Si Benedicto XVI quiere alejarse de la imagen filo nazi que proyectaba cuando se llamaba Joseph Ratzinger y despreciaba todo lo que fuera aire fresco para la Iglesia Católica, su última jugada le hace un flaco favor. Perdonó a los cuatro obispos lefebvristas excomulgados en 1988 por ser ordenados fuera de los mandatos de El Vaticano y los reincorporó bajo su santo seno. Pero la indignación mundial se ha desatado porque entre los cuatro nombres retirados del infierno está el de Richard Williamson, obispo inglés que ejerce en Argentina y que, entre otras gracias, ha declarado que el holocausto judío no existió, que sólo hubo genocidio pues las victimas de los nazis fluctúan entre las 200 y 300 mil, muy lejos de los 6 millones históricamente reconocidos.
Williamson nació en Londres en 1940. Enseño francés en Ghana, donde dijo conocer a Albert Schweitzer y se hizo católico. Fue ordenado por Marcial Lefebvre presbítero en 1976 y consagrado obispo en 1988. Catalogó a la Iglesia Católica “bajo la influencia de Satán” y consideraba que Juan Pablo II tenía una “débil comprensión del catolicismo”, cosa en la que podemos estar de acuerdo pero por razones opuestas a las suyas. Entre sus polémicos postulados destacan el sedevacantismo, que considera vacante el Papado tras el renovador Concilio Vaticano II y por lo tanto niega la validez de todos los pontificados desde Juan XXIII (curiosamente llamado “el Papa bueno”), cree en teorías conspiratorias respecto a los asesinatos de Kennedy y la caída de las Torres Gemelas, califica a judíos y mormones como “enemigos de Cristo”, se opone a que las mujeres lleven pantalones o falda corta y, como ya señalamos, sostiene el Negacionismo del Holocausto, apoyando las teorías de Ernst Zundel, quien está preso en Alemania por desconocer la matanza nazi y fomentar el odio racial, y declsarando que las cámaras de gas son un invento de la prensa amarilla..

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