POR JORGE ROJAS G. • FOTO: PATRICIO MIRANDA
Fue un férreo defensor de la candidatura de su amigo Marco Enríquez – Ominami cuando todos lo ninguneaban. Hasta el final creyó que pasaban a segunda vuelta y cuando se dio cuenta de que los números no le daban, ni siquiera para la reelección a diputado por Maipú, quedó -como él mismo reconoce- inhabilitado emocionalmente. Hoy, dice estar más tranquilo, que lo que queda para el marquismo es formar un nuevo referente y que no dirá específicamente por quién va a votar: “no va a haber un 20% de votos nulos”, dice.
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¿Siempre pensaron que ganaban?
-Nunca se me pasó por la cabeza que perdíamos, incluso hasta mucho rato después decía que en cualquier momento esto se iba a aclarar. Cuando decíamos que pasábamos a segunda vuelta era porque estábamos convencidos, pero después me enteré que no todos pensaban igual y eso es bien decepcionante.

¿Cómo es eso?
Que hubo gente que hizo pronósticos muy distintos. Algunos del comando me decían en conversaciones de pasillo que creían que íbamos a sacar 22%. Y yo les decía que cómo era posible que pensaran eso, que incluso con ese porcentaje no alcanzaba para la segunda vuelta. En el comando hubo personas que estaban convencidas de que pasábamos a segunda vuelta y otras que no.

¿Marco lloró el 13 de diciembre?
No sé. Cuando nos hemos juntado después de las elecciones he preguntado quiénes no han llorado y nadie levanta la mano. Yo he llorado en todos lados, pero no es de derrota. Es un echar de menos algo, lo que se hizo. No es un llanto de emoción triste, pero tampoco es de alegría.

A Paul Fontaine se le pasó rápido la pena, porque antes que el muerto se enfriara ya estaba enrolándose en la campaña del lado. ¿Qué te parece eso?
Me enteré por la prensa y creo que no sintió ni pena ni pudor, y esto último es lo peor. Me pareció mafioso, no quiero decir que él lo sea, pero su actitud fue mafiosa. Si no conviviera con la homosexualidad, diría que lo que hizo Paul Fontaine fue una mariconada. No tenía relación alguna con él dentro del comando, pero sí tenía una opinión que seguramente explica por qué nunca tuve algún acercamiento hacia él.

En la campaña se le criticó mucho a Marco que en su comando había gente poco confiable; gente que no se sabía para dónde iban. ¿No le hace mal a ustedes que pasado tres días de la primera vuelta el asesor económico se pase a la derecha?
Creo que sí, pero no sé cuánto nos pueda afectar. A lo mejor el que Paul Fontaine ya no esté quizás aclara el panorama, porque siempre se supo que habían elementos en la campaña de MEO que eran de la derecha liberal, lo que se llamaba el voto MEO – Piñerista. Pero salvo Fontaine y Cristóbal Bellolio no conozco quiénes más eran los piñeristas.

Pero Piñera dice que se van a seguir sumando figuras del comando de MEO.
Está especulando y hasta donde yo he sabido eso lo hace muy bien.

SEGUNDA VUELTA

¿Te han llamado de algún comando?
Del comando de Eduardo Frei. Hablé con Juan Pablo Letelier y con Francisco Reyes. Me llamaron para entender en qué estamos, en lo que pensamos o sentimos.

¿Y en qué parada estás para la segunda vuelta?
Estoy confundido. Tenía una seguridad tremenda de que Marco iba a pasar a segunda vuelta y que además era la mejor fórmula para ganarle a Piñera. Pero por lo pronto lo que puedo asegurar es que si Eduardo Frei pasó a segunda vuelta fue en gran medida gracias a Marco, que le quitó votos a la derecha. De lo contrario Frei hubiese perdido en primera vuelta.

¿Cuántas opciones hay para segunda vuelta?
Hay dos, cada elector puede hacer lo que quiera, pero los votos nulos no van a ganar y esa no es una opción. En la segunda vuelta está Piñera o Frei y uno de los dos va a ser presidente de Chile.

¿Entonces, los votantes de Marco no van a votar nulo?
Estoy en condiciones de asegurar que no va a haber un 20% de votos nulos.

Imagino que vas a votar por Frei.
Prefiero abstenerme de decir por quién voy a votar, porque creo que la discusión de fondo no es saber hacia dónde se van los votos de Marco, sino que entender lo que él representa.

