Citando a trabajadores que lo han contactado y le han enviado fotos, el senador radical Nelson Ávila tiene una denuncia en contra de la alicaída industria salmonera: la fuga de 190 mil peces desde las plantaciones no fue un accidente, si no una forma de deshacerse de animales que estaban enfermos y que se encontrarían asegurados.

-Esto es para deshacerse de una masa que ya carece de mercados. Lo sé porque trabajadores de las salmoneras me enviaron la información, además de fotos donde se identifican estas prácticas; ellos se encuentran en la posición del anonimato ya que por razones obvias no pueden dar su nombre por temor a despidos -asegura Ávila.

Los salmones, dice el senador, tienen el virus ISA, “además de estar con un fungicida cancerígeno llamado Cristal Violeta, el cual tiene un nombre muy poético pero es letal, tanto para el ecosistema como para las personas”.

Ávila anuncia viaje para este jueves a Calbuco. El senador está preocupado por el daño ambiental que se produce. Los salmones son grandes depredadores, tan voraces como un empresario no regulado, y pueden llegar a resultar imparables frente a las especies chilenas.