El trillado slogan cívico -“El mar nos pertenece por derecho, recuperarlo es un deber”- que año tras año cobra vida el 23 de marzo, aún no hace carne en el pueblo boliviano porque los políticos y losmilitares fracasaron en la amplitud y profundidad de la concientización nacional. El colectivo nacional sólo reconoce su derecho al mar pero tiene la mínima idea de cómo recuperar ese derecho. La clase política y los militares no diseñaron hasta ahora una doctrina geopolítica capaz de encaminar al pueblo hacia la conquista de su derecho, por otras vías.

Señala la historia que la ocupación militar chilena del puerto Antofagasta el 14 de febrero de 1879, fue el inicio de la guerra del Pacífico. Los justificativos chilenos para la invasión habrían sido la aplicación de un impuesto de 10 centavos al quintal de salitre que capitalistas anglo-chilenos explotaban en territorio boliviano (Ley del 10 de febrero de 1878); y, la reversión al Estado de las salitreras, por determinación del gobierno de Hilarión Daza (1 de febrero de 1879).

No obstante, la historia registra una larga data de conflictos limítrofes desde que Chile distorsiona su Constitución Política que tradicionalmente (1822, 1823, 1828 y 1833) delimitaba su territorio “desde el despoblado de Atacama hasta el Cabo de Hornos”, argumentando que “desde” incluye el desierto de Atacama. Peor aún, el inicio de la Confederación Perú – Boliviana (octubre de 1836) ahonda diferencias entre vecinos y Chile sostiene que “la Confederación debe desaparecer hasta siempre del escenario de América. Debemos dominar para siempre en el Pacífico”.
Después de la ocupación militar chilena de Antofagasta, los bolivianos residentes en el litoral se reconcentraron en Calama donde ofrecieron resistencia armada a la cabeza de Ladislao Cabrera y Eduardo Abaroa el 23 de marzo de 1879, cuando una columna de 500 soldados chilenos guiados por el Cnl. Sotomayor los atacó.

Este 23 de marzo de 2009, Bolivia conmemora 130 años de la Defensa de Calama como el hito sobresaliente de toda la contienda bélica con el vecino Chile. A lo largo de estos 130 años, se acuñó una frase cívica que perdura y se emplea principalmente en la jerga militar. Esta frase incluso iba impresa en las libretas escolares de todo el país: “El mar nos pertenece por derecho, recuperarlo es un deber”.

¿Cuál es la trascendencia de este slogan cívico, su significado, sus alcances y limitaciones? Principalmente son las Fuerzas Armadas de la Nación, que institucionalmente mantienen vigente esta frase. Pero, ¿hasta qué punto ha revolucionado la conciencia patriótica de los bolivianos este slogan que parece inspirado por elevados espíritus nacionalistas?

Cada aniversario conmemorativo de la Defensa de Calama, finaliza los actos cívicos-escolares-militares con la frase: “El mar nos pertenece por derecho, recuperarlo es un deber”. Pero, en 130 años de enclaustramiento ¿Bolivia ha recuperado ese mar que le pertenece por derecho? Más aún, ¿sigue pensando en recuperarlo algún día? ¿Qué está haciendo Bolivia y los bolivianos para recuperar lo que por derecho le pertenece? ¿Cuántos actos cívicos y desfiles más, hacen falta para recuperar lo usurpado por la oligarquía anglo-chilena?

Ni las Fuerzas Armadas ni los gobiernos de turno en la administración del Estado boliviano, han podido hasta ahora, encarnar en el pueblo la frase “El mar nos pertenece por derecho, recuperarlo es un deber”. Puede que el pueblo asimile la idea de que “el mar nos pertenece por derecho”, pero de ahí a recuperarlo, el sentimiento colectivo de frustración histórica lo avizora como un imposible. ¿Por qué? Simplemente, porque ni lo políticos ni los militares (protagonistas de las derrotas bélicas y pérdidas territoriales bolivianas) han diseñado estrategias diplomáticas, políticas, económicas y geopolíticas para cumplir el sagrado deber nacional de “recuperar el mar”.

Ejemplos de cómo el pueblo no hace carne del gran problema histórico nacional (pérdida de la cualidad marítima), hay muchos. Como botón de muestra, puede observarse la balanza comercial con Chile, que el INE reporta anualmente. El 2007 Bolivia le vendió a Chile bienes por valor de 29,729,574.69 $US y en contrapartida, Bolivia le compró a Chile bienes por valor de 99,626,504.67 $US, lo que significa un saldo comercial favorable a Chile de 69,896,929.98 $US. El 2006 Bolivia le vendió a Chile bienes por valor de 68,143,998.91 $US y en contrapartida, Bolivia le compro a Chile bienes por valor de 234,643,477.46 $US, lo que significa un saldo comercial favorable a Chile de 166,499,478.55 $US. El 2005 Bolivia le vendió a Chile bienes por valor de 40,900,971.98 $US y en contrapartida, Bolivia le compró a Chile bienes por valor de 162,413,610.52 $US, lo que significa un saldo comercial favorable a Chile de 121,512,638.54 $US. El 2004 Bolivia le vendió a Chile bienes por valor de 51,241,914.39 $US y en contrapartida, Bolivia le compró a Chile bienes por valor de 111,426,984.26 $US, lo que significa un saldo comercial favorable a Chile de 60,185,069.87 $US. Y la historia se repite: a Chile le compramos más de lo que le vendemos. Más allá de su conciencia cívica, el pueblo boliviano ha optado hace muchísimo tiempo, consumir lo que el usurpador chileno produce.

El saldo comercial exterior favorable a Chile, es apenas uno de los cientos de ejemplos que ratifican lo dicho líneas arriba: “el mar nos pertenece por derecho, recuperarlo es un deber”, no es un slogan cívico que el pueblo haya hecho carne, porque simplemente los políticos y los militares nunca diseñaron estrategias ni doctrina geopolítica capaz de encaminar al país hacia la recuperación efectiva del mar que nos pertenece…¡por derecho!

Por José Manuel Ramos Peláez
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