Por LEONEL BUSTO DÍAZ / Alumno de 4º año de Derecho U. de Chile

Introducción

Los hombres son seres muy simples, sus comportamientos son fáciles de predecir. Si uno trata bien a un hombre probablemente reciba una buena respuesta. Las mujeres, en cambio, son seres mucho más complejos, más “sofisticados”, sus comportamientos son mucho más difíciles de predecir. Si uno trata bien a una mujer no siempre se puede esperar una buena respuesta. En este sentido, los hombres son mas “cavernícolas” en términos de cómo miran la vida, al simplificar todos los ámbitos que los rodean. Las mujeres, por su parte, mezclan y confunden todo tipo de sentimientos y emociones para analizar las circunstancias que las rodean.

De lo biológico.

Esta situación se debe a una multiplicidad factores. Como es sabido las mujeres están sometidas a un régimen biológico y hormonal mucho mas difícil e intenso que el de los hombres. Durante 25 días del mes aproximadamente las mujeres ven y sienten el mundo de una forma y durante los otros 5 lo ven y sienten de otra manera. En el primer periodo su comportamiento no deja de ser complejo, pero funciona de manera mas regular, es decir, se parece más la conducta de un día con la del día siguiente. En el segundo periodo su comportamiento degenera en actos incomprensibles. Es difícil entender que es lo que quieren o que es lo que les pasa. Debe ser por que ni siquiera ellas lo saben. Durante esos días los dolores de ciclo menstrual aumentan en forma considerable. Para que los hombres pudiésemos entenderlas, un especialista me explico que, por ejemplo, los dolores que se les producen en los ovarios a las niñas son equivalentes a los dolores que sentiría un hombre si
recibiera golpes con un pequeño martillo en los testículos. Cuando me contó eso sentí un pequeño malestar en el estomago y fue el principio de mi curiosidad por entenderlas mucho mas. Por este motivo durante ese lapso de tiempo ellas son extremadamente sensibles, idiotas y pesadas. Probablemente yo estaría muy sensible, idiota y pesado si me estuvieran pegando con un pequeño martillo en los testículos.
Sin embargo el asunto es más complicado que eso. Mas allá del tema biológico-hormonal, el laberinto de las mujeres esta dado por como viven y expresan sus emociones. Los hombres son seres mucho más racionales, de ahí radica su simpleza. Las mujeres se dejan llevar mucho más por su “instinto” que por “las razones”. Viven de manera mucho mas intensa sus emociones y sentimientos, que por lógica son mucho mas irracionales como las emociones son menos entendibles y traducibles en explicaciones racionales, muchas veces las mujeres terminan siendo inentendibles. De ahí radica su complejidad.

De las relaciones de pareja.

