Esta entrevista se hizo por chat durante cuatro horas, luego continuó por email y terminó por chat nuevamente. Nelson Villagra, de 71 años, es uno de los actores más recordados de Chile por su papel en la película El Chacal de Nahueltoro. Vive hace 20 años en Canadá y su cable a Chile es la web y su entretenido blog personal. En esta conversación con The Clinic, Villagra se muestra hilarante y lúcido al criticar, sin amargura, al medio televisivo, al futbolístico, al político, al judicial y al cinematrográfico. Bromea firme con la periodista, responde con alta dosis de ironía y mete el dedo en las llagas de la Concertación. Además, reinvidica con firmeza su chilenidad: “Si la situación lo amerita, prefiero decir ‘tonto culiao’ que ‘fuck you’”.

Por Macarena Gallo

Usted se crió en El Carmen, un pueblito cerca de Chillán. ¿Cómo es que se interesa en el teatro?
-Sin saberlo, desde niño hice teatro arriba de una higuera.

¿Cómo?
-Hacía discursos en contra de la segunda Guerra Mundial. Yo escuchaba conversaciones en casa (tenía cuatro años), o en la radio tal vez. Me felicitaban, lo cual me incitaba a seguir haciendo discursos en las tardes.

¿Quiénes?
-Me escuchaban los chillanejos que se paseaban en los andenes de la Estación de Ferrocarriles del Estado. Yo vivía al lado. Luego yo era el lector oficial de mi curso en la escuela primaria porque según el profesor yo leía con “sentimiento”. Finalmente a los 13 años un amigo me invitó a dar un examen en la Escuela de Cultura Artística, que tenía un programa infantil en la radio. Di el examen y salí bien. Luego pasé a trabajar con los adultos que fundaban en ese momento el Teatro Experimental de Chillán. Uff, qué largo.

¿Y cómo llega a estudiar a la escuela de Teatro de la universidad de chile? Fue compañero de Víctor Jara…
-Yo me iba a dedicar al campo, me gustaba la agricultura. Mi madre tenía mucha ilusión que eso sucediera. Pero los compañeros y directores del grupo de aficionados con quienes trabajaba en el teatro me convencieron que debía ir a estudiar a Santiago. Salí bien en el examen y comencé a estudiar en la Escuela de Teatro de la Chile, a comienzos de 1955. En el segundo año llegó Víctor a la Escuela.

“ASUNTOS PERVERSOS”

¿Qué recuerda de esos años?
-No me gustaba la capital. Yo tenía 17 años y era muy campesino. En la escuela me llamaban “el huaso”. Mis padres me pagaron solamente la pensión, sin plata pal bolsillo. Una manera de presionarme para que volviera al campo. Tuve la misma soledad y la necesidad de escribir poemas que todo muchacho inquieto tiene a esa edad. Ya lo sabes, recogía colillas de cigarrillo en la calle para fumar (Víctor lo haría también conmigo más tarde), y debía ir a pie a la Escuela. Mi madre, sobre todo, tenía miedo a la bohemia, a los homosexuales, a “las putas”, a la “morfina” (un famoso actor nacional de aquella época era morfinómano). En general, aparte del momento de las clases y los trabajos de extra que hacía, la pasé mal.

¿Los discriminaron mucho a usted y Victor Jara por sus orígenes humildes en la escuela de teatro?
-No, para nada. En general, los actores somos un poco desclasados. Oye, ¿sabes? Esto de contestar a una persona a quien no le conozco la imagen me recuerda al confesionario, aunque en tu caso tendrías que ser monja.

En realidad, prefiero ser periodista antes que ser monja. Es muy fome su vida…
-Bien, tú te la pierdes, ese cierto influjo inquietante de tratar con una monja.

¿Sí?
-Uy, ya quieres meterte en asuntos perversos.

No, es una simple inquietud…
-Ya se ve que eres periodista y no tienes la santidad de una monja. Continuemos entonces. Dime.

Ok. Usted ha hecho de todo como actor y no reniega de la televisión, como otros actores que nunca harían teleseries. Sin embargo, usted ha sido bien crítico con ésta, por tratar de manera superficial temas importantes.
-Efectivamente, no se puede renegar de un medio que eventualmente puede ser artístico, y masivo. Sin embargo, no me gusta la idea de trabajar continuadamente en la tele. Inevitablemente se crean ciertos tics, ciertos vicios actorales, fórmulas para resultar dramático o divertido. En la jerga de mis tiempos se hablaba de hacer “maquetas”.

