Este 2008, estuvo preso cinco meses y medio y desde hace casi 30 días duerme en la cárcel Capitán Yáber, donde cumple condena de tres años por intervenir el telefóno del martillero Jaime Oliva, el hombre al que obsesivamente vigilaba Gerardo Rocha: los dos terminaron muertos. Diez años antes, en 1998, Yutronic estuvo preso otras dos veces por un par de bullados casos judiciales. Por eso, hoy está seguro que todos los años con terminación 8 son los peores. Pero no sólo para él, también para Pinochet: dice que lo detuvieron en Londres en 1998 y que perdió el Plebiscito en 1988… En esta entrevista, el detective privado habla de uno de los períodos más malos de su vida: bajó de 103 a 88 kilos de peso de pura neura, empezó a fumar, vive de allegado, está quebrado, se separó y perdió a su familia. “Estoy solo”, confiesa.

Por Ana María Sanhueza Foto: Alejandro Olivares

¿Pesaba 103 kilos para el crimen de Rocha?
-Sí. Bajé por los problemas, las tensiones, la angustia, la desesperación, por el no poder defenderme ni decir mi verdad y porque muchos medios asociados a poderes fueron muy crueles con mi persona, mi familia y con la información que entregaron. Daban una imagen a la gente que no existía.

¿Qué es lo que más le complicó de estar en la cárcel?
-La desesperación, la desesperación… El no tener contacto ni comunicación, el no saber hacia dónde camina todo. Es complicado, dificil. Cuando tú estás en estos lugares, no sabes con quién te puedes encontrar ni quiénes son las personas que están ahí.

¿Así empezó a fumar?
-Sí. Alguien me dio un cigarro y así empecé. Pero tengo muy buenos recuerdos de la gente que estuvo ahí, me ayudaron mucho y Gendarmería también fue muy gentil conmigo. Los que estaban ahí eran casi todos empresarios, también con connotación pública, al igual que algunos políticos. Había gente importante de distintos lugares, pero no soy quién para darte sus nombres. Ellos sabían que alguna vez
me iban a entrevistar y me comprometí a nunca decir quiénes eran.

¿Qué tipo de conversaciones tenían?
-Más que nada de autoayuda y de poder soportar e imaginar que mañana vas a salir, como que va a ser más rápido de lo que tú piensas. Porque uno al principio dice: “yo vengo por cinco o diez días y después me voy,porque estaré aquí mientras dure la investigación…” Es más, dejé el auto estacionado afuera (en el centro de justicia) y le dije a los periodistas: “voy y vuelvo. Apenas termine la audiencia, hago el punto de prensa”. Pero no se dio así. Obviamente, jamás pensé que iba a quedar detenido, porque no existía motivo alguno para mi detención, porque no estaba involucrado en nada: fui la persona que llamó a la justicia el día que ocurrió todo esto (el crimen del martillero) para entregar todos los antecedentes que obraban en mi poder. Y eso me significó ser testigo protegido de la Fiscalía de San Antonio. Pero las cosas no se dieron como debían ser.

¿Por qué?
-Por muchas presiones, tanto políticas como eclesiásticas… Presiones de todo nivel.

¿Presiones por qué? ¿Por Rocha?
-Obvio. Rocha era una persona muy inteligente, muy vinculado a la Iglesia, era Opus Dei numerario y el Papa le había entregado las llaves del Vaticano. O sea, no estamos hablando de cualquiera.

Sin contar este crimen, ¿cómo había empezado su 2008?
-Muy bien, con muchas proyecciones con mi familia, porque soy muy achoclonado. Tengo siete hijos (de dos matrimonios), la más chica tiene cinco años y la más grande, 30. Nos juntábamos los sábados en mi casa y hacíamos un asado entre todos. Así eran mis fines de semana. En ese aspecto, todo bien.

¿Y con la Casa del espía?
-Estaba abriendo otra oficina en Santiago Centro. La Casa del Espía se había internacionalizado mucho más de lo que yo mismo había presupuestado: sigo siendo la empresa más grande, la más segura y la más confiable y leal en los últimos 30 años en todo Sudamérica. Por eso es que tú jamás puedes imaginar que una persona con la connotación política, pública, social y eclesiástica y con los contactos que tenía Rocha, podría llegar a cometer un crimen tan horrible y hacerle daño a tantas familias.

