Por Jaime Varas

La Patagonia esta en banca rota si de recursos naturales se trata. Comenzando por el recurso mas abundante de la Región, el agua. Esta es de propiedad de privados, en su mayoría extranjeros.
Por un lado, los privados, en una despiadada competencia por el recurso hídrico de la Patagonia, han dejado a los chilenos sin el vital recurso, donde solo el 2% es propiedad chilena. Douglas Tompkins en una atropelladora travesía ha despojado a cientos de habitantes de sus terrenos, haciendo honor de su falso envoltorio ecologista. Así es como deja un lastre de dolor en pequeños agricultores mientras busca obtener grandes expansiones de terreno para su principal objetivo: comercializar agua al extranjero, principalmente a Europa y EEUU, siendo este último País el más interesado, por las grandes reservas que podría obtener a futuro a un bajo costo.
La privatización del mar chileno es otra de las maquinarias empresariales impuestas por extranjeros para comprar la Patagonia. Amparados en la cancha política y en un razonamiento económico, han implementado un sistema que entrega territorios marinos a las salmoneras. Según la ley recientemente aprobada, las concesiones obtenidas por la industria salmonera pueden ser hipotecadas a los bancos. De este modo, las entidades bancarias entregarían los recursos suficientes para implementar barreras sanitarias para detener el avance de la crisis del salmón, es decir, el virus ISA. Si la salmonera no logra cubrir los montos, vale decir, hacer devolución del préstamo, las concesiones pasan automáticamente a manos de bancos, y en su defecto a privados.
Las hidroeléctricas no se han quedado atrás. A punta de capacitaciones, regalos a juntas de vecinos y una que otra beca. Presentan su proyecto hidroeléctrico, que con mas observaciones de las esperadas, busca inundar territorios con especies únicas, flora endémica, además de instalar líneas eléctricas que destruirán uno de los paisajes mas hermosos de Chile.
En el sector norte de la región, el tratado de las Zonas Contiguas es otro de los instrumentos que hoy pone en juego la sustentabilidad de los recursos naturales de la Región de Aysén. Según el acuerdo, los extractores de otras zonas del País pueden abastecerse de recursos naturales de la Región de Aysén cada dos años.
Este planteamiento amparado en un razonamiento político-económico promueve la introducción de pescadores de la X Región para la extracción de recursos hidrobiológicos en la Región de Aysén. Si bien es cierto, dicho contrato estipula que se subvencionara dicha extracción con un monto en dinero para el financiamiento y desarrollo del sector afectado por la extracción de recursos, en este caso la Región de Aysén. Su aporte no es proporcional a las reales dimensiones de recursos extraídos. Además que los efectos positivos del desarrollo no son efectivos en la práctica.
Según el Diagnostico del Sub Sector Pesquero Artesanal de la Región de Aysén elaborado por el Gobierno Regional. Este plantea que ya existen factores que deterioran la sustentabilidad en el largo plazo. Agregando que la sobrepesca producida en la X Región de Los Lagos se ha extendido a otras regiones, entre ellas la Región de Aysén, siendo esta la más afectada, por no estar habituada a la sobreexplotación, la que incluso ha llegado a sus máximos excedentes, registrando agotamiento de recursos, principalmente bentónicos.
Triste escenario, agregando la crisis del virus ISA en todas sus manifestaciones, las fecas y químicos que arroja la industria del salmón sobre bancos naturales, la fuga de miles de salmones a los fiordos, la matanza de lobos marinos y la instalación de barrios salmoneros, que no es mas que el impedimento técnico para hacer desaparecer al pescador artesanales aysenino, el cual ha utilizado caladeros históricos, y hoy son de propiedad de los salmoneros.