ILUSTRACIÓN: LEO CAMUS
La virgen de la Junji fue el primer atisbo del conservadurismo que la minuta filtrada del Sernam vino a confirmar. Es, justamente, en el servicio que dirige Carolina Schmidt donde el ADN de la derecha se está enquistando. Les interesa mantener unida a la familia: no miran con buenos ojos la figura de la jefa de hogar y quieren hacerle terapia al marido que golpea a su mujer en el mismo centro que ella se atiende. Las funcionarias dicen que en este gobierno van a morir más mujeres. Acá, el destape de un proyecto que jamás pensó ser liberal.

La polémica minuta del Sernam, que sugería a los adolescentes postergar su sexualidad hasta el matrimonio para evitar embarazos no deseados y VIH, trajo cola al interior del servicio antes que la noticia explotara en los medios. Paulina Cid, presidenta de la Asociación de Funcionarios del Sernam (Anfusem), le envío el 21 de julio un correo a la encargada del Departamento de Estudios, Daniela Ortega, donde le recomendaba ver un informe de CONASIDA preparado el 2000, que indica que la mayoría de las mujeres viviendo en Chile con VIH/SIDA lo han adquirido, precisamente, estando en pareja estable o en matrimonio. “Me parece poco seria una conclusión como la que se expuso en la minuta”, le dijo Cid a Ortega.

Al interior del Sernam, las funcionarias están cada vez más asombradas de las afirmaciones que escuchan a diario. Más que la voz de la ministra Carolina Schmidt -a quienes reconocen como una mujer de derecha liberal-, la voz que perturba es la de la subdirectora, María Paz Lagos. Desde marzo hasta ahora ella ha dicho, según cuentan las funcionarias, que las mujeres trabajan porque con la llegada de los electrodomésticos se aburrieron en la casa; que hablar de “género” es hablar en “chino mandarín”, que las “jefas de hogar” son una carga para el Estado, que la ley de matrimonio civil no es un logro y que al hacer énfasis en los femicidios, el Sernam tiene un lenguaje negativo y asociado a la muerte. The Clinic quiso una entrevista con ella para aclarar estos conceptos. Sin embargo, pese a haber aceptado hablar con nosotros en primera instancia, esta conversación nunca se concretó.

Ni Lagos ni la ministra militan, formalmente, en RN o la UDI. Sin embargo, es la subdirectora quien está más asociada a la derecha conservadora. Durante años fue periodista de la Revista YA de El Mercurio. Egresó de la Universidad Gabriela Mistral y luego estudió un Magíster en Ciencias Políticas en la Universidad Católica, e hizo clases de este tema en la Universidad del Desarrollo. Su tesis orientada a la creación de políticas pro-familia se llamó “Políticas Públicas destinadas a la Conciliación Familia y Trabajo”. Es, justamente, en este texto donde propone en la página 26 que “más que intervenir en los acuerdos propios de cada familia y promover una igualdad que a ratos puede rayar en lo ridículo e irreal”, las políticas públicas deben permitir que cada cual opte por construir una familia con dos ingresos o uno, y repartirse las tareas en un 70/30 o 50/50. Siguiendo esta lógica, en la página 33 Lagos dice que el Sernam debería llamarse “algo así como el Servicio del Bienestar Familiar, o el Ministerio de la Mujer y la Familia”. Sobre el mismo tema de su tesis, la subdirectora publicó el 2007 un libro financiado por la Fundación Chile Unido, institución conocida por sus campañas en contra del aborto y en pro de la familia.

A juicio de las funcionarias, la ministra Schmidt le entrega mucho poder a Lagos, e incluso varias veces la ha presentado como “la que sabe”. Es, por eso, que buena parte de la reorientación del Sernam está a su cargo y el cambio ya se nota en la formulación presupuestaria para el 2011, en que se reemplazó la antigua misión y los objetivos estratégicos. Si bien la misión actual mantiene en parte el encabezado original “diseñar, proponer y coordinar políticas, planes, medidas y reformas legales, a través, y en conjunto, con los distintos ministerios y servicios, conducentes a garantizar y visibilizar la igualdad de derechos y oportunidades entre hombres y mujeres”, se eliminó la frase donde se habla de disminuir la discriminación y se agregó “incorporando en la agenda pública las problemáticas que afectan a la mujer y la familia”.

