POR JUAN ANDRÉS GUZMÁN • FOTO: ALEJANDRO OLIVARES

La presidencial empieza a tomar fuerza bajo una lluvia de encuestas tan contradictorias que parecen medir cosas distintas. ¿Qué tanto pesa de verdad Enríquez-Ominami? ¿Cuán viva sigue la Concertación allí donde importa, en el puerta a puerta, en la calle? Piñera parece estancado en el 30 por ciento que siempre tiene la derecha: ¿conquistará el corazón de la clase media pese a sus enredos empresariales? De a poco, y eso es interesante, empiezan a aparecer temas de fondo: embarazo adolescente, aumento de impuestos para las empresas, sistema binominal, necesidad de un estado fuerte en varias áreas. Sin ningún liderazgo que apasione, tal vez sea la hora -pospuesta durante años- de discutir y apasionarse por las grandes reformas que faltan. Aquí se habla de algunas de ellas.

Ahora que una encuesta le dio más de veinte por ciento a Enríquez Ominami, ¿todavía es “Marquitos” para usted?

-Ésa fue una encuesta de la Tercera y yo no le creo nada. Pienso que ese diario es promotor de la candidatura de Marquitos.

¿Por qué La Tercera promocionaría a Marquitos?
-Sería ocioso especular.

Sea ocioso no más.
-En realidad es el duopolio el interesado en promocionar esta candidatura. Y hay una explicación fácil: buscan afectar la candidatura de la Concertación. Pero yo creo que hay algo más: la intención de estos medios es determinar el escenario nacional como en Italia, donde, a pesar de todo lo que haga Berlusconi, no pierde adhesión. Allá se ve un ejemplo de un control mediático tremendo, una mezcla de poder económico, político y comunicacional que está determinando el escenario en muchos países. Me imagino que con la candidatura de MEO están haciendo un ensayo para acrecentar el poder que ya tienen sobre la sociedad chilena.

¿Marco Enríquez será consciente de estos siniestros planes?
-No creo que sea un plan siniestro sino algo que fluye naturalmente del enorme poder que ellos tienen. Y si MEO sabe o no, tendrá que contestarlo él.

La encuesta CEP le dio 13 por ciento. ¿Tampoco cree en esa cifra?
-Eso sí. Pero veamos, eso no le da para ser una alternativa nacional. Su candidatura es un rezongo, un reclamo, un resentimiento incluso, pero no una alternativa.

La gente que lo sigue, ese 13 o 20 por ciento, ¿es resentida?
-Me refiero a su candidatura: ahí hay desencantados de la Concertación, resentidos de la derecha y revanchistas de todos lados.

¿Y a qué se debe su apoyo?
Primero, su apoyo real no tiene nada de particular. Desde que se recuperó la democracia, siempre hay candidatos con un porcentaje parecido. Fra Frá sacó 15 por ciento, y no en una encuesta sino en la primera elección y con Pinochet en La Moneda. Desde entonces varios candidatos rondan eso. José Piñera sacó cerca de 7; Manfred Max-Neef llegó a marcar 15 por ciento en las encuestas y sacó 6. Frei Bolívar partió como avión y obtuvo uno. Entonces siempre ha habido una franja de más o menos 10 por ciento que al inicio no se inclina por ningún bloque. Lo que sí tiene de particular MEO es la heterogeneidad de quienes lo acompañan. Pero esa heterogeneidad no conduce a nada. Chile no es Argentina. Aquí no es posible construir algo como el peronismo, que iba desde la Triple A, un grupo de la ultraderecha, hasta los montoneros, un grupo armado de ultraizquierda. ¡Y todos se sentían peronistas! En Chile, eso no posible.

Me imagino que se está refiriendo al ex GAP Max Marambio y a Rodrigo Danús que era pinochetista y que hoy son marquistas.
-Bueno, Danús era jefe de un grupo de choque que defendía a la dictadura en la universidad. Ése es un dato de la realidad.

¿No le parece lindo que esos extremos estén trabajando juntos?
-Ja, No lo podría calificar de lindo.

