Mientras algunos aprovechan sus vacaciones para reposar sus cuerpos en la arena o comer sandía, otros prefieren no abandonarse a los placeres paganos y seguir firmes en los suyo. En este caso, la lucha revolucionaria. Este encuentro sucedió en Rancagua hace algunos días e incluyó, por cierto, un mitin reclamando por el contra el genocidio del pueblo palestino en la Franja de Gaza.

Por Marianne Briese