Sin embargo, fue sólo el viernes 30 de julio que las funcionarias tuvieron la primera reunión oficial donde les informaron los nuevos lineamientos del mandato de Piñera. Ahí la subdirectora explicó los programas a seguir. Todos, por cierto, enfocados a la familia y a la incorporación de la mujer al trabajo. Se mencionó en una de las diapositivas las palabras y los conceptos claves de este nuevo período “Familia, Felicidad, Femineidad, Fortalecimiento de vínculos estables, Protección a la vida desde sus inicios, Imagen positiva de mujer”, entre otros.

Una de las asistentes, que pidió reserva de su nombre, dice que en todo el tiempo que lleva trabajando en el Estado jamás había escuchado la palabra “felicidad” asociada a una política pública.

-¿Qué es la felicidad, por favor? Todos aspiramos a la felicidad, pero no pongamos como objetivo un término tan ambiguo en una política pública. Yo no sé si es infantil, o religioso. Lo que está claro es que para ellos el matrimonio hace que la gente sea feliz -dice.

Pero lo que más complicó a las asistentes fue el programa “Chile Acoge”, que está dirigido a los hombres que golpean a sus esposas. El nuevo Sernam dará atención a los agresores en el mismo Centro de la Mujer donde es atendida la víctima de violencia. Lo anterior responde al tercer punto del programa que está consignado en la propuesta presupuestaria “disminución de la violencia intrafamiliar y evitar la destrucción de la familia”. Quienes saben de violencia, concuerdan que el trabajo con el agresor es muy importante. Por eso, el Sernam intentó el 2001 una experiencia de este tipo. El resultado fue nefasto: los hombres no tenían la voluntad de cambiar y sólo acudían al centro a golpear a las mujeres y muchas veces al propio equipo. Los funcionarios del Programa de Violencia Intrafamiliar (VIF) pusieron estos antecedentes a disposición de las nuevas autoridades. Es más, en la jornada del viernes las propias asistentes manifestaron lo riesgoso del programa. Y fueron suaves. Porque lo que, realmente, querían decir “era que aquí iban a morir mujeres”, dice una asistente. Ante las inquietudes, las autoridades respondieron que los agresores serían atendidos en diferentes horarios.

Una funcionaria, explica: “La subdirectora ya había dicho antes que en los Centros de la Mujer a las víctimas de violencia se les obligaba a separarse. Esas declaraciones demuestran que hay una ideología que no ve a la mujer que está siendo víctima de violencia. Ellas sólo ven el riesgo de que la familia se quiebre. Y creen que eso pasa cuando la mujer sale y cambia. No entienden que la familia se quiebra, precisamente, cuando existe violencia”.

CHINO MANDARÍN

La razón para que en este artículo las funcionarias del servicio hablen sin sus nombres es porque al interior del Sernam hay miedo. Dicen que esto de imponerles nuevas palabras para hacer su trabajo es “pura opresión ideológica”. Resienten que ya no se hable de “género”, un concepto que las nuevas autoridades asocian con feminismo, y para ellas aquél es un discurso que cree “que la familia es opresora de la libertad de la mujer”. Así lo definió la propia ministra Schmidt el domingo en Tolerancia Cero, mientras que para el Día del Padre señaló a El Mercurio que en este nuevo Sernam había terminado la guerra de los sexos.