Para decir esto voy a tratar de poner varios ejemplos prácticos. En primer lugar esta el tema de las relaciones de pareja. A las mujeres no les gusta que sus parejas las quieran tanto. Si sus parejas las quieren demasiado existen 2 alternativas, las niñas dejan de quererlos o si los siguen queriendo los manipulan. Este extraño fenómeno se produce por que las mujeres necesitan cierto nivel de inseguridad en la vida. Si se sienten muy seguras de que sus machos las quieren, dejan de sentir la necesidad de conquistarlos. Necesitan a tipos que aparentemente no las quieran mucho, que tengan un alto grado de independencia y un carácter fuerte. Esto no significa que sus parejas no las quieran sino que no sean unos “babosos” como ellas suelen llamarlos, en el sentido que no sean muy dependientes de ellas y que sean débiles de carácter. Si son “babosos” dejan de quererlos y se van con tipos a los cuales sea un desafió diario conquistarlos, requieren de la necesidad de
enamorarlos para así sentirse diariamente valoradas cuando reciben respuestas favorables a sus esfuerzos. Y Si siguen queriendo a sus parejas “babosas” las niñas los manipulan como les place. Son muchos los casos en que se puede ver como pololas hacen lo que quieren con sus pololos babosos o señoras que hacen lo que quieren con sus maridos “babosos”. Las mujeres siempre tienen la sartén por el mango con los babosos.
A las mujeres les gusta admirar a sus parejas y sobre todo que sus amigas y enemigas también admiren a la persona con quien están. En la medida que un hombre se siente menos que ellas dejan de admirarlos y por lo tanto dejan de quererlos y si los siguen queriendo los manipulan. Las niñas aborrecen la baja autoestima o inseguridad. Quieren sentirse protegidas por sus parejas y no tener que hacerse cargo de ellas. Quieren crecer al lado de un hombre y no tener que educarlo. Quieren hombres y no niños.
A pesar de esto, el desprecio que hacen las mujeres por los babosos puede resultar con efecto “boomerang”. Después que una determinada niña se deshace de un “macabeo” suele ir en busca de un macho recio e independiente. No obstante, a veces las cosas no les resultan con el macho recio, que muchas veces no las quiere de verdad y vuelven a buscar al baboso que les levanta el ego y las hace sentir especial. Sin embargo, muchas veces el baboso ya se ha transformado en un muchacho seguro, independiente y tranquilo que ya no va a cometer los mismos errores de antes y esta vez quien tiene la sartén por el mango es el y no ella. De esta forma dejamos de hablar de un baboso y macabeo y pasamos a hablar de una “babosa” y “macabea”. Ahí esta el efecto “boomerang”.
Los hombres en cambio no se desencantan cuando la niña a quien quieren los quiere y ama mucho. Todo lo contrario, mas la quieren. De hecho a veces comenzamos a sentir una sensación de culpabilidad por todas las cosas que aquella niña siente y hace por nosotros y no sabemos como retribuir todo eso. Como ya dije, somos mucho más cavernícolas en términos negativos o mucho más simples, predecibles y racionales en términos positivos.
Las mujeres suelen creerse sus propias mentiras cuando pololean o se casan. La mayoría cree tener “derechitos” a sus parejas, como si ellas fueran las que mandaran en la relación. Sin embargo, las estadísticas nos muestran que los hombres son mucho mas infieles que las mujeres, que salen y “corretean” mucho mas que ellas, que son mucho mas irresponsables en el tema de la familia y el cuidado del hogar, etc. De acuerdo con esto no parece muy convincente que las mujeres sean quienes mandan en las relaciones de pareja y sean quienes tienen “derechitos” a los hombres. Probablemente los hombres hacemos creer eso a las mujeres para que nos dejen tranquilos a la hora de irnos de parranda. Esa hipocresía es necesaria para que el alto costo que significa ser madre y esposa no sea tan alto y de una u otra forma la relación se mantenga tranquila.
Como recomendación para los hombres es sano para la relación mantener un carácter fuerte (no violento), de vez en cuando enojarnos aunque no lo estemos y si tenemos ganas de llamarlas 10 veces al día hagámoslo solo 1 o 2 veces. Lamentablemente si hacemos lo contrario nos van a dejar de querer o nos van a manipular. Sin embargo, también es necesario realizar esporádicamente (insisto, esporádicamente) ciertos actos de encanto y conquista como regalar flores y chocolates para hacerlas sentir especiales. También dejar que de vez en cuando se crean sus propias mentiras pero manteniendo claramente el limite de lo aceptable e inaceptable. A veces no es necesario decirle la verdad a una mujer sino que es más necesario decirle lo que necesita escuchar para que sea más feliz o para que sufra menos de lo que la hace sufrir su hipersensibilidad.

De las relaciones de amistad.

Las mujeres suelen entablar relaciones de amistad mucho más sanas y duraderas con los hombres que con las mujeres, sus pares. Como los hombres son mucho mas simples suelen no darle importancia a los actos de las mujeres que no tienen ninguna justificación racional ética o moral. Como a veces no entendemos porque actúan de una determinada forma no les hacemos caso. Esto no les gusta a ellas porque terminan creyendo que somos unos insensibles. Sin embargo, les gusta inconscientemente porque de esa forma no sobredimensionamos sus problemas y no hacemos una tormenta en un vaso de agua. Por ese motivo se llevan mejor con nosotros como amigos que con sus pares las mujeres.
Entre las mujeres las relaciones de amistad son más veleidosas. Como a las mujeres les cuesta entenderse a si mismas, les cuesta mucho mas entender a sus amigas y sus amigas tampoco son capaces de entenderlas a ellas y a si mismas. Por eso pasan peleando o las peleas son mas intensas y siempre esta en juego la continuidad de la relación. Uno puede encontrar grandes grupos de hombres pero es difícil encontrar grandes grupos de mujeres. Los grupos de amigas no son más grandes que de tres y casi siempre 2 están peleadas entre ellas.
Los hombres se enojan con sus amigos o amigas por motivos claros y concretos. Por ejemplo, porque les roban, les mienten o les pegan. En cambio, las mujeres se enojan con las mujeres por motivos difusos y amplios. Por ejemplo, “se nota que no es sincera”, “se nota que no me valora”, “no dice lo que piensa”, puras cosas raras. A lo mejor perciben cosas que los hombres no percibimos porque son mucho mas sensibles y emocionales y les cuesta expresarlas en un lenguaje racional. A las mujeres les cuesta mucho hablar bien de otras mujeres que no sean ellas mismas, familiares o de su reducido grupo de amigas. Por ejemplo, suelen decir “ella es linda pero…”. No reconocen virtudes en las otras y si las reconocen les agregan el pequeño pero gigante “pero”, “sin embargo” o “no obstante”.

