Por Patricio Araya G.

Que la Presidenta Michelle Bachelet haya efectuado un nuevo cambio de gabinete para emprender la etapa final de su gobierno, en realidad, no es noticia. Lo noticioso de esa jornada llevada a cabo este jueves 12 de marzo, en el salón Montt-Varas de La Moneda, fue la designación como Vocera de gobierno de la hasta entonces diputada PPD Carolina Tohá, quien por el solo hecho de haber asumido el cargo de ministra de Estado, dejó de cumplir con los requisitos constitucionales que la validaban como parlamentaria.

Que su antecesor, el también PPD Francisco Vidal, haya dejado el palacio para desplazarse al barrio Lastarria para asumir en Defensa (ataviado de su colección de soldaditos de plomo), tampoco es noticia, porque como muchos lo sabían, “él quería ser ministro de Defensa”, y en eso, la Presidenta es muy generosa; a ella le encanta darle en el gusto a sus colaboradores. La designación de la famosa subsecretaria de las frambuesas, también obedeció en su momento a la satisfacción de un deseo juvenil del senador Camilo Escalona. El nombramiento del antecesor del locuaz Vidal (el PPD José Goñi), como embajador en Estados Unidos, con toda certeza, también debe enmarcarse en un desconocido deseo, así como el retorno a Chile de su antecesor en Washington, el ahora canciller Mariano Fernández, quien gracias a su nueva dirección laboral (Teatinos con Agustinas), podrá estar más cerca de su madre. Me alegro por su viejita.

El senador RN Andrés Allamand sostiene en “La Segunda” (13/3/09), que independiente del éxito o fracaso de su gestión, todos quienes hayan servido al gobierno –a los gobiernos de la Concertación, se entiende–, agarran pega de nuevo. “Salvo Foxley, nadie se va para la casa. Los que salen de un ministerio saltan a una embajada… o a otro ministerio, los ex embajadores asumen secretarías de Estado y así suma y sigue”, afirma Allamand. La generosidad presidencial es infinita, así se desprende de sus palabras, cuando plantea un hecho irrefutable: que el gobierno es un garante de la provisión de cargos públicos Ad eternum, y que a su turno, el Estado se ha convertido en premio de consuelo para quienes pierden alguna elección. El senador no está del todo equivocado. Ya les tocará a sus altos funcionarios hacer uso de la silla musical, y a sus “perdedores”, pasar por el premio de consuelo. El Estado es una vaca lechera gorda y muy generosa, incluso, sin ser gobierno ni mayoría parlamentaria, la propia Alianza ha cosechado en sus fértiles tierras algunos primores, como la presidencia del Senado, por ejemplo, y algunos sillones en ciertos directorios de importantes medios de comunicación, y uno que otro coresito por ahí. Tan mal no les ha ido.

Desde diciembre de 2005, cuando se efectuaron las últimas elecciones parlamentarias, tres han sido los casos de diputados que han debido ser reemplazados en el ejercicio de sus cargos: dos por fallecimiento (Juan Bustos y Pedro Pablo Álvarez-Salamanca), y ahora, Carolina Tohá, por la mencionada inhabilidad constitucional. En cada caso, han sido los respectivos partidos políticos los que han resuelto las sucesiones. Así, cuando en agosto de 2008 falleció el entonces diputado Juan Bustos, fue el Partido Socialista quien designó a su secretario general, Marcelo Schilling, para que completara su período en la Cámara, en representación del distrito 12 (Limache, Olmué, Quilpué, Villa Alemana); lo propio hizo RN para reemplazar a Pedro Álvarez-Salamanca (distrito 38), designando en su lugar a su secretaria general (esto cargo parece ser requisito), la ex diputada Lily Pérez.

En el caso del cupo generado por la ahora ministra secretaria general de Gobierno, Carolina Tohá, la bendición recayó en la persona del presidente del PPD, el ex embajador en Suecia, Pepe Auth, quien declinó ese regalo celestial en favor de su propio candidato a diputado por el mismo distrito tirado a la chuña por Tohá, el ex subsecretario de Interior, Felipe Harboe. Parece que la cosa va por el lado de los subs o por el lado de los Scheriff (autoridad policial política; recuérdese el paso de Schilling por la “Oficina”, un especie de sucesora en democracia de la CNI, y antecesora de la ANI… y los allanamientos poblacionales de Harboe, a la más pura usanza de antaño… ¡Qué susto!).

Menos mal que Pepe Auth se lo tomó con calma y decidió socializar la cosa, no mucho, porque a los cabros chicos del PPD los mandaron a la esquina a ver si estaba lloviendo, mientras los tíos partían el pollo. Confieso que pasé un gran susto. Pepe Auth no es un tipo al que yo le fiaría nada en esta vida, pero, a estas alturas, hasta me tranquiliza que haya sido él quien administrara la decisión de elegir a Harboe (ratificada luego por una abrumadora mayoría de ocho votos), porque de haber dependido de algún vicepresidente del partido, la elegida, sin duda, habría sido otra aspirante al Parlamento, una ex alcaldesa hermana de un senador que se muere por ser diputada. Lo que en realidad correspondería, más que jalonar el pollo, es que los electores del distrito en cuestión resuelvan el nombre de su representante. Lo demás, es un espolonazo a la soberanía popular. Otro más.

¡Qué susto pasé! Son tan absurdas e inexplicables las razones que pueden argüirse en estos casos para designar a un reemplazante, que cualquiera podría alzarse con semejante botín. Léase los argumentos del senador Camilo Escalona para justificar el requisito de residencia de su ungido: “Nosotros consideramos que Marcelo Schilling es de la zona (Quinta Región) (…) El amor lo llevó a la Quinta Región. Se casó con una persona de la región, su matrimonio se hizo en la región. Instaló, como subsecretario de desarrollo regional, su residencia en la región, la cual se vio interrumpida por el período en que fue designado embajador en Francia”. (No estoy parafraseando a Allamand, lo juro, es una cita de www.elamaule.cl, del 12/8/08).

Para que nadie dudara de lo legítimo y democrático del proceso al interior del partido del compañero Salvador Allende, Escalona explicó que Schilling obtuvo “un respaldo macizo”, y lo desglosó: “Una vez realizado el procedimiento de votación nominal, en que cada uno de los miembros de la Comisión Política fue expresando su opinión, caso a caso, 21 se pronunciaron por Marcelo Schilling, cinco manifestaron su abstención y había una persona ausente, la compañera María Soledad Tohá”. (¡Qué país tan pequeño, cómo se repiten los apellidos). Para el senador por la X Región, Cientista Político o Sociólogo, con estudios en no sé qué parte, ¡qué importa!, Camilo Escalona, los 35.680 votos (30.84%) obtenidos por el prestigiado abogado penalista y académico (U. de Chile) Juan Bustos, deben haber sido menos macizos que los 21 votos que permitieron a unos pocos desatar su algarabía en la señorial casona de Paris 873, muy lejos de la Quinta Región.

Al menos, los pepedeistas se repartieron el botín en nuestras narices, sin el muerto de rigor, en pleno distrito 22, o sea, en la misma población donde queda la nueva pega de la que nos despreció, o mejor dicho, de la que se aburrió de “representarnos”. ¡Qué susto tener que creerle a alguien que tres años después te deja botado! ¡Qué mala que eres Carolina! ¿También tendremos que creerle a Felipe Harboe, o es que este ex sub saldrá más pillo que todos y se pasará de largo hasta el 2013, sin pedirnos el mentado votito? Eso Dios nomás lo sabe. Y el grupo de los 21 + 8.