¿No le gusta la heterogeneidad?
-Lo que a mí me gusta es la diversidad, que no es lo mismo. En la Concertación hay personas que piensan distinto y logran juntarse en torno a un proyecto. Pero la heterogeneidad se reúne en torno a un propósito de corto plazo. En este caso, ellos creen que van a conseguir la derrota de la Concertación. Su propósito no es construir nada sino echar abajo. Ellos representan grupos de poder que por la vía democrática normal nunca han conseguido respaldo ciudadano. Por eso se encaraman en altas posiciones solamente en situaciones excepcionales y tienen un profundo resentimiento hacia las alternativas nacionales. Y cuando digo marginales me refiero a su representatividad política porque socialmente son de clase media alta.

¿Qué queda de diversidad en la Concertación si se fue Navarro, Flores, Zaldívar, los dos Ominami…?
-Sigue siendo muy diversa. Y eso se representa en la misma zona por donde va Ominami: ahí llevamos a Walker y a Ávila: una persona de pensamiento democristiano y una persona de pensamiento heterodoxo, que sigue sus propias definiciones. Ellos son una dupla que se pone a prueba y está llamada a reflejar lo que es y no es la coalición. Lo mismo podemos decir de la Quinta Costa: la DC ha decidido llevar al ex alcalde Hernán Pinto y el PPD-PS a Lagos Weber. Pienso que estamos a prueba y vamos a ver si somos capaces de construir una lista parlamentaria que refleje la diversidad de coalición.

Bueno, tampoco es tanta la prueba. Gracias al binominal va a salir uno de ustedes y uno de la Alianza. Hasta yo salgo así.
-Claro, pero este sistema no lo inventamos nosotros. Este año la Presidenta intentó modificarlo una vez más y la respuesta de Juan Antonio Coloma fue: “los parlamentarios de la Concertación están locos si piensan que vamos a cambiar el binominal. ¿Para qué? ¿Para que ingrese el partido Comunista al parlamento y tengan más votos?”. La Alianza no quiere modificar el sistema. Y si hemos construido el pacto contra la exclusión con el partido Comunista, es por eso. Puede que no todos los años hayamos tenido una política consistente para echar abajo el binominal, pero desde 2006 se intentó y nuestros esfuerzos no fructificaron porque no teníamos los votos suficientes.

¿No siente que la Concertación ha dicho muchas veces eso de que no tienen los votos? Con la píldora del día después, con la LOCE, con el binominal… uno se pregunta para qué ganan las elecciones si nunca tienen los votos.
-Bueno, no se ha construido una mayoría que nos de el 60 por ciento en las dos Cámaras que permita cambiar el sistema electoral.

Usted sabe que jamás van a tener el 60 por ciento. Es imposible. Entonces ustedes piden el voto y luego ofrecen las excusas de que no pueden hacer lo que dicen. Y así nos vamos.
-Nunca hemos comprometido echar abajo el estado de derecho e instalar un régimen nuevo por vía de la fuerza. Lo que hemos manifestado es construir una mayoría capaz de echar abajo el sistema binominal porque indudablemente ese sistema es un cáncer que está generando un grave problema de representatividad.

¿Puede que la impotencia de la Concertación para resolver eso haga que haya gente pensando en Enríquez?
-Es posible que algunas personas se aprovechen del pánico y en distritos donde podríamos doblar, levante candidaturas alternativas sobre la base de ese discurso. Pero pienso que la división no conduce a la mayoría.

EL QUE SE ATREVE

¿A usted lo entusiasma Frei? ¿Lo hace vibrar?
-Frei ha sido capaz de unir a la DC y ganarse el respaldo de todos los partidos de la Concertación. Como es de conocimiento público otras personas pudieron haberse puesto a la cabeza del conglomerado y no lo quisieron hacer porque no era seguro ganar. Frei, en cambio, estuvo dispuesto y creo que eso habla bien de él.

¿Y al PS le gusta Frei?¿No serán socialistas los que andan tras MEO?
-Yo sólo puedo responder por los socialistas que están inscritos. Y como resultado de la partida de Ominami, hasta el 30 de junio, sólo había renunciado UN militante en la Quinta Región: Carlos Ominami, el mismo afectado. Y en ese período nuestros adherentes subieron de 96 mil a 110 mil. O sea, el fenómeno de Enríquez no está dentro del PS.