Uno puede intuir que vas a votar por Frei; uno puede intuir que Marco va a votar por Frei. ¿Por qué nadie del comando ha dicho específicamente cuál es su opción?
Nosotros partimos diciendo: no más de lo mismo, ni el mal menor y designamos a ambos candidatos como del pasado. Ha habido claridad en lo que somos y mucho de ese 20% tiene que ver con que fuimos verdaderos, que es lo que queríamos devolverle a la política. No podemos, a la vuelta de la esquina de una elección, decir una cosa distinta cuando el año completo dijimos otra. Y eso ha pasado mucho en la política, eso de entrar al bar a los coscachos y después salir abrazados. Un ejemplo, se le advirtió a quien tenía el poder de decidir que si hacía “A” iba a provocar “B”, que era el peor de los escenarios. Quien tenía la posibilidad de decidir hizo caso omiso y ahora viene adonde el que le advirtió a pedirle ayuda para que lo saque del forro en el que se metió. Eso es lo que ha estado pasando en todas las elecciones de segunda vuelta.

¿No te sentirías culpable de que gane Piñera porque no hicieron el llamado específico a votar por Frei?
Por eso expliqué ese ejemplo de conducta, para dejar en claro que la responsabilidad no es de quien le ha advertido una y otra vez sobre lo que podía pasar en esta elección. No somos los culpables de la situación, pero es evidente que se nos va a decir que la culpa es nuestra por no ser enfáticos en decir que Piñera no podía ser presidente de Chile. Eso me da pavor, porque cuál es la otra alternativa: ¿que digamos que voten por Frei, que tengamos más de lo mismo y seamos igual de vendidos que los otros?

¿Si Frei hace un mea culpa, se abren a darle un apoyo específico?
Marco habló de la renuncia de los presidentes de los partidos de la Concertación, pero hay una cantidad de cosas enormes que deberían pasar. Deberían haber acuerdos, si queremos avanzar en recuperar las confianzas. Hay tres diputados, Marco Enríquez, Esteban Valenzuela y yo, y podríamos comenzar por legislar, en el poco tiempo que nos queda, sobre leyes que no necesitan quórum calificado y que son parte del proyecto de MEO.

¿Hay mucho voto MEO-Piñerista en el 20%?
Lo hay, pero tiendo a identificar a gran parte de ese 20% como un sector nuevo en la política, que se sintió encantado sólo para votar por MEO y que hoy está confundido porque tiene dos opciones y ninguna los atrae. Ese voto no se capta con parafernalia ni mentira. O sea, decir por un lado que vas a hacer esfuerzos por tirar puentes y simultáneamente, con bombos y platillos, tomar la figura del alcalde para hacer creer que todos los votos de Quilicura ahora se vuelcan patrióticamente a la campaña de Frei, es una tomadura de pelo que agrede. Eso es no hacer bien la pega, es de la vieja política y no es una opción para salir a captar votos. No tengo por qué ser más explícito de lo que ya he sido. Perdón, ¿pero qué parte no se entendió? Nos sentimos muy lejos, muy lejos, de Piñera. Esta es una candidatura que reconoce domicilio en la izquierda progresista y hasta donde entiendo Piñera no es de allí. ¿Cuántas opciones hay? Dos. Entonces, ¿qué más puedo decir?

¿Es un problema no tener representatividad hoy, cuando hasta los comunistas tienen tres diputados?
Puede ser un problema. Con el 2% los comunistas tienen tres diputados y nosotros con el 20% no tenemos ni uno. Pero el PC sobrevivió sin estar en el Parlamento. La fortaleza de este referente está en las ideas y por eso estamos asociados a una fundación. Además hoy no es tan relevante la función del Parlamento en un régimen presidencial, pero pese a eso la candidatura de MEO no es como la del Fra Fra, porque acá está la intención de seguir. Veo la candidatura de Marco para el 2014 y participando en todas las elecciones.

EL NUEVO PARLAMENTO

¿Por qué no fuiste a la sesión que se suspendió por falta de quórum?
Estaba muerto. Fue por la elección, ese día como que aún estaba en el camarín. A la Cámara no fui ni martes, ni miércoles, ni jueves, porque la semana pasada no atiné. Era más de lo que podía soportar.

¿Esas cosas no le hacen mal a la Cámara?
Sí, es que no tengo otra excusa. En la previa de la elección aumentamos la carga de trabajo legislativa y quizás lo mejor era no hacer sesión la semana inmediatamente después de la elección. Cerré los ojos el 14 de diciembre a las siete de la mañana, estaba inhabilitado emocionalmente para ir a la Cámara y no hay una licencia médica para eso.

¿Cómo se le explica eso a la gente que, aunque se sienta inhabil itada para ir a trabajar, tiene que ir igual porque si no lo echan de la pega?
Es verdad, creo que lo mejor hubiese sido suspender el trabajo legislativo esa semana porque hubo cerca de 40 diputados que perdieron y otros 80 que quizás estaban celebrando, creo que la gente hubiese entendido eso, porque hay aspectos emocionales en todo esto.

