Por Jan van Dijk y Lucas Zañartu*
“Yo me opongo, lo que estamos haciendo es una locura. En los últimos 10 años hemos crecido nuestra fuente de energía en base a carbón (…) Yo me voy a oponer a todas las plantas termoeléctricas que atenten gravemente contra la naturaleza, las comunidades y la calidad de vida.”

Eso dijo en campaña el entonces candidato a presidente Sebastián Piñera cuando le preguntaron su posición respecto a la instalación de mega centrales termoeléctricas a carbón en las cercanías de las Reservas de Punta de Choros.

    Punta Choros. Foto: http://pequenopez.blogspot.com/

La situación es así: Chile un país de 4.000 kilómetros de costa tiene apenas 5 Reservas Marinas, de su zona económica exclusiva protege sólo el 0,03%. Una cifra bastante lejana al 10% que el país se comprometió a preservar en la cumbre para la biodiversidad en Johannesburgo el año 2002.

2 de estas 5 Reservas Marinas están en la IV región, frente a Punta de Choros: La Reserva Marina “Islas Choros-Damas” e “Isla Chañaral” y la Reserva Nacional “Pingüino de Humboldt”. Son 3 Reservas en un mismo lugar, un ecosistema único y frágil, donde habitan cerca de 800 especies animales, ahí viven el 80% de la población mundial del Pingüino de Humboldt, una colonia importante de delfines nariz de botella y es un corredor para cetáceos, paso obligado de cerca de 19 ballenas y delfines, entre ellos ballenas fin, minke, jorobada y azul.

Es un patrimonio ecológico de gran importancia y ofrece un abanico de actividades turísticas como el buceo, avistamiento de cetáceos, pesca deportiva y deportes náuticos que atrae turistas de todo Chile y extranjeros de todo el mundo.

Sin considerar nada de esto, dos empresas insisten con crear ahí un parque industrial de termoeléctricas a carbón. CMP con su proyecto Cruz Grande (300 mw) y Suez Energy con su proyecto Barrancones (540 mw), ambos ubicados 20 a 25 kilómetros al sur de las reservas, donde las corrientes y vientos apuntan hacia ellas.
El tema no es nuevo, lleva más de tres años siendo polémica en la región y el esquema ya parece un clásico de los conflictos medioambientales: la empresa se propone a sí misma como la solución a los problemas de pobreza, sin mencionar jamás las externalidades del proyecto: Impactos al medio ambiente que son acumulativos y cíclicos afectando la salud de personas que viven en el área de influencia directa e indirecta y al eco-sistema marino. Los daños a la salud y al medio ambiente en general son tres veces mayores que la inversión inicial en el caso de termoeléctricas a carbón y la empresa no se hace cargo de estas externalidades: (estadística del informe Externalities of Energy, ExterneE, de la Unión Europea).

Las consecuencias son nefastas, lo saben bien quienes conocen Huasco, Tocopilla y Ventanas.

Por eso, científicos, ciudadanos y casas de estudios (UCN) han hecho oposición a los proyectos, presentando evidencia irrefutable de la biodiversidad del lugar así como de las nefastas consecuencias que traería la instalación de las centrales.

Las palabras de campaña de Sebastián Piñera, ocho meses después se contrastan con la columna emitida por el ministro de energía Ricardo Raineri en un diario local, donde señala que “si los proyectos se ajustan a la ley y si cumplen las normativas van a tener el apoyo del gobierno.”

Y ahí viene la gran ironía… El proyecto cumple con la ley, porque en Chile no existe ley ni norma para termoeléctricas. Así como tampoco existe una planificación territorial que impida que una industria altamente contaminante se pueda instalar frente a nuestras reservas.

Dato importante es que las solicitudes a Concesiones Marítimas que requiere el proyecto Barrancones fueron denegadas por la Subsecretaría de Marina en octubre 2009 por la incompatibilidad de esta industria contaminante con zona de interés ecológico. Sin las Concesiones Marítimas la central no podrá operar, por lo tanto ¿por qué insistir con la calificación ambiental?

La reunión que sostuvieron en La Moneda la semana pasada El CEO de Suez Energy, con Sebastián Piñera, los ministros de minería, energía y embajadores de Francia y Bélgica, nos recuerdan que en este juego el lobby puede todo, la fórmula es fácil, los negocios millonarios los cierran entre cuatro paredes y nada parece importar la opinión “no vinculante” de la ciudadanía, porque aunque a todos los chilenos nos parezca insensato que quieran hacer un parque industrial contaminante al lado de nuestras reservas naturales, ellos ya lo tienen decidido.

Actualmente la resolución de calificación ambiental del proyecto Barrancones de Suez Energy, esta en manos de 19 personas que componen la COREMA de la IV región, quienes votarán en agosto por el futuro de toda la comuna de La Higuera y su precioso borde costero.

Los ciudadanos como espectadores impotentes, sólo nos queda denunciar esta situación para que todo el mundo se entere que lo más lindo de nuestra patria, esta en peligro de muerte.

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* Secretario de Movimiento en Defensa del Medioambiente. (MODEMA); equipo realizador documental Chao Pescao.

Caso Chao Pescao / Salvemos Punta de Choros from Ladislao Palma on Vimeo.