NI UN CAFÉ CON ROCHA

¿Cuál fue su primera impresión de Rocha? ¿lo encontró medio obsesivo?
-En absoluto. Nada de obsesivo. Vamos a aclarar un punto: él jamás me pidió investigar a su pareja y yo nunca supe de la existencia de ella y acá nunca se habló de infidelidad. A mí me hizo investigar a una persona (el martillero) para que fuera denunciada tanto a los servicios de justicia o a los medios de prensa, donde supuestamente él (Rocha) tenía contactos, y ver la posibilidad de acusarlo, incluso, ante organismos estatales en cuanto a cómo había logrado obtener algunos bienes.

¿Cómo era su relación con Rocha?
-Rocha jamás me dio un café. Nunca estuve más de uno a 10 minutos con él.

¿Sintió en algún momento que el caso se le estaba yendo de las manos?
-Jamás.

Se lo pregunto porque en la prensa salieron varios mails entre usted y Rocha…
-Yo le entregaba la información que obraba en mi poder, nada más. Y la prensa tergiversó muchas cosas diciendo que yo manipulaba la información, y eso es absolutamente falso. Porque me contrataron para investigar a una persona, para saber qué contactos tenía, con quién se juntaba, etc.

¿Se ha arrepentido de tener ese negocio? Ha estado tres veces preso por este trabajo: en 1998 por el espionaje a una empresa de plástico y el crimen que cometió Ema Pinto y en 2008 Rocha y el martillero.
-A ver: no estoy arrepentido de mis actos, porque nunca he obrado mal, ¿ya? Esto es como la armería que vende armas: no puedes culpar al dueño por los asaltos, crímenes o lo que sea con las armas que él venda. Soy dueño de una empresa que vende servicios y mis servicios están calificados como uno de los mejores del mundo.

¿Y dónde los han calificado así?
-Lo puedes buscar en internet y te vas a dar cuenta. Nosotros estamos calificados como una de las empresas serias del mundo. Y no sólo trabajamos con particulares y empresas, sino también con gobiernos, tanto locales como vecinos…

EL 8 DE LA MALA SUERTE

¿Cómo evalúa este 2008?
-La verdad, yo creo que todos los años terminados en 8, son malos. O por lo menos en mi caso.

El 98 fue el caso de los plásticos y de Ema Pinto, la que mató a Marcela Casanueva e intervino sus teléfonos.
-Y ahora este 2008…Yo creo que para mucha gente, partiendo para el general Pinochet, estos años son malos ¿que no fue el 88 el Plebiscito?

Y el 98 lo detuvieron en Londres.
-¿Te dai cuenta que los años 8 no son buenos ni pa’ mi ni para otra gente? He visto muchos casos y yo creo que eso está en la historia de la mitad de los chilenos, y de ahí, la mitad de ellos son personas importantes de este país. Obviamente, que todas estas cosas presionaron mi estadía en la cárcel.

Lenin Guardia, ex compañero suyo de cárcel, dijo que usted era un niño en cuerpo de hombre. ¿Es por lo inmaduro?
-Yo creo que por lo ingenuo, porque soy muy ingenuo. Una de las cosas que me enseñó Lenin es a mantener el silencio, y eso a mí me cuesta mucho.

Anunció, después del caso Rocha, que cerraría la Casa de espía. ¿Lo hizo?
-Una cosa es que yo la cierre y otra, que la Casa del Espía siga funcionando. La cerré, sí, claro, pero la tengo franquiciada en Argentina, Perú, Bolivia, Venezuela, España. La marca es la misma, soy yo el dueño. La Casa del Espía es como los jeans: el dueño de Levi’s pudo haber tenido un problema, pero no la marca y los jeans se van a seguir vendiendo en todo el mundo. La gente necesita investigadores privados, lo mismo los fiscales y los abogados; las casas necesitan protegerse de la delincuencia; necesitas cámaras y videos para grabar…

¿Y ahora en qué está?
-Abocado en todo lo que es energía solar, riego automático y aseo industrial. Es la nueva veta que estoy explorando. Sigo en la parte seguridad y lo más probable es que el próximo año veas a gran parte de Santiago iluminada con postes solares, donde voy a entregar el servicio a tu casa, a las industrias y a las muncipalidades a un bajo costo, sin contaminar nuestros ríos o contaminar nuestro país con más torres de alta tensión. Ése es mi proyecto.

