• “Santas Putas”, de Verónica Quense, se estrena hoy en el Centro Arte Alameda.

POR VERÓNICA TORRES
Se demoró tres años en hacer el documental y trabajó sola: hizo la cámara, las entrevistas, el montaje. El resultado fue un registro estremecedor de los familares a 10 años de la tragedia. Catorce adolescentes fueron violadas y asesinadas en la pampa por el taxista Julio Pérez Silva. Eran niñas pobres, y según el gobierno y carabineros, habían desaparecido para prostituirse. Hoy miércoles 7 de abril a las 19:00 se estrena este documental en el “9 Ciclo de Cine de Mujeres” en el Centro Arte Alameda. Imperdible.

¿Porqué te interesas en la historia de Alto Hospicio?
Porque soy mujer, soy documentalista y no me quedó otra. Fue sorprendente cómo esta historia evidenció tan claramente una cadena de errores y horrores, que me pregunté ¿cómo tantos?, ¡¿por qué?!

Lo atractivo del documental es que vuelves a los crímenes cuando ya ha pasado tiempo y las cosas, aparentemente, han decantado. ¿Fue complicado para las familias hablar del tema?
Debe ser difícil siempre, pero también hablar del tema significa una forma de hacer justicia para las hijas. La justicia de la funa y también una manera de ir sacando el dolor, aunque creo no debe terminar nunca.

Ahora las niñas tienen una animita en la pampa y son consideradas una especie de “santas” ¿cuanto costó que las dejaran de ver como putas?
Bastó que estuvieran muertas para que dejaran de serlo. Mientras las suponían vivas eran las perras cochinas que se acostaban por plata. Y no sólo lo fueron para los guardianes de la ley sino que también para la comunidad en general porque en las esquinas no faltaron las viejas que las habían visto subirse a los camiones, o que estaban embarazadas y trabajando en las calles de Iquique. El murmullo maloliente era infernal y sólo en la muerte se salvan. La Bárbara que logró salir con vida de las manos del chacal, gracias a su fuerza de joven y a su suerte, al poquito tiempo, el mismo murmullo la convierte en una puta curada, drogada y botada por ahí. La muerte no la limpió de sus pecados. Porque cuando ella vuelve al colegio, sus compañeritos le gritaban: “apuesto que estuvo rico que te violara el psicópata “, “ las otras murieron felices, supieron lo que era bueno” Entonces, una se pregunta ¿cuántos sicópatas hay en todo esto?

Claro, los familiares, por ejemplo, le hacen un crítica muy fuerte a la Concertación, a los carabineros, al gobierno regional ¿Cuál es tu lectura: hubo negligencia por parte de las autoridades, o derechamente clasismo?
Hubo negligencia porque hubo clasismo. Creo que las autoridades creyeron cómodamente los informes que le daban carabineros e investigaciones, e hicieron oídos sordos a los desesperados gritos de los familiares. ¿Por qué esas voces pidiendo auxilio fueron mudas? Si se desaparece una niña en La Reina, o Las Condes te aseguro que la buscan hasta que la encuentran. Imagínate 14 y todas de la misma población. Y al final cuando las encuentran a todas muertas, ¿qué hacen las autoridades?: bajarle el perfil a las cosas sin aclarar qué pasó, sin que fueran juzgados los responsables de los informes y hacerles pagar por la responsabilidad criminal que les cupo. El castigo fue darlos de baja y ya. Igual a lo que hace la Iglesia Católica cuando denuncian a un cura abusador de niños y lo cambian a otro lugar invisibilizando el delito. Esto demuestra que nuestro país esta fracturado en pedazos de distintos colores y valores, o sea que nuestra manera de imaginar la sociedad anda nadando por las patas

Incluiste testimonios de los niños que viven hoy en Alto Hospicio donde hablan de la violencia que hay en sus casas ¿porqué?
La violencia está en la mayor parte de nuestro territorio. Alto Hospicio es sólo un lugar más y quise contextualizar el lugar de las mujeres en esta historia. No quiero decir que ellas hayan sido niñas maltratadas por sus padres, sólo quiero saber cuáles son las palabras que conforman el aire que allí se respira. Porque la violencia en la que viven es una característica natural en sus vidas. Ellas y ellos hablan con toda tranquilidad del maltrato que reciben sus madres por parte del padre. Así como quien cuenta lo rica que estaba la cazuela, cuentan que a veces su mamá es porfiada y al padre no le queda otra que pegarle y por supuesto que también a las hijas y a los hijos. La supremacía y el poder total se lo entregan al hombre desde que nacen.

Es la humillación y desaparición de su ser y con toda la hediondez que eso arrastra.

Y la rebeldía se paga caro. Ahora, esa fetidez corre por el planeta. Mas del 50% de los crímenes en Chile son femicidios. Y las cifras en el mundo deben andar por las mismas. A las mujeres nos matan y a nadie parece alarmarle, ni a las propias mujeres que obedientemente justifican al maltratador por sentirse culpables y merecedoras del castigo. Es perfecto.

¿Seguirás registrando más historias de violencia en contra de las mujeres? ¿Cuan importante es ese registro?

Mas que mostrar historias de violencia quiero tratar de ahondar en la misoginia cultural. El problema más grave es la violencia que no la vemos como tal.

Porque para la mayoría de las personas los golpes son violencia el asesinato es violencia, la violación es violencia (aunque para muchas mujeres el tener sexo sin placer, no es ni violación ni violencia) , pero por ejemplo no se considera violento las características de lo femenino , ¿ quién inventa los componentes de lo femenino?

El tema es profundo y complejo, y el movimiento feminista, con todo el desprestigio que ha tenido que resistir, ha trabado teorizando, investigando y dando manos a las mujeres en situación de peligro, de manera constante y eso nuestra cultura debe agradecerlo. Dentro de la historia las mujeres no aparecen sino es calladitas apoyando al héroe, planchándole el uniforme antes de saltar al abordaje o lustrando el escritorio dónde se firman la independencia o muriendo después de parir al padre de la patria.

La historia hay que hacerla y esa es nuestra responsabilidad.

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