Por ahí algunos dijeron que no fueron porque no se discutían proyectos interesantes.
Ese argumento no corre. Debimos haber previsto esto antes, porque a la Cámara le hace mal la falta de quórum y la suspensión. Se ve mal, mucho más después de una elección. La gente se pregunta si ese es el parlamentario que eligieron, si se pegaron las dos horas de cola y se cagaron de calor para que después no vayan a trabajar. Y tienen toda la razón. Pero esto se podría haber evitado suspendiendo las sesiones, porque durante tres meses de campaña no vimos a nuestra familia e invertimos mucha vida en esto.

¿Qué te parece Marcela Sabat?
Nada de lo que a ella le pasa es su culpa. A ella la presentaron de candidata; no fue su familia, ni las amiguis las que le dijeron “galla, preséntate”. Fue la gente la que la eligió y lo hizo por sobre Rodrigo Álvarez, entonces algo hay que entender en la votación de Sabat.

Se le critica mucho su currículum, que dicen que llegó a diputada siendo promotora.
A lo mejor lo que allí prima es el apellido (Sabat) y los atributos que ella puso en su campaña, que no tienen nada que ver con la tarea legislativa: anímate o refréscate. La Cámara de Diputados, con los fines que cumple, admite este tipo de parlamentarias, porque hay muchos expertos que ayudan a los diputados a entender los temas. Entonces parece que las atribuciones de representación son importantes, al igual que la experiencia o el currículum. Y Marcela Sabat parece estar en el terreno de la representación. Ahora, hay otros que pasan súper piola. Ella no oculta nada, dice que quiere aprender y eso hay que valorarlo: prefiero su inocencia y falta de experiencia, antes que el muñequeo y macuquerío que le han dado los años a algunos políticos a los que yo sí les pegaría una patada en la raja.

¿Estas críticas no desincentivan a los jóvenes de entrar en política?
Probablemente, porque por el tono de las críticas que se le hacen da la sensación de que la política es un espacio que sigue sin ser tomado en serio. Los diputados también no le enseñan a la ciudadanía las posibilidades que les da el cargo que ocupan; al contrario: le hacen creer que van a tener atribuciones que no tienen. Por ejemplo, eliminar el 7% de los jubilados o mano dura con la delincuencia. ¿Por qué los diputados no presentan proyectos para disminuir la delincuencia? Porque no les compete. ¿Entonces por qué estos chuchesumadres cada cuatro años me dicen que ellos pueden terminar con la delincuencia? Los diputados no tenemos tantas atribuciones y el cargo es para fiscalizar, para co-legislar y para representar. Y Marcela Sabat encaja en este último ítem. Si la ciudadanía supiera realmente las funciones de un parlamentario sería incluso más compasiva con Sabat. Otro ejemplo, René Alinco, el diputado obrero, él no descollaba como legislador por el conocimiento técnico que tenía, pero él representaba a los “viejos” y hablaba de ellos. Faltarle el respeto a la Marcela Sabat es faltarle el respeto a los electores de Providencia y Ñuñoa que votaron por ella; a la gente que se sintió identificada por el anímate o refréscate.

El año pasado dijiste que no te repostularías para evitarle una vergüenza a tu hija. Imagino que las cosas cambiaron mucho ¿Qué pasó en este año además de la candidatura de MEO?
Es muy ingrata la tarea del Parlamento, porque somos espermatozoides que rara vez fecundamos. Y es complicado, emocionalmente, ser inútil, ser parte de un rito, de un trámite, porque tienes que usar el dedo índice para presionar positivo, negativo o abstención. Eso me pasó. Pero finalmente decidí quedarme en la política, pero no para la reelección, sino que para ir por el poder. ¿Y dónde está el poder? En las presidenciales. Por eso con Marco descubrimos que las primarias eran un buen lugar donde buscar eso. Lo que pasó después es muy conocido.

Pero ahora perdiste también tu representación en el parlamento. Te quedaste sin nada.
Renuncié al PPD porque Pepe Auth nos explicó el proyecto de Edgardo Boeninger para cambiar el binominal. Él hablaba de que para modificarlo había que cambiar los distritos y ningún parlamentario quería porque decían que se iban a perder. Por eso renuncié y tres años después me ganó el presidente de ese partido favoreciéndose por el binominal. Así que estoy tranquilo porque todo fue demasiado coherente.

¿Qué vas a hacer ahora para ganarte la vida?
Aprender a morir. Creo que voy a tener algún rol en la fundación del nuevo partido y referente que pretendemos crear y voy a hacer lo que me es inevitable: actuar. Eso, además de crear una corporación de ayuda a las víctimas del sistema binominal.