De las relaciones afectivas (en sentido amplio).

Las mujeres como madres, hermanas, primas (cuando hay una relación cercana) o amigas de los hombres son espectaculares. Se preocupan mucho por nosotros. La forma en que se preocupan puede variar según el caso, pero lo que esta claro es que se preocupan mucho por nosotros. Son muy celosas con nuestras parejas por que les quitan la atención que nosotros les damos. Por ese motivo una madre, una hermana o una amiga va a examinar con pinzas a nuestras pololas e incluso a nuestras amigas. La forma en que se relacionen con ellas es relativa, pueden ser muy simpáticas o muy pesadas. Pero siempre van a estar realizando un análisis extremadamente exhaustivo para saber si la infeliz que nos esta engatusando vale o no la pena. Lo mismo ocurre con los pololos de nuestras hijas. Con nuestros amigos hombres no son así o por lo menos no lo son tanto.
Los hombres solo somos celosos de las parejas o amigos de nuestras las hijas o hermanas (o con las madres cuando sus parejas no son nuestro padre biológico) pero es por otros motivos. Somos celosos porque sabemos que muchas veces los hombres aparentamos buenas intenciones para seducir a las mujeres que nos interesan y muchas veces solo buscamos aquella cosa sucia llamada sexo u otras cosas no muy altruistas. Lo se porque muchas veces lo he hecho (no soy un puritano ingles o un legionario de Cristo). A veces las relaciones que entablamos con las personas son más bien instrumentales, tenemos estas relaciones mientras recibamos algo a cambio. Eso es con hombres y mujeres. Pero a las mujeres les afecta mas darse cuenta de eso, porque como ya dije son mucho más sensibles. Probablemente a un hombre le importe bastante poco o menos que a una mujer darse cuenta que un determinado amigo esta con el por un interés poco loable como que sea dueño de una pelota de fútbol, por ejemplo.
Las mujeres tienen una voluntad inconmensurable. Son capaces de sacar adelante una familia de 5 hijos con un sueldo mínimo haciendo que no les falte nada. Quienes creen en Dios (yo hace poco volví a creer) deberían darse cuenta que eso es un verdadero milagro. No es un milagro volar o caminar sobre el agua. Un milagro es el infinito amor que una madre siente por sus hijos que logra sacarlos adelante a pesar de todas las dificultades que le pone la vida. Eso es un verdadero milagro y es producto de esa forma intensa de vivir las emociones y sus sentimientos.

De mi experiencia personal.

Todo lo que he dicho hasta ahora no significa que las mujeres no sean inteligentes o que sean inferiores a los hombres. Para nada. El mundo de las emociones y sentimientos es fascinante y los hombres tenemos miedo de entrar en el. Las mujeres viven en el día a día y me da la impresión que eso las hace sufrir mas de lo que deberían. Nosotros podemos aumentar ese sufrimiento o hacerlo menos intenso. Para eso debemos desarrollar más nuestro lado femenino. Eso significa que aprendamos a manejar más nuestras emociones y sentimientos ya sean los positivos y negativos para no hacerle un daño gratuito (conciente o inconsciente) a las personas que probablemente más queremos: LAS MUJERES. Las mujeres no son peores ni mejores que los hombres. Solo creo que las mujeres son más complejas y los hombres son más simples. Nada más, nada menos.
No podría renunciar al abrazo de una niña. Eso nos produce una sensación maravillosa que es irreproducible en el lenguaje racional. Tampoco renunciaría a uno de sus besos en la mejilla, en la frente y sobre todo en los labios. Tampoco quiero renunciar a “hacer el amor” porque tiene una diferencia gigantesca con el frió hecho de “tener sexo”. Para no renunciar a todo esto (que constituye una de las cosas más hermosas de la vida) me esfuerzo todos los días en entenderlas mejor, lo que puedo asegurar que no es fácil.