A juicio de la ex ministra Laura Albornoz, esos dichos revelan “una profunda ignorancia”, sobre todo cuando el “género” se entiende como un concepto que permite cuestionar los roles impuestos, culturalmente, a mujeres y hombres; procurando la igualdad de oportunidades y la no discriminación. En este sentido, Albornoz señala “para mí la ley de filiación que establece la igualdad entre hijos legítimos, e ilegítimos -que ha sido uno de los mayores triunfos del Sernam- no tiene nada de guerra de los sexos, lo mismo pasa con la política de prevención de la violencia intrafamiliar y la ley de igualdad salarial. Creo que deberían estudiar detenidamente por qué se construye este discurso, por qué Naciones Unidas instala el enfoque de género”.

Pero mientras eso no ocurra y todo aquello siga siendo “chino mandarín”, se deberá implementar en septiembre el plan piloto del programa “Chile Acoge” en 15 de los 90 Centros de la Mujer que financia Sernam a nivel nacional. El problema es que será el mismo equipo de los centros el que se hará cargo de la víctima y también del agresor. Sólo se contratará un sicólogo para atender al hombre, que será capacitado a partir de este mes. Una de las trabajadoras de los centros señala que este programa no es ni metodológicamente ni éticamente posible:

-No sé si la mujer va a tener la misma disposición de relatarle su problemática al mismo equipo que después va a escuchar a su pareja. Además, los centros son pequeños y para esto hay que tener salas de atención individuales. Acá no hay un modelo planteado, ni experticia en los equipos, que ya están colapsados con el nivel de cobertura. Agregar esto al mismo equipo implica un desgaste físico, emocional y profesional mayor.

A las nuevas exigencias se suma la presión que tienen los empleados de perder el trabajo. A fines de junio, justo cuando Chile jugaba el partido con España, 33 funcionarios del Sernam (de Santiago y regiones, la mayoría mujeres) fueron despedidas. La causal habitual que se esgrimió fue por “razones de buen funcionamiento del servicio”, lo que en el mundo privado se conoce como “razones de la empresa”. Un caso que impactó fue el de la secretaria Alejandra Gómez, que fue avisada de su despido por la ex directora regional de Magallanes, Macarena Balich, mientras se hacía una reconstrucción mamaria en Valparaíso, por un cáncer de mama que tuvo el 2005. Alejandra trabajaba en el Sernam desde su fundación el año ’91 y jamás -dice- tuvo conocimiento de un caso como el suyo. Por esto, interpondrá un recurso de protección contra el Sernam. “Este es un servicio que nace para proteger a las mujeres y lo que me pasó a mí es una contradicción enorme”, dice.

Otra contradicción ocurrió el 20 de julio en Arica, cuando la entonces directora regional, Pilar Sánchez Latorre, renunció voluntariamente al cargo -según el comunicado del Sernam-, por “graves desórdenes administrativos heredados en la administración anterior”. Aquella versión sorprendió a los funcionarios y a los grupos de mujeres de Arica, quienes ya le habían pedido a la ministra Schmidt que removiera de su cargo a la directora. Consuelo Gil -ex funcionaria- cuenta que Sánchez denostaba al equipo, públicamente. En su facebook personal con fecha 9 de mayo la ex directora escribió: “no me voy a desgastar con las funcionarias que lo único que quieren es que no les quiten la pega que llevan años haciendo con el menor esfuerzo y sólo calentando asientos”.

Sánchez también trató de “ignorantes” a los grupos de mujeres que integran el Consejo Consultivo del Sernam de Arica. Fueron, precisamente, ellas quienes descubrieron en el registro civil que no tenía título universitario, a pesar que el Sernam la había contratado como “licenciada en filología clásica”. A lo anterior, se sumó Juan Lecaros -presidente de la Corporación de Formación Adolescente de Arica (CORFAL)-, que tres semanas antes de la renuncia de Sánchez le escribió a la ministra y al intendente, Rodolfo Barbosa, informándoles “que ella había trabajado en Corfal y había sido expulsada por maltratar al equipo”.

