Por SEBASTIÁN NÚÑEZ

Cerca del volcán Antuco, en la 8ª región, hay un pueblito borrado del mapