Si es que no muerta, en coma, la Concertación, para sobrevivir o revivir, debería escuchar a la gente, a la base social que le dio existencia. Ya que de ellos mismos no parece surgir nada parecido a una oreja social, invitamos a diversas personalidades del mundo cultural, académico y social para que le sugiriera a la Concertación ideas que hacer para tener algún futuro.
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Marco Antonio de la Parra, escritor: “ELIMINAR BINOMINAL”
Profundizar la democracia eliminando el sistema binominal de raíz, fomentando el voto voluntario y la inscripción automática. Terminar con todo tipo de discriminaciones y persecuciones por género, raza, origen, nivel económico. Leyes de igualdad absoluta. Subvencionar fuertemente el desarrollo cultural, dar un respaldo enorme a la salud y la educación apoyándose en los impuestos, sin miedo a qué puedan decir los privados. Crear TV pública, radios públicas, espacios públicos. Recuperar la categoría de un Estado fuerte y equitativo que vigila monopolios y control económico con una distribución cada vez más injusta de los recursos. Abrirse al mundo en lo económico apoyando al mundo privado pero velando por el país y su pueblo. Nostalgias de los tiempos de la república…

Gabriel Salazar, historiador: “VOLVER A SU ORIGEN… O SUICIDARSE”
El suicidio, jajaja. Si la Concertación quiere mantenerse viva tiene que dejar de ser lo que ha sido. Es un suicidio histórico, mejor dicho político, para poder tener vida histórica. La única posibilidad que tienen los partidos políticos que han compuesto la Concertación de tener una segunda vida histórica, es recuperar los fundamentos históricos y políticos de su origen. En el caso del Partido Socialista es el socialismo y todo lo que eso significa en términos de lucha por la igualdad, la justicia social y el cambio del sistema capitalista. En el caso de la Democracia Cristiana, lo mismo, porque la DC tiene su origen en un humanismo cristiano que está muy olvidado hoy, que era un humanismo que también se jugaba por la justicia social, por la igualdad y el cambio de las estructuras capitalistas. Creo que si esos partidos recuperan su esencia fundacional y recuperan su esencia histórica, van a tener una segunda vida. De lo contrario, de seguir como han sido estos últimos veinte años, simplemente van a ponerse a la cola o en el mismo tándem donde va corriendo la Alianza por Chile, Piñera y compañía. Porque ya no hay casi ninguna diferencia entre lo que es el conglomerado de la derecha chilena y este conglomerado que también es de centro derecha. Mi opinión es que si no recupera su esencia fundacional esta Concertación va a convertirse en un cero a la izquierda en términos históricos.

Catalina Saavedra, actriz: “YA MURIÓ”
Es demasiado tarde. Ya sonamos. La Concertación ya murió, de manera heavy. Ya fue el funeral. Falta un líder, esa es la única salvación para que sobreviva, pero de dónde sacarlo. Yo creo que todos los que estuvieron en el poder la cagaron. Es todo tan terrible. Estoy muy desesperanzada. Casi no veo noticias y todo me parece que se arrastra desde antes. Cada vez me desilusiono más de lo que pudo haber hecho la Concertación y no hizo. Es súper deprimente mi comentario, pero luego saldré de la oscuridad y tal vez pueda dar una opinión más positiva, pero ahora no veo ni tele, con eso te digo todo.

Fernando Farías, actor: “RESCATAR A BACHELET Y SACAR A LAGOS”
Cambiaría tanta gente de la Concertación. Hay tanta desilusión con la gente, porque parece que cambiaron mucho una vez que vieron los puestos, la posibilidad de ganar plata, de hacer oro, se olvidaron del pueblo y se apernaron. ¡Y no valen un veinte, es lo peor! Sacaría a los dos Lagos, son gente que no sirve y que va por la plata. Lagos hizo un pésimo gobierno de izquierda y un excelente gobierno de derecha. El Transantiago, el ferrocarril… Ahora todos los sinvergüenzas quedan libres y desgraciadamente son de izquierda. Yo he luchado toda mi vida, estuve preso, fui torturado, todo para que un gobierno de izquierda diera el ejemplo, pero hicieron negocios, eso me desilusiona. Me siento defraudado totalmente. ¿Qué es lo que hizo Lagos? Y ahora, el hijo lo único bueno que hace es bailar cueca. ¡Por la miércale, estamos rodeados de inútiles! Entran a un partido para conseguir puestos y una vez que los consiguen estiran la mano, entonces, no puede ser. Estoy muy choreado. Los partidos de izquierda son buenos, pero la gente que los integra es la mala. Hay que sacar y barrer a esa gente. Yo, si tuviera posibilidades, los pesco y los meto presos a todos. Ajenjo, ese fulano que hizo la tremenda embarrada en ferrocarriles junto con Lagos, tendría que estar preso. Enlodan la imagen de la izquierda. Da pena ver esto. Pero se las arreglan tan bien, porque no les pasa nada. Porque Ajenjo debiera estar preso, en otro país lo tendrían colgado de un farol. Tengo rabia por todo esto. La izquierda necesita sangre nueva, sana. La única persona que rescato de todos esos imbéciles es a Bachelet. Yo no voté por ella, pero creo que fue lo mejor de los 20 años. Ni Frei, ni Aylwin, ni Lagos, ni nadie. La única que sacó la cara fue ella, pero al lado le pusieron a un Lagos que lo único que hace, como le dije, es bailar muy bien cueca. Porque hay que tener talento para bailar tan re mal la cueca. Nadie quiere bailar como él. Confío mucho en esta juventud, que tiene que hacer cosas, para que todos estos viejos sinvergüenzas se vayan.

Samy Benmayor, pintor: “METER GENTE NUEVA”
La Concertación tiene que irse a descansar un rato largo. No creo que resucite muy luego. Está muy ida. No se ponen de acuerdo en cosas fundamentales. Debería entrar gente nueva y debieran modernizarse un poco para que se den cuenta que el mundo ha avanzado y no quedarse con ideas que ya no existen. Francamente, si eso no sucede, creo que no tienen muy buen destino.

Juan Radrigán, dramaturgo: “CAMBIAR AL 80% DE SU GENTE”
La Concertación creyó firmemente que la única posibilidad de construir un país decoroso era mejorando el nivel general de la riqueza. Se equivocaron. En cuanto a la cultura, no hizo absolutamente nada que valga la pena mencionar. Sin embargo, ahí está lo terrible de nosotros en lo único parecido a una esperanza. Debió meter mano en el Fondart, que es lugar donde se avergüenza y humilla a los autores chilenos, donde se les despedaza. Hizo polvo la cultura. Hay que cambiar al 80 por ciento de la gente y sacarla volando de la Concertación.

Julio Sarmiento, presidente FECH: “DEJAR DE GOBERNAR EN LA MEDIDA DE LO POSIBLE”
Creo que la muerte de la Concertación tuvo que ver con dos cosas, desde mi perspectiva, que es una perspectiva más ligada al ámbito estudiantil y la juventud. Por un lado, la obsolescencia de la política en la medida de lo posible. Uno no puede pretender mantenerse durante más de 20 años en el poder sin recambio, producto de tener una política “en la medida de lo posible”, que seguramente no convoca a la juventud. A los jóvenes les gustan los temas que tienen que ver con transformación social, con hacer modificaciones, con plantearse ideales, y con poder influir en la sociedad para querer hacerlo. Entonces una Concertación que sólo los convocaba para participar de un sistema en el cual no había ninguna posibilidad de dar discusiones para cursar políticas alternativas al modelo, o superar el modelo, o avanzar en ciertas discusiones que estaban absolutamente cerradas, significó que se quedaran sin recambio generacional. Y hoy día a nivel universitario, la Concertación, las juventudes políticas, están completamente diezmadas. No son muchas las posibilidades de sobrevivencia porque no tienen recambio. Otro hecho que creo que es significativo es que la Concertación el 2006 traicionó a toda una generación con la Ley General de Educación. Habían condiciones políticas y sociales, con una derecha totalmente aislada, para haber hecho un montón de cambios en educación. Y no estuvieron dispuestos a hacerlo porque se encerraron en su ideología neoliberal y no supieron entender que no se estaba pidiendo más de lo mismo, cuando se estaba pidiendo un cambio de fondo. Ellos no propiciaron ese cambio de fondo, sino que se quedaron con reformas dentro del mismo marco en el que se desarrollan las políticas de educación.

La Concertación debería volver a sus valores. Volver a poner por delante el representar a la sociedad y no decidir mantenerse administrando un modelo que no es popular entre la sociedad. Creo que lo principal tiene que ver con saber vincularse de nuevo con la sociedad, recoger sus demandas y votar por la viabilidad política de las demandas sociales. Fortalecer los movimientos sociales en vez de intentar desarticularlos, y volver a tener un programa que implique transformaciones, demandas sociales, aspiraciones de la ciudadanía. Y que justifique la toma del poder por darle satisfacción a esas demandas.

Humberto Giannini, filósofo: “HAY QUE DETENERSE A PENSAR”
Esta pregunta que ustedes hacen va al hueso; habría que detenerse, desandar el largo camino ‘progresista’ de la Concertación para ver si queda algo de aquellas certezas que nos hacían pensar una vez que ‘una izquierda unida jamás será vencida’. Hoy gobierna la derecha para quedarse. Aquí y en gran parte del mundo. Me gustaría detenerme en este momento a pensar algo tan serio y dramático como el contenido de su pregunta. Pero en este momento me falta el tiempo; a lo mejor, definitivamente me falte el tiempo para contestar honradamente esa pregunta.

Joaquín Walker, Presidente FEUC: “VINCULARSE A SU BASE SOCIAL”
Creo que debiera volver a vincularse con el mundo social. El problema hoy es que no hay una comunicación directa, no hay verdaderos vínculos, no hay verdadera empatía con los actores sociales. Se ha visto un poco alejada de lo que está pasando realmente en el país. Y ha sido, especialmente en este último tiempo, un gobierno que estuvo actuando desde las cúpulas y no desde las bases, que era su supuesto origen.

Camilo Ballesteros, Presidente Feusach: “ESCUCHAR A LA GENTE”
Pienso que la Concertación debería ser capaz de escuchar a la gente, de no cerrarse tanto entre los presidentes de sus partidos políticos. Durante estos veinte años, ellos se dedicaron a administrar el Estado sin generar política real y eso derivó a que la gente muchas veces quiso decirles “hagan esto” y ellos no escucharon y terminaron haciendo lo que querían. La revolución pingüina es un ejemplo de esto. La Concertación tuvo la oportunidad de generar un cambio en educación, pero prefirió llegar a un acuerdo de mayor gobernabilidad sin generar el cambio que la ciudadanía esperaba.

Charles Labra, ex Sol y Lluvia, actual Antu kai Mawen: “RETOMAR SUS IDEAS ORIGINALES”
La Concertación debiera reeditar sus ideas originales porque son las que lograron unir al pueblo en una plataforma común de reivindicaciones. Debieran trabajar en el cambio de la Constitución del 80, asumir el conflicto mapuche con más intensidad y compromiso, además de intentar resolver la educación de una vez por todas. Yo creo que todo eso fue postergado porque no hubo voluntad política. La Concertación cayó en el asistencialismo y decidió trabajar en lo urgente, no en lo importante. Además su proyecto cultural no tuvo fuerza. Dejaron afuera a los artistas nacionales que ayudaron a que la Concertación fuese Concertación. Porque la música en los ochenta fue una forma de hacer política. Sin embargo, la Concertación se olvidó de ese origen: de los charangos, de las quenas; que fueron perseguidas en la dictadura y que les sirvieron a ellos para el cambio cultural. Ellos hicieron talleres de rock, de capoeira, le dieron al hip-hop y los artistas nacionales quedamos tirados a nuestra suerte y tuvimos que funcionar como pymes. Varios grupos nacionales se convirtieron en empresas y hubo muchas divisiones, como el caso nuestro, el de Inti- Illimani, de Illapu, etc. Algunos quisimos mantener la coherencia y la consecuencia y nos resistimos a convertirnos en burgueses. En la Concertación la mayoría anda con el cuento que trabajan para los pobres, pero no son consecuentes como sí lo fueron los 34 comuneros mapuches que estuvieron dispuestos a dar su vida por una causa. Eso es lo que la gente necesita para motivarse: consecuencia, que estos políticos de la Concertación estén dispuestos a dejar los beneficios del sistema y que puedan vivir, humildemente, no puede ser de otra manera.

Alfredo Jocelyn Holt, historiador: “MEJOR QUE NO REVIVA”
Como no me gusta la Concertación, por mí que no reviva. En una de esas sirve de incentivo para que reviva. Encuentro que en lo fundamental el modelo económico y el modelo político no lo cambiaron. Y eso para mí es tremendo y quedó claro desde el comienzo. Por eso, que mejor no reviva.