Las mujeres del Consejo dicen que la ministra Schmidt “blanqueó” la salida de Sánchez. Es por eso que recurrieron a la ley de transparencia para consultarle cuáles fueron los criterios para la contratación de la ex directora, quien desde el 2007 era asistente personal del senador PRI, Fernando Flores. Según Sukilay Álvarez -vocera de las mujeres-, la respuesta de la ministra tendría que estar antes del 18 de agosto. Mientras tanto, en Santiago las funcionarias que están prontas a jubilar han denunciado a la Anfusem que están siendo “presionadas para iniciar este proceso” antes de lo previsto. Quien está detrás de esas “presiones” -dicen- es el UDI Cristian Otaegui Cruchaga, ingeniero en administración de empresas y reconocido -por cercanos al partido- como “un operador político” que se desempeñó como jefe de informática de Carolina Plaza en los años del bullado caso GMA.

Otaegui fue contratado en junio por el Sernam hasta fines de este mes -según aparece en Gobierno Transparente- para planificar “las acciones de coordinación necesarias en el proceso administrativo del Servicio con los equipos internos de la Institución”.

LO QUE VIENE

La contratación de Otaegui hace ruido al interior del Sernam, precisamente, porque la derecha asumió con el discurso de limpiar el Estado de “operadores políticos”. Lo anterior, sumado a los nuevos lineamientos, hace que para las funcionarias sea cada más difícil trabajar en un proyecto que no las convoca y que además no acoge sus opiniones. Porque no sólo el Programa de Violencia Intrafamiliar cambiará su foco, sino que también lo hará el Programa Jefas de Hogar, uno de los emblemas del antiguo Sernam. La figura de la mujer sola a cargo de su casa y sus hijos no es del agrado de la actual administración. Así lo ha manifestado la subdirectora, María Paz Lagos, quien ha dicho delante de las funcionarias que las jefas de hogar son una carga para el Estado y que al menos este Sernam valora a los maridos.

En su tesis, Lagos escribió en la pág. 41 y 42 que a la hora de elaborar políticas pro-familia era necesario privilegiar por sobre otros puntos la variable socioeconómica. “Es decir, más que ayudar por ejemplo sólo a las mujeres jefas de hogar y que crían solas a sus hijos, las medidas deberían tomar en cuenta los grados de pobreza”. Explica que -a su juicio- una madre pobre, casada, que trabaja debe tener la misma prioridad que una mujer separada. Y esto porque “si se ayuda sólo a la mujer monoparental, indirectamente se crea un desincentivo a formar pareja y vínculos estables”, escribió.

El Programa Jefas de Hogar ahora se llamará “Mujer, Trabajo y Participación” y las mujeres casadas que trabajan, o necesitan trabajar también serán beneficiadas. Las jefas de hogar perderán prioridad en la atención, a pesar que -según una minuta del propio Sernam en el 2008- su situación ha ido en aumento: en los ’90 eran el 20% de la población mientras que el 2006 alcanzaron el 29,7%.

La ex ministra Carmen Andrade fue la primera coordinadora nacional del programa y recuerda que entonces la derecha también se opuso.

-Decían que le dábamos una mala señal a las familias bien constituidas. Y eso porque tienen un pensamiento hipereconomicista que supone que las mujeres van a decir “mejor me separo para tener acceso al programa del Estado” y eso es absurdo. Nosotros teníamos razones de fondo para instalar el programa. Hoy hay más de 1.200 mujeres que son jefas de hogar y está comprobado que estos hogares son más pobres que los que tienen jefatura masculina porque las mujeres sufren distintas discriminaciones en el acceso al trabajo y en los niveles de ingresos. Es, por eso, que el gobierno tiene la responsabilidad de invertir en esas familias sin hacer juicios morales.