EL CHACAL Y DE NIRO

Usted ha dicho que el personaje que más lo marcó fue el que hizo en “El chacal de Nahueltoro”. ¿Por qué?
-Aparte de la obviedad sociológica, supongo que ese personaje actúa sobre nuestro inconsciente. Porque en ese nivel -sicológico-, en un país como Chile, la mayoría nos sentimos de una u otra forma marginales. Y además ahí el drama llega hasta las últimas consecuencias. Pero para completar la respuesta, me resulta especial porque Jorge del Carmen se convirtió en un mediador de fe, y la imagen que tiene de él la mayoría de la gente que le pide favores (“mandas”), es mi imagen, no la real.

También decía que esta película reflejaba el Chile profundo, con violencia chilena, subterránea y espasmódica, algo que no hace el cine chileno actual.
-Sí, por eso aludo a la obviedad sociológica. Pienso que nuestro cine, en general, ha pecado de “localista”. Y, en general, los tornillos que a veces pretende apretar no chillan. Algunos han optado por el chistecito tipo género “revista”, otros en la onda “escándalo” (desnudos, que los hay a montones en todas partes), en fin. Un cine tentativo, que por el momento “se busca”, como el país, que también se busca. El pluralismo se ha confundido con dispersión cultural…

“El chacal…” marcó el inicio del nuevo cine Latinoamericano. ¿Cómo ha visto el desarrollo de este cine?
-Te tengo que confesar que eso del Cine Nuevo nunca me gustó. Hay cine bueno, más o menos y malo. Lo demás son metáforas. Cómo se llamaría el cine anterior, ¿cine viejo? Si te refieres a un cine con preocupaciones sociales o políticas militantes, pienso que esa opción disminuyó los valores estéticos del cine, los limitó. Eso en general, porque hay una serie de filmes de esa opción que son legítimos. Pienso que el cine latinoamericano, sin embargo, todavía tiene una deuda con las clases dominantes de la región. No para armar una onda dicotómica, sino para indagar en el manejo humano del poder en nuestra América Latina.

¿Por qué las preocupaciones sociales o políticas limitaron los valores estéticos del cine latinoamericano?
-¿Qué indagación cinematográfica hemos hecho en quienes fueron construyendo este país? ¡¿Cuántos de los personajes universales que hasta hoy nos inspiran para bien o para mal se habrían perdido si la dramaturgia universal no hubiera indagado en el poder de Inglaterra, España, Francia, Suecia, Noruega, además de Asia, etc.!?

¿Se refiere a que el cine chileno no se está ocupando como registro?
-No, no es cuestión de registro. Moliére no hizo un registro, ni Lope de Vega o Cervantes, ni Shakespeare. Ni siquiera la Ópera China. A mi juicio necesitamos nosotros también desarrollar nuestra capacidad de indagar “artísticamente” en los sectores dominantes de nuestro país. Nos hemos quedado sólo en los estigmas. ¿Es que le falta humanidad a Ricardo III? Yo lo hubiera detestado como ciudadano contemporáneo, pero Shakespeare supo develar algo más, que me sigue emocionando y activando reflexiones hasta el día de hoy.

¿Es cierto que una vez se encontró con Robert de Niro y éste lo felicitó? ¿Cuándo y cómo fue ese encuentro?
-En un festival de cine en La Habana. Pudo haber sido… entre el 83-84, tal vez. Estaban De Niro y Cristopher Walken. Les habían mostrado cine latinoamericano antes de llegar a La Habana (para ubicarlos un poco). Entre los filmes habían visto El chacal… y La Última Cena. Estaban sorprendidísimos que el mismo actor hubiera interpretado los personajes de esos filmes, y que a la vez en persona yo fuera distinto a los dos personajes. Me felicitaron muy sinceramente (aunque no hubo petición de autógrafo, como algún periodista chovinista quiso agregarle al hecho).

Pero que un actor de la talla de Niro lo felicite no es poca cosa.
-Mira, te voy a decir algo que sonará pretencioso. La diferencia entre De Niro y cualquiera de los actores y actrices chilenas es que De Niro trabaja en el cine industrial y nosotros en el artesanal. (No me refiero a talentos, sino al plus que agrega la industria). En todo caso, me hubiera resultado más entretenido darme un abrazo con Charlize Teron.

PIÑERA, PITOS, RUBILAR…

Usted fue miembro del MIR. Con la perspectiva de los años, ¿cómo ve ahora lo que quiso hacer y lo que hizo el MIR?
-¡Qué nos vamos a poner a hablar ahora de exilio, dictadura y vainas de ésas! ¡Buuuh! Sólo diré que el cambio social en Chile, la necesidad de ponerle el cascabel al gato, sigue siendo vigente hoy. Cambiarán los métodos pero otro mundo es necesario. El año pasado estuve en Chile. Me quedé con la impresión que a tres cuartos del país lo tienen corriendo tras el éxito, pero los hacen correr sobre una correa rodante. De manera que la neura que ataca a los chilenos yo diría que llega a echar olor en las calles.

