THE CLINIC PRESS
El asunto es poco conocido fuera del mundo de los especialistas, pero sería la pregunta primordial en los ministerios de hacienda de todo el mundo. ¿Viene una nueva crisis económica? Resulta ahora que la recuperación de la economía después de la debacle del año pasado -con mercados nuevamente eufóricos, bajas tasas de interés y precios de las materias primas en el máximo- estaría creando las condiciones para una nueva burbuja especulativa. Y las burbujas tienden a reventar.

Las alertas sobre esta supuesta nueva crisis son escasas pero dignas de atención: los premio Nobel de Economía Paul Krugman y Joseph Stigliz, analistas como Nouriel Roubin y una de las pocas periodistas que alertó sobre la crisis del año pasado; Gillian Tett de The Financial Times: “Según un veterano del mundo financiero, la actividad especulativa se extiende a todo el frente financiero: bonos, mercados emergentes, commodities, propiedades. Este veterano se preguntaba si no era posible que la crisis de 2008 fuera un simple globo de ensayo de la que se viene ahora”. La BBC, sin ir más lejos, acaba de publicar un completo reportaje recopilando los síntomas y las voces alarmistas.

“Las burbujas reflejan el comportamiento actual del capitalismo globalizado con una caída del salario real en las últimas tres décadas que ha debilitado la demanda en los países centrales. La única manera de compensar esta demanda ha sido con la creación de deuda. Este modelo explotó y no tenemos nada en su lugar”, afirmó a la BBC Graham Turner, director de la consultora GFC y autor del libro No Way to Run an Economy. Turner agrega que “hubo una gigantesca inyección de capital y salvamos a los bancos, pero no se hizo nada en cuanto a regular los mercados de capital, de modo que el mismo aparato que produjo la crisis está funcionando. Hay mucha liquidez que se está usando para actividades especulativas y no para financiar a la economía real”.

Según los pesimistas, el empuje económico de China no basta. El cuadro de riesgo se configura con el petroleo a 80 dólares el barril, el oro en la cúspide de su precio histórico, tasas de interés que ya no pueden bajarse y un sistema financiero que sigue practicando todos los vicios que casi lo llevaron al colapso.

“Todos están ganando tiempo. Las entidades se montan a este tipo de actividad con la esperanza de sacar un rédito a corto plazo que les permita salir de la situación en que se encuentran. El gobierno reza para que no hay a una nueva crisis financiera”, dice Anthony Hilton, analista del “Evening Standard”.