Óscar Landerretche (36), es profesor de macroeconomía de la Universidad de Chile y sus palabras pesan, porque forma parte del selecto grupo de los que son escuchados en La Moneda. dice que nuestro futuro está en las manos de China: si crece poco, tendremos una catástrofe; si decrece, mejor ni pensarlo. Nuestro Estado, agrega, debe concentrarse en los pobres y en los que dejaron de serlo en los últimos años. Lo afirma porque como socialista le importan los más vulnerables; pero también porque como economista le interesa que el mercado siga funcionando. Y cree que si la crisis es muy dolorosa, las personas buscarán la protección del Estado.

En los meses que vienen todos la pasaremos mal, anuncia. Pero el sufrimiento de la clase media-alta no le preocupa: “ojalá no veamos mucho lloriqueo, porque sería bastante indigno y vergonzoso”.

Por Jorge Rojas • Foto: Alejandro Olivares

¿Cómo ve el futuro de la economía chilena?
-Entre los países emergentes tenemos las mejores condiciones para minimizar los efectos de la crisis. Dicho esto, hay que agregar que cualquier contracción en los mercados extranjeros nos va a afectar mucho. Sólo si tenemos un poco de suerte y nos apoyamos en paquetes fiscales, Chile puede crecer este año en torno al 1% ó 2%.

¿Qué sería tener buena suerte?
-Que China no colapse. Si China crece poco, digamos, un 5 por ciento, tendremos una crisis manejable: quebrarán algunas empresas y la cesantía aumentará en el invierno a más de dos dígitos. Ahora, si China cae -y eso significa que crece sólo 2 por ciento- colapsará el cobre, habrá quiebras masivas y el Estado tendrá que intervenir a un nivel superior. Un crecimiento tan bajo indicaría que no funciona ningún motor de la economía, que la recuperación llegará después del 2010 y que el Estado deberá ser más agresivo, al estilo de la Gran Depresión, estatizando empresas…

Entonces, si China tiene un crecimiento negativo…
-Si China descrece es el fin del mundo. Pero no está claro qué ocurrirá, porque no tenemos información de las cuentas de ese país.

¿Ve con buenos ojos la estatización de los bancos en Estados Unidos?
-Es inevitable. Y la única razón por la que “El Compañero Obama” no lo ha hecho aún es porque el Partido Demócrata tiene resistencias ideológicas. Pero cualquier economista con dos dedos de frente le va a decir que eso es inevitable.

Bueno, los de Chicago están de muerte con esa idea.
-Sí. Ellos predican que ‘el mercado se ajusta solo y que pase lo que tiene que ocurrir’, cosa que suena mucho al tipo de economía que hizo colapsar al mundo en la Gran Depresión y que provocó 50 años en los que el mercado retrocedió y el Estado avanzó en todo el mundo. A esos economistas les recordaría que si una crisis genera tanto dolor y desamparo, la gente no vuelve rápidamente al mercado y empieza a buscar soluciones que le den disciplina y orden.Y eso siempre lo provee el Estado. Esos economistas son políticamente ingenuos porque lo que proponen conduce a más estatismo. En cambio, los que quieren estatizar los bancos están tratando de que sobreviva la economía de mercado. Porque la economía de mercado no va sobrevivir políticamente si esto se convierte en la Gran Depresión.

LOS ECONOMISTAS

¿Esta crisis les quedó grande a los economistas?
-Es tentador hablar de “los economistas”, como grupo, pero eso no corresponde porque hay varios que advirtieron que esto pasaría. Krugman -el último Nobel- advirtió sobre el desbalance del sector financiero ¡hace 10 años! Ahora bien, a los que sí les quedó grande esta crisis es a los que tienen sesgos ideológicos.

