Por Luis Molina Vega / Ex precandidato presidencial

Es molesto tener que debatir sobre impuestos con personas que manipulan las cifras hacia sus intereses. El nuevo jefe del programa económico del centro de estudios Libertad y Desarrollo, Ricardo Matte (en la foto), señaló que Chile ocupa el cuarto lugar entre los países de la OCDE en la recaudación de impuestos pagados por las empresas. Cuarto lugar de treinta tres países, “por encima de Japón y Reino Unido”, dice Emol, que hizo eco inmediato del hallazgo de este señor, académico, perteneciente al semillero de ministros del actual gobierno. El personero agregó a ese medio electrónico que era necesario tener en cuenta esta cifra para la discusión de un posible aumento de impuestos a las
empresas de mayor tamaño: las “cifras de la OCDE demuestran que lo que recaudamos es bastante alto”, aseguró.
El informe de la OCDE de enero de este año, el mismo al que se refiere el señor Matte, recomienda al gobierno de Chile terminar con la situación de los empresarios que postergan el pago de impuesto a la renta personal, no distribuyendo las utilidades y dejándolas dentro de las empresas. “La significativa brecha entre la tasa de impuestos marginal a las empresas y la tasa máxima del impuesto a la renta, incita a los individuos con ingresos elevados a mantener sus ganancias en compañías creadas únicamente con ese propósito”, dice la OCDE, y agrega que “la existencia de más de treinta mil sociedades de inversión creadas exclusivamente para administrar las utilidades retenidas son testimonio de ello”, dando en el clavo con el problema de fondo en cuanto a impuestos en nuestro país.
Es cierto el dato que indica el señor Matte, pero lo analiza en forma sesgada, aislada en realidad, y el problema es que su conclusión es distinta y, por supuesto, contradictoria con la recomendación de la OCDE, autora del aludido informe.
En efecto, Chile es el cuarto país de la OCDE en recaudar impuesto a la renta a las empresas, medido como porcentaje del PIB, pero el punto es que esos impuestos, en su forma, están abultados porque escapan al verdadero pago que afecta a las personas, distorsionando la data. Gran parte del ABC1 chileno, al eludir el pago de la renta personal, crea empresas de inversión que se quedan con esas utilidades, pagando así sólo un 17% en vez del máximo de 40% que establece el SII, cuando se trata de personas naturales.
Esto mismo provoca que en Chile el impuesto a la renta recaudado de las personas sea el más bajo de los treinta y tres países, pues parte significativa de él, es eludido quedándose en sociedades. Entonces este cuarto lugar en recaudación de impuesto a las empresas, señalado por Matte, es mentiroso, lo que se demuestra sumando ambas recaudaciones, empresas y personas, para eliminar la distorsión, y comparando esta suma con los demás países. Obviamente la situación cambia y la recaudación total del impuesto a la renta nos deja en el lugar número treinta (y no cuatro), apenas superando a México, Turquía y Eslovaquia.
En números, Chile suma un 6,6% del PIB en recaudación de impuesto a la renta de personas y empresas; el promedio OCDE alcanza un 13,1% del PIB y el país que más recauda por estos conceptos alcanza un 28,76% del PIB.
De aquí la recomendación OCDE. Por lo que la conclusión es que los impuestos a las grandes empresas deben aumentar significativamente, al doble, si se quisiera alcanzar el promedio de esta organización internacional. Nada que ver con lo que nos intenta decir, de mala forma, el instituto Libertad y Desarrollo a través de Matte.