Usted se fue al exilio para el golpe militar y no volvió más a vivir a Chile. Y ha dicho que no viviría en Chile porque le da rabia ver en qué se ha convertido el país con la Concertación; ¿Lo ha defraudado la izquierda?
-Chiste manoseado: ¿cuál izquierda?

¿Y la derecha cómo lo ha hecho? ¿Qué le parece que el próximo presidente chileno pueda ser Piñera?
-Si fuera cierto eso de que bajo el ojo del amo engorda el caballo, quizás sería mejor cesantear a la serie de empleados que administran los bienes del patrón. Quién sabe. Aunque históricamente son los patrones los que nos tienen como al gato mirando la carnicería. La política actualmente, mi estimada Macarena… Pero bueno, si hubiera un cambio de administración, sería chistoso encontrar a más de algún gordito cesanteado corriendo con nosotros en la correa rodante. Aunque habrá varios puestos internacionales vacantes…

Jaime Vadell, su amigo, acá en el Clinic dijo que en Chile estamos metidos en manos de caras de raja grandes y caras de rajas chicos.
-Muy ajustado el señor Vadell, muy ajustado. Ese muchacho siempre ha sido muy incisivo… Yo agregaría, influenciado por mi paso por México, que en Chile una división ajustada a la realidad sería también entre “chingones” y “pendejos”.

En el último The Clinic, Humberto Maturana dice que no hay que preocuparse si un joven fuma un pito, porque la verdadera droga dura es la pobreza. ¿Qué opinión tiene sobre las drogas y la marihuana en particular, sobre todo que ahora es considerada una droga similar a la coca?
-Yo creo que a la mayoría de los cabros los están haciendo fumar bosta de vaca con un poquito de marihuana. Como en toda gozadera la cuestión es que no se pase la mano. Me tocó conocer en el Siquiátrico de Santiago a dos o tres cabros que habían comenzado por la marihuana y no podían tomar desayuno porque veían la taza de leche llena de sangre. Era triste verlos llorar como bebés.

Está al tanto de lo que pasa con la diputada RN Karla Rubilar que tuvo una atroz incursión con el tema de los derechos humanos por sus denuncias sobre falsos detenidos.
-Los DDHH en Chile tienen más curvas que la antigua “Cuesta Barriga”. Prefiero pagar peaje en esta pregunta.

Volviendo a Víctor Jara, ¿Vio en Youtube la funa que le hicieron al Príncipe, imputado de asesinar a Jara? ¿Le parece legítimo este tipo de actos?
-No conocía el video. Lo visioné en YouTube a propósito de tu pregunta… Al menos esta vez en la historia de Chile las represiones y asesinatos aberrantes de las FFAA han sido denunciadas a voz en cuello, entre gritos y llantos por más de 30 años. Porque no hay que olvidar que los grupos dominantes de Chile han reprimido ferozmente a la población civil innumerables veces en la historia, a “los rotos alzados”. ¿Y cuál es la fuente del “alzamiento”? Siempre la misma: la descarada desigualdad en la distribución del ingreso. Lo saben la Iglesia, los militares, el Poder Judicial, los empresarios y los políticos. Sin duda para dirigentes sociales y morales mediocres y ambiciosos es más barato, se pierde menos dinero reprimiendo cada cierto tiempo que creando un desarrollo más equitativo. Es un trágico error de nuestros sectores dirigentes.

Hace un tiempo en una entrevista, usted decía que temía que el país se redujera a una especie de Taiwán, encubriendo la pobreza con el progreso. ¿Sigue pensando lo mismo?
-¿Y de dónde habré sacado esa bola… de cristal? Mira, Macarena, tienes que comprender que yo digo un montón de cosas, y lo digo porque a nadie le importa un carajo. Pero cuando hablo cualquier huevada sobre Chile, me duele, ¿entiendes? Me gustaría que me gustara la derecha chilena, las torres de cristal, las lindas carreteras, los espejitos de colores. En fin, “no me hagái caso, son huevás de curao”, como le dijo el gato al perro luego de haberse tomado las sobras de un banquete y el perro lo pilló gritando “¡Que se mueran los perros!”.

Producto de la crisis financiera, usted en su blog escribió que éramos un “atado de huevones”, víctimas de la descarada ambición de los “cabrones frescos de raja”, que eran los grandes grupos económicos internacionales. ¿Cómo lo ha afectado a usted la crisis?
-Yo soy millonario, íntimo de Madoff. La hicimos juntos, con eso te digo todo. Cuando necesitís un préstamo, avísame con tiempo pa quitarle la plata a otro y enseguida te la presto. Pero en serio: ¡Ahí puh, m´hijita! Como todo el mundo ajustando las cuentas, dejando de comer caviar y langosta. Las cajas de güisqui las he metido en la caja de fondo y la llave la he enterrado en la nieve. Y el champagne lo he cambiado por cerveza. ¡Ah, si Velasco tuviera ciudadanos tan disciplinados como yo, otro gallo le cantaría!

