
POR TAL PINTO
En un libro de Marshall Berman hay una anécdota bella y pequeña acerca de una pareja de campesinos que se niega enérgicamente a dejar su modesta parcela pese que a su alrededor avanza el progreso y se asientan ciudades. Aferrados a un presente que para los demás es puro pasado, su obstinada resistencia es de lo que está hecha la tragedia: pueden conservar su tierra, pelear y triunfar por un momento, pero a la larga serán olvidados.
Jorge Teillier fue un nostálgico y un melancólico; toda su obra poética se presta como evidencia. Los títulos de los tres poemarios reeditados por Tajamar son en sí mismos referencias al pasado: un pueblo fantasma, regentas de otras estaciones, máquinas y frutas que recuerdan otra economía. Una estrofa de “Despedida” (uno de sus poemas más famosos, y que cierra “Para un pueblo fantasma”) es suficientemente aclaratoria: “Me despido de la memoria/ y me despido de la nostalgia/ -la sal y el agua/ de mis días sin objeto-”. O tal vez unos cuantos versos de “Los dominios perdidos”: “Pues lo que importa no es la luz que encendemos día/ a día/ sino la que alguna vez apagamos/ para guardar la memoria secreta de la luz”.
El terreno natal de Teillier es el sur, la comuna de Lautaro, esa la patria que anhela, pero lo hace de una manera específica. Como ocurre en casi toda fantasía nostálgica, no es tanto el regreso a Lautaro, como el retorno a una edad particular de Lautaro. En “Después de la fiesta” (“Cartas para otras primaveras”), Teillier ve juventud, vitalidad en sus recuerdos, y vejez en él. Aquí la nostalgia da paso a la melancolía. La recurrencia de plantas, flores, pájaros, etc., personificados le dan una consistencia mitológica al Lautaro que pervive en la memoria de Teillier. La añoranza afectiva de un locus específico lo emparenta a una serie de escritores, desde Rulfo a Pavese, hasta Giovanni Verga y Faulkner. La embriaguez facilita el recuerdo. Las borracheras inducen un estado de ánimo depresivo, perfecto para la melancolía. Como Dylan Thomas, en Teillier el alcohol es el pasaje de entrada a los laberintos de la memoria.
No sólo hay memorias del sur y la infancia, comparecen también los recuerdos de la bohemia de los 50 y 60, de Teófilo Cid y otros poetas y escritores, del Santiago que precede a la dictadura, de amores perdidos y reencontrados.
No es mucho lo que se puede añadir a la ya multicomentada obra de Teillier. No cabe sino celebrar este robusto volumen, en el que la tragedia del desarrollo es puesta frente a frente a la memoria, a lo que se ha quedado atrás, al Chile que se ha adaptado lentamente al flojo maullido moderno del jaguar.
PARA UN PUEBLO FANTASMA
CARTAS PARA REINAS DE OTRAS PRIMAVERAS
EL MOLINO Y LA HIGUERA
Jorge Teillier
Tajamar Editores, 2009, 216 páginas.
enseñame algo de todo lo que sabes Naftalino, te admiro,
si quieres me llamas, solo para hablar de poesía claro,,,
Bendiciones
Ya cabritos, llamo a todos los pingüinos buena onda y de buen corazón, a que el día 12 de marzo a las 9.00 de la matina nos juntemos en la estación los Héroes del Metro y marchemos al Ministerio de Educación para darle una “serenata” pingüina al nuevo ministro de educación para que sepa con la chichita que se quiere curar y para ver si tiene o no tiene aguante.Otra cosa es con guitarra, parece. ¿Qué hay que llevar?: ánimo, mucho ánimo pa güeviarlo de lo lindo, gritarle cabezas de pescado, pedirle “botones de pánico” en cada sala y que en los recreos nos paseen en carritos como en el paseo Ahumada.Hay que pedirle que nos ponga pistas de hielo, piscina y playas en cada cancha para recrearnos.Y que cuando haga calor que bombardee las salas para no tener clases(perdón, quise decir que bombardee las nubes,es casi lo mismo, en todo vaso). De paso hay que pedirle que sonría porque en la nominación no lo hacía ni reir el tony…¡¡Es que lo cagaron, lo tiraron no a los leones, sino a los pingüinos, que son peores de dañinos!! Habrá que hacer un sacrificio y pedirle que elimine la PSU y el SIMCE, y de paso que solo nos hagan clases de Matemáticas, Historia, Lenguaje e Inglés(para ser bilingüe, es decir tener dos lenguas, para los que tenemos DOS pololas, porque dos son los pechitos).Los otros ramos de verdad están demás, valen callampa.Ahora, si se niega a nuestras peticiones, nos vamos a una huelga de hambre, pero no seca, osea, a pura chela,pero sin probar bocado alguno.¿Será pedir demasiado?¡¡Y va caer, y va caer, y va caer…!! le gritaremos para rememorar tiempos aquellos. Aquí te quiero ver Joaquín Lavín.Nos vemos el 12 en la mañana,cabritos…y con uniforme…y hartas piedras,por siaca.