Por Claudio Pizarro • Foto: Alejandro Olivares
El lunes El Mercurio informó sobre la compra de módulos escolares a Estados Unidos. Las pymes, al enterarse, pusieron el grito en el cielo. Un empresario del sector alega que la Teletón le pidió una cotización y que su oferta era muy inferior a la hecha por los gringos. Al ser consultados por The Clinic la fundación desmintió que los valores fueran tan altos. Un enredo que tiene a los pequeños y medianos empresarios con un cuello de este porte.

El 18 de marzo pasado un auspicioso e-mail llegó al servidor de la empresa Sit. En el correo se llamaba a la institución, con más de 20 años en el rubro de la elaboración de paneles para la construcción, a enviar una cotización de módulos a “Escuelas para Chile”, el proyecto liderado por la Fundación Teletón junto a representantes del mundo empresarial, y que pretende reconstruir los colegios devastados tras el terremoto. La noticia fue recibida con entusiasmo y generó expectativas en la empresa, ubicada en la comuna de San Bernardo. Dos días después enviaron la respuesta con la cotización respectiva.

-Para nosotros era un trabajo interesante, empezamos a cotizar materiales para mejorar la oferta, nos encalillamos con maquinarias chinas, y les enviamos todas las especificaciones técnicas y los valores- cuenta Gabriel Buzeta, uno de los socios.

La oferta final era de 8,4 UF el metro cuadrado. Pero pasaron los días y no hubo respuesta. Buzeta pensaba que el asunto no había prosperado y que su ofrecimiento, simplemente, no era el mejor. Sin embargo, hace tres días, se enteró por El Mercurio, a través de la sección Economía y Negocios, que los módulos para los colegios se comprarían en Estados Unidos y que su valor era de 12 UF el metro cuadrado. Buzeta quedó marcando ocupado.

-Las escuelas que fabrico cumplen con todos los requisitos que exige el Mineduc y poseen todas las normas técnicas aprobadas por el Dictuc. Aquí en Chile hay más de 20 empresas que hacen este tipo de escuelas y resulta que ahora estos gallos están trayendo los módulos de Estados Unidos, sin homologación, y mucho más caros. No hay que sacar muchas cuentas para decir que hay una cuestion rara -inquiere Buzeta.

Los tipos a que se refiere el empresario pyme son Carlos Alberto Délano, amigo personal de Piñera; Lázaro Calderón, socio de Ripley, e Yves Besançon, vicepresidente de la Asociación de Oficinas de Arquitectos, quienes acababan de cerrar el negocio en Norteamérica, junto a Don Francisco, en representación de “Escuelas para Chile”. La decisión, según Buzeta, constituye un golpe bajo a las pymes.

-Aquí los obreros no tienen dónde trabajar y ellos van a comprar escuelas más caras afuera. Que me explique Délano por qué, si querían bajar la cesantía, lo hicieron de esa forma -agrega Buzeta.

El empresario considera impresentable que no se haya hecho una licitación pública para zanjar el tema considerando que los recursos provienen de la “plata que todos los chilenos pusieron para la Teletón”.

-Somos re buenos para exigir licitaciones cuando el gobierno compra algo y ellos compran así nomás… No poh, no puede ser -alega Buzeta.

En la Fundación Teletón aseguran que no tienen obligación de licitar pero que “cada peso va a ser muy bien utilizado por el grupo de expertos”. Respecto a la decisión tomada la entidad sostiene que los expertos evaluaron las alternativas disponibles en el mercado nacional y optaron objetivamente por la solución “americana”.

-Era la más adecuada en una combinación de precio, calidad y disponibilidad. No es conveniente sólo desde un aspecto económico sino también de performance porque tiene pizarrones y acceso para discapacitados- asegura Arturo Platt, auditor de “Escuelas para Chile”.

Pero lo más curioso del asunto es que, al ser requeridos por The Clinic, la Fundación Teletón aseguró que los costos de instalación eran muy inferiores a los aparecidos en El Mercurio. Más curioso aún es que, pasado un par de días, no hayan pedido la rectificación correspondiente al medio.

-Lo que se baja del barco son 6 UF, que es el precio básico de las escuelas puestas en Chile, pero se pueden implementar hasta 12 UF con bibliotecas, canchas y sala de reuniones -rectifica Arturo Platt.

La madeja está lejos de desenredarse. El Mercurio aún no se pronuncia y las pymes están desconsoladas.