“HABLAR HUEVADAS”

¿Cómo es que se convierte en bloggero?
-Por las ganas de hablar huevadas. Desde niño leí huevadas y fui eligiendo las que me parecían más ajustadas a mi criterio en formación.

En su blog, usted ocupa harto la chuchada como recurso lingüístico.
-Sí, a veces escribiendo se me calienta la cabeza y el garabato sale espontáneo. La verdad es que en mi vida diaria no soy garabatero, ni siquiera utilizo la muletilla del “güevón”. Pienso que el garabato casi siempre tiene color local. Para ponerlo más pituco, diríamos que pertenece a la sub cultura de las diversas geografías. De manera que como chileno me siento más a gusto, si la situación lo amerita, con decir “tonto culiao” que “fuck you”.

¿Qué lo enchucha de Chile?
-El abuso, la mentira social. Entre muchas otras, toda la comedia –con la participación consciente de todo el aparataje individual e institucional de traer a Pinochet a Chile, para ser juzgado “a la chilena”. Y todo lo referente a hacerse los huevones respecto de los DDHH en Chile durante 200 años. Por otra parte, desde el golpe militar del 73, además de las torturas y crímenes de la dictadura, los familiares han tenido que sufrir más de 30 años la tortura del barroquismo de la justicia chilena.

Viviendo allá, ¿qué sintió cuando a los jugadores de la selección chilena de fútbol los detuvieron en Canadá?
-Sinceramente, me quedé con el fútbol de Sánchez, de los Robledo, etc., hasta el 62. Las versiones públicas sobre el affaire de futbolistas chilenos en Canadá… fueron desagradables.

¿En qué sentido?
-La imagen que lograron crear los medios canadienses es que un grupo de chilenos había actuado de manera irresponsable. Pero más me importa el aspecto deportivo. Actualmente nuestro fútbol internacionalmente es excesivamente inestable. No hay estándar de juego, hoy ganan, mañana pierden… No es muy diferente a otras áreas nacionales. La falta de estándar puede que sea el talón de Aquiles de nuestro país –nuestro desarrollo es tan desigual-, tomando en cuenta que, sin embargo, ha habido y hay varias individualidades chilenas en el fútbol internacional.

FESTIVAL DE PIROPOS

¿Cómo es hacer teatro y cine allá? ¿Qué le ha costado más?
-¡Muchacha! Teatro aquí no se puede hacer en español, a lo más podrías hacer una función. No hay posibilidad de recuperar la inversión. Y cine, igual que allí se presentan ocasiones, pero no me satisfacen. Actualmente me han ofrecido algo interesante, a propósito del 30 aniversario del Festival Internacional de Jazz que se celebra aquí en Montreal todos los veranos. Iniciamos conversaciones. Probablemente tenga que hacerlo en inglés. Claro, sería un cubano hablando inglés. Divertido.

Pese a que usted prefiere vivir en Canadá, sigue viniendo a trabajar a Chile… ¿Qué lo ata al país?
-A Chile me ata mi alma, Macarena, es algo que no pasa por mi razón. Y me encanta ir a Chile a trabajar, siempre y cuando el asunto sea a mi juicio interesante. Estoy en condiciones de elegir, porque económicamente vivo modesta pero cómodamente aquí en Vaudreuil-Dorion. Y por sobre todo tengo aquí una maravillosa familia, con algunos desparramados, pero los afectos son largos.

A propósito de trabajos en Chile, ¿cómo fue trabajar en “El regalo”?
-Es la primera vez que en Chile hago una comedia en cine, y la primera vez que mi personaje es “un caballero”. Un caballero decente, pus m´hijita, no como esos roteques que había hecho antes.

En esa película usted se encontró con viejos compañeros de escuela y amigos: Jaime Vadell, Delfina Guzmán, Héctor Noguera, Julio Jung… ¿cómo fue eso?
-¡Emocionante! ¡Para mí, el descueve! ¡Darse cuenta que uno quiere a ciertas personas aunque hayan pasado tantos años! Y se les quiere porque los admiras, por lo que han hecho, por cómo lo han hecho, por lo que están haciendo.

Jaime Vadell dijo en una entrevista a The Clinic que usted era el mejor actor de su generación… ¿Cómo toma eso?
-¡Festival de piropos! Ahí va otro: En el cine chileno que he visto hasta hoy, Jaime es el único actor que ha logrado imprimirle poesía a un personaje: el padre, de “Padre Nuestro”. Y para ti, entrevistadora desconocida, el último piropo: “Dale a tu cuerpo alegría Macarena, que tu cuerpo es pa’ darle alegría y cosa buena”.