Hay gente que le gusta Velasco de candidato y cada cierto tiempo lo reflotan y lo testean. ¿Piensa, como dijo Bachelet en EE.UU., que ahora Velasco es un héroe nacional?
-Ella no dijo que pensaba eso. Dijo que muchos que lo criticaban ayer, hoy lo consideran un héroe nacional, lo que es distinto.

Usted era de los que lo criticaba ayer. ¿Qué piensa de él?
-Yo no tengo cambios tan violentos de opinión. Ni lo consideré un villano ni lo considero un héroe. Creo que ha cumplido su tarea; pero yo reivindico a mi amigo Mario Marcel que, como director de presupuesto del gobierno de Lagos, fue el que impulsó las políticas de balance estructural que nos han permitido ahorrar y poder aguantar esta crisis. Mario tuvo un papel clave en eso y nadie dice nada.

¿Qué le parece que Eugenio Tironi esté en el comando de Frei? Él asesoraba a una de las farmacias coludidas, representa empresas…
-No tengo ningún contacto con él. Él es asesor directo de Frei y punto. No participa en las reuniones del comité ejecutivo de la campaña, no envía informes ni hace papers.

De todos modos, uno se pregunta con qué intereses llega al comando, por ejemplo, cuando se discute aumentar los impuestos, cosa que a las empresas que asesora no les gusta nada.
-En la campaña, Tironi no toma ningún tipo de decisiones. Respecto de los consejos que le pueda dar al candidato mismo, no voy a decirle yo a Frei a quien escuchar y a quien no.

¿Espera que en el programa de Frei se anuncie un aumento de impuestos para las empresas?
-No le voy dictar la pauta al candidato. Pero sí creo que el país espera que mantengamos o aumentemos el gasto social. Si conseguimos eso vamos a estar al otro lado respecto de lo que el país espera de nosotros.

SALMONEROS FRESCOS

Víctor Hugo Pucci, dueño de la salmonera dijo que tenía 160 millones de dólares y que lo había perdido todo. ¿Lo compadece?
-Para nada.

¿Por qué?
-Porque los salmoneros se mandaron la farra más grande de la década. No escucharon a la sociedad, aplastaron a los sindicatos… Uno podía escuchar que los trabajadores perseguidos y echados advertían que los salmoneros, con la sobreproducción, iban a reventar la industria. Y fue la sobreproducción la que generó los problemas. Si hubiesen tenido una buena relación con los sindicatos, si hubiesen escuchado a los trabajadores, si no hubiesen sido arrogantes y soberbios como lo fueron, habrían podido reducir el impacto del virus Isa. La soberbia los liquidó.

Los salmoneros le echan la culpa a la falta de regulación del gobierno.
-Jajaja, eso es una desfachatez. Cuando llegaban los inspectores del trabajo los echaban y cuando iba alguien de Sernapesca lo escupían. Estas personas actuaron desde 1991 con una ley muy permisiva, la Ley General de Pesca que les dio el sartén por el mango. Y abusaron hasta que se les quebró el mango. Echarle la culpa al gobierno es ser muy cara de palo.

¿El Estado debe rescatar a la industria del salmón?
-Primero, la industria no va a salir a flote antes de 5 años. Y toda la presión que hacen los salmoneros para que se apruebe una ley no tiene ya ninguna base. Las pérdidas son irrecuperables y pensar que las decenas de miles de personas desempleadas van a recuperar sus trabajos de aquí a seis meses, es una mentira. Por eso son muy importantes los programas que se están haciendo allá: la entrega de capital semilla para que las personas empiecen negocios y, en las zonas más golpeadas, planes de empleo de contratación directa de trabajadores cesantes.

Pero el gobierno tiene que poner plata en las empresas, digamos, así como Obama con la General Motors?
-No. La plata de todos los chilenos no tiene por qué salvar a los salmoneros. Yo creo que tienen que cumplir sus compromisos con los bancos, ellos tienen que pagar sus deudas.

¿Salvar a los salmoneros no es salvar también empleos?
-Pero si ellos tienen plata. No es que hayan desaparecido los millones que Pucci tenía. Su empresa está en el suelo, pero él tiene plata y tiene que pagar sus deudas. ¿Por qué se las tienen que pagar los chilenos? Por otra parte hay que considerar que la crisis del salmón ya se produjo y esto no tiene vuelta. Reconocieron demasiado tarde el cagazo que tenían.