¿Y qué pasó con las charlas que hacía del libro de autoayuda “El secreto”?
-Las sigo haciendo.

¿Cómo se le ocurrió hacer eso?
-Lo que pasa es que uno conoce El secreto profundamente a través de lo que piensas. Y cuando tú piensas que te vas a caer, lo más seguro es que te caigas, porque ya lo pensaste. Eso ya sucedió en tí, está en tí ahora. El lapsus que se demora en que suceda va a depender de cuanto tú más lo pienses o en qué poder tengas al pensar esa imagen que tienes. En cambio, si logras visualizar esa imagen, va a ser mucho más rápido. El secreto te ayuda a cambiarte como persona, a sacar las cosas malas que tienes adentro, evitar las que te hagan daño y cambiarlas por cosas buenas, positivas.

Las charlas eran muy caras: 30 mil en grupo y 45 mil individual.
-Me fue bien, pero no tan bien económicamente. Sin embargo, en la calle la gente me para y me pide consejo para saber qué hacen, porque tienen problemas y no saben cómo enfocarlos…

SOLO Y QUEBRADO

Me dijo que estaba quebrado y que su familia se había desarmado este año.
-Eso es verdad.

¿Su situación actual es solo y quebrado?
-Mi situación actual es esa. Pero no he cambiado, sigo siendo la misma persona con el afán de ayudar a los demás, pero hoy en la medida de mis posibilidades. Ya no tengo mi familia, ya no me junto los sábados a comer un asado con ellos…. Es que estas cosas causan mucho daño al mundo que te rodea, no sólo a mi familia, sino a todos mis amigos, que son muchos. Toda esa gente oró y lloró por mí y no tengo derecho a hacerlos sufrir. De alguna forma, el dolor ha sido tan fuerte en ellos que si bien ahora se han alejado, porque ha sido un shock, nunca dejaron de apoyarme mientras estuve detenido. Siempre tuve la ayuda constante y según un siquiatra, después de esto viene como un relax en las personas que te ayudaron y consideran que fue mucho para ellos en ese minuto y como que se quieren desconectar.

¿Está más solo que antes?
-Sí, claro. Estoy solo, vivo con un amigo y gracias a él, porque no tengo todavía los medios como para arrendar yo mismo un departamento.

Pero tenía mucha plata. Su hijo dejó de fianza un Fiat convertible de 12 millones de pesos.
-Sí. Y un amigo puso cuatro millones de pesos más.

¿Se separó de su esposa también este año?
-Sí. Estoy separado. Y echo mucho de menos a mis hijos. Lloro por ellos constantemente, porque estaba acostumbrado a verlos todos los días y hoy, cuando salgo de mi reclusión nocturna, no voy a mi casa donde está mi familia, no tengo una vida con ellos, no tengo Navidad ni Año Nuevo, no tengo vacaciones con ellos, porque tengo tres años de condena. Voy todos los días a dormir a la cárcel y eso también te aleja de tu ambiente, porque no puedes compartir con ellos.

¿Y cuánto lleva de condena?
-Unos 25 días, recién. Y cuesta asumirlo, cuesta afrontarlo. Pero estoy condenado y nunca he faltado a la ley. Cuando sucedió esto, me puse a disposición de los fiscales y yo mismo entregué las pruebas, incluso cuando me acusaron. Siento mucho lo de mi familia y lo de la familia Oliva. El señor Rocha hizo mucha daño, incluyendo a su propia familia. Yo intenté acercarme a hablar con su hijo, pero no recibí respuesta. Y si soy un niño en cuerpo de hombre, como dice Lenin Guardia, es porque soy confiado y creo en todo el mundo.