Otra de las preocupaciones del actual Sernam es prevenir el aborto. En septiembre se iniciará la campaña “Comprometidos por la vida”, que contará con una página web informativa, un call center con línea gratuita que atenderá las 24 horas, habrá talleres de apoyo al embarazo adolescente y no deseado, y un seguimiento de cada caso. Con aquellas directrices no es casual que no se planteen avances respecto a derechos sexuales y reproductivos. Gloria García, ex funcionaria, recuerda que antes de ser despedida le pidieron que elaborara para el discurso del 21 de mayo un documento enumerando los logros del Sernam y junto a su equipo incluyeron dentro de los hitos “la entrega de la píldora del día después”. El párrafo -dice Gloria- fue eliminado por la ministra y la subdirectora.

A pesar de eso, otra funcionaria dice que es la ministra quien escucha y logra entender. “Se nota que es una mujer más liberal, pero la subdirectora no. Ella viene en una misión evangelizadora a imponer sus valores ideológicos” dice.

Valores que, por cierto, barren con los objetivos históricos del Sernam donde sí se hablaba de género, de jefas de hogar, se velaba por la no discriminación, la igualdad de derechos, la paridad y se promovía la participación política. Un punto que está contemplado en el último lugar de los cuatro nuevos objetivos estratégicos, pero que no tiene destinado ningún programa

Para Victoria Vega -ex funcionaria antigua- no deja de ser paradójico que la derecha se instale de esta manera en un servicio que fue creado, justamente, en democracia; a raíz de las demandas de las agrupaciones de mujeres que pelearon durante la dictadura.

Su observación es pertinente, sobre todo cuando el gobierno de Piñera está evaluando terminar con un mecanismo que desde el 2002 le ha permitido al Sernam instalar el enfoque de género a través del Estado. Aquel “mecanismo” es conocido como el Programa de Mejoramiento de la Gestión (PMG) que nace durante el gobierno de Ricardo Lagos para incluir ciertos criterios que permitan modernizar los servicios ministeriales. En total son 12 los PMG que se deben tener en cuenta al otorgar un servicio. Algunos son “seguridad de la información”, “auditoría interna” y “enfoque de género” que ha permitido, por ejemplo, que el Ministerio del Interior vea la violencia intrafamiliar como un problema de seguridad ciudadana; que el Ministerio de Educación diseñe libros escolares con lenguaje no sexista, y que el SAG descubra que para que las campesinas accedan a los subsidios deben eliminar el requisito de ser propietarios de la tierra.

El PMG de Género sitúa la desigualdad y la discriminación contra la mujer como un problema de Estado. Se trata de una iniciativa única en América Latina por la cual, explica Laura Albornoz, Chile es reconocido y prestigiado internacionalmente. Sin embargo, el nuevo Comité Técnico PMG (compuesto por la Directora de la DIPRES, el Subsecretario SUBDERE y el Subsecretario de la SEGPRES) ha propuesto que para el 2011 este PMG se eliminé. Y los criterios no están claros. La subdirectora María Paz Lagos mencionó a su llegada que la derecha no necesitaba de este PMG como la izquierda porque ellos no discriminaban a las mujeres. Las funcionarias dicen que fue la ministra Schmidt quien se dio cuenta que al perder el PMG, Sernam perdía poder. Por eso, ahora está negociando con el Comité de Ministros PMG (Interior, Hacienda y SEGPRES) y con el Presidente, que toman la decisión final a fin de año.

Para Albornoz, terminar con el PMG de Género justo cuando Naciones Unidas está creando una unidad especial para fiscalizar el cumplimiento de las metas de género en el mundo, es igual a no comprender nada. En el Sernam, el ADN de la derecha está apareciendo con fuerza y para Carmen Andrade no es extraño que así sea.

-A lo mejor cuando se construye un puente en Obras Públicas no debe haber tanta diferencia, pero en estos temas se juegan visiones y nosotros tenemos visiones muy distintas. Durante años las mujeres vieron al Sernam como una institución que peleaba por sus derechos, pero ahora si eso se pierde no me cabe duda que las mujeres van a salir a la calle. Porque cuando uno avanza en derechos, los defiende.