian cómo responsabilizar al banco o a la corredora.

Para Jorge Errázuriz,vicepresidente de Celfín, todas las opciones están abiertas.

-Si hay inversiones de los clientes puede haber pérdidas. Tendremos que ver cómo enfrentar este tema. Primero, poniendo juicios a quienes tenían que hacer revisiones, porque no hay que cobrarle directamente a Madoff, sino que a los que ofrecen los fondos. El cliente puede recuperar la plata y también la corredora puede asumir la pérdida, pero no lo hemos analizado, –dice.

En el banco Santander, un alto ejecutivo señaló que la pérdida fue hecha por los clientes, porque hace mucho tiempo que el banco no le recomienda a ellos dónde invertir. Precisamente, porque el riesgo que se corre es mucho.