¿Quiénes?
-Hay un dicho muy común: “si el mundo cambia, yo cambio de opinión”. En Chile hemos tenido, desde Hernán Büchi en adelante, gente muy pragmática que no enfrenta las cosas con el modelo que le enseñaron en primer año de ingeniería comercial, sino que cambia la mirada cuando las circunstancias cambian. La economía es demasiado compleja para que la abarque un modelito. Sin embargo, te encuentras que los comentaristas de derecha, cuando tenemos recesión, piden que bajen los impuestos; y si estamos en expansión piden que bajen los impuestos. Eso me parece psicópata. Siempre hacen la misma recomendación sin importar qué pasa en la economía. En la Concertación, la mayoría de los economistas cambia de opinión si los escenarios cambian. En la derecha también hay gente así, pero no aparecen en los diarios.

Hay economistas que ganaron plata inflando esta burbuja, recomendando invertir en bonos y en empresas que ahora son tóxicas. ¿Qué piensa de ellos?
-No es por defender mi profesión, pero los economistas con doctorado son mayoritariamente analistas, académicos o hacedores de políticas públicas, y no alimentaron la burbuja. Los que la alimentaron fueron los gallos que salen en las cadenas de televisión financiera, como Bloomberg, hablando como cotorras cosas que realmente no entienden y sin ninguna crítica. En esos canales le hacen publicidad a los especuladores financieros para que la gente le preste plata con la promesa de retornos increíbles. Aquí estamos hablando de las voces del mercado de capitales. Gallos que pueden haber estudiado economía, pero no actúan como analistas independientes. Ellos trabajaban para grupos económicos y cuando dicen que hay que rebajar los impuestos o subsidiar a las empresas, uno no lo toma como un análisis económico, sino como un lobby.

¿Qué responsabilidad tienen esas “voces” del mercado de capitales en esta crisis?
-Mucha. En Estados Unidos ellos llevan años diciéndole a la gente que hipoteque todo para invertir. Y lo más grave es que esas voces penetraron la administración de Bush y los entes reguladores y por eso nadie cuestionó la idea de que el mercado de capitales se podía autorregular.

Más allá de los especuladores, normalmente parece que los economistas cuidan más a las empresas que a los trabajadores, que se resisten a aumentar los impuestos de las compañías y ven con buenos ojos la flexibilización del trabajo.
-No es así. En la Universidad de Chile hay una facultad entera que dice que hay que subir los impuestos a las empresas. Aparecemos en los diarios todo el tiempo, Ricardo French-Davis o Manuel Agosín, yo… Pero la resistencia a los impuestos no está en los economistas, sino que en los intereses que hay detrás. Lo mismo en la resistencia a darle más poder a los sindicatos. No se hace porque le cuesta plata a las empresas negociar con sindicatos más fuertes.

Hoy algunos economistas insisten en flexibilizar el trabajo. ¿Qué piensa usted?
-No es una buena solución en este momento por dos razones. Uno, el mercado no es tan rígido; y dos, la flexibilización laboral no se puede hacer cuando el sistema sindical no es fuerte. No me parece justo que en este país, con los niveles de desigualdad que tenemos, sigamos pasando a llevar a los trabajadores y sigamos pidiéndoles que se ajusten sin que se negocie la manera de hacerlo.

Dicen que se generará más empleo si lo flexibilizamos.
-En el largo plazo sí, pero en el corto plazo habrá más despidos. Y además, me gustaría escuchar de boca de los empresarios que quieren flexibilizar para generar empleo. Pero como no lo dicen, lo más seguro es que no sea para crear más empleos.

¿Desconfías de lo que quieren los empresarios con la flexibilización?
-Claro que desconfío. ¿La desigualdad económica de Chile es producto de que los empresarios se han portado bien con los trabajadores? No, y cada vez que han podido le han pasado los costos a los trabajadores.

CLASE MEDIA

Está claro que aumentará el desempleo, pero ¿quiénes son los que van a quedar cesantes?
-Será una cesantía generalizada, porque va a parar la construcción igual que las exportaciones y la manufactura.

¿Habrá profesionales cesantes?
-Lógico, pero ellos me preocupan menos, porque tienen redes sociales que les permiten aguantar el chaparrón. Me preocupa mucho más el hogar típico de clase trabajadora donde el hombre es obrero de la construcción y la mujer es temporera, porque en ambos sectores la crisis se viene con todo y esa gente no tiene redes.

Pero piense un poco en un profesional que se está pagando una casa en La Dehesa y está acogotado con las cuotas de la 4×4 y las más de 200 lucas de colegio por niño ¿Qué hace cuando pierde la pega?
-Esa gente, que es de clase media alta, nunca lo ha pasado muy mal, salvo con Salvador Allende, pero se las arreglaron para volver a pasarla bien. Y si no pueden mantener el 4×4, lo venden. Tienen redes sociales y educación para que esto sea transitorio. Además, no sé de nadie de ese grupo que lo esté pasando mal.

A lo mejor es porque muchos de ellos tratan de mantener un estatus y por eso no se nota.
-Me importa un bledo su estatus. Y si por esta recesión alguien no puede seguir coleccionando Barbies me da igual. Que la clase media alta se las arregle sola.

Bajemos un poco. ¿Quién ayuda a la clase media-media?
-Aclaremos algo, primero. Hay algunos que ganan un millón de pesos y se sienten de clase media, cuando en realidad la familia de clase media gana $350 mil. Y hay gente que se queja diciendo que gana un millón de pesos al mes, y que no van a poder mantener a sus hijos en el colegio Opus Dei. Bueno, tendrá que cambiarlos de colegio no más. Ahora, la mejor política que podemos tener para todas las clases es que la economía pierda los menos empleos posibles. Pero no hay que olvidar que el deber del Estado, en el caso de la gente que se queda sin trabajo, es concentrarse en las personas vulnerables, en aquellos que cuando pierden el empleo terminan con sus hijos durmiendo en la calle. Si alguien va a tener un problema de estatus porque va a tener que vender la moto de agua, lo lamento. ¡Por favor! Ojalá no veamos mucho lloriqueo de ese en los medios de comunicación, porque sería bastante indigno y vergonzoso. A mí me tocó vivir el exilio y mi papá, que era un economista distinguido, terminó de panadero y mi mamá vendiendo de casa en casa. ¿Y qué pasó? Nada, porque se sobrevive. No lo pasábamos bien, pero uno se puede ajustar.

La Concertación logró bajar la pobreza al 13,7 por ciento. ¿Hay riesgo de que los que salieron de la pobreza, vuelvan a ella con la crisis?
-Lo más seguro es que durante el tiempo en que dure la crisis la tendencia a salir de la pobreza pare. Y eso ya es un retroceso, porque estábamos acostumbrados a que bajara.

¿Saldremos de la crisis como un país más desigual?
-Las grandes crisis económicas no producen más desigualdad porque los grandes empresarios dejan de ganar mucho más que lo que pierden los trabajadores despedidos. Y además a estos últimos el Estado los ayuda. La desigualdad, curiosamente, se produce en los momentos de crecimiento.

¿Qué Sebastián Piñera sea un empresario exitoso lo vuelve más capacitado para enfrentar esta crisis?
-No hay evidencia de que los empresarios manejen bien las crisis. Por otra parte, es muy diferente manejar una crisis pensando en los accionistas que hacerlo pensando en la comunidad económica y social que rodea a una empresa. Estoy seguro que Piñera llegó a ser exitoso porque sabe manejar las crisis desde el punto de vista de los accionistas, pero los dueños del capital no son todo el país, son una minoría. Y es muy complejo manejar la crisis desde los ciudadanos y los trabajadores. Cuando todos vamos al estadio y vemos la bandera chilena y queremos que el equipo gane no tiene que ver con rentabilidad y los chilenos no se cambian de equipo de fútbol porque es más rentable. Manejar a un país, tiene que ver con lealtad, pertenencia, con identidad, con que somos una comunidad y no un conjunto de accionistas. Yo no voy a votar por él y mi llamado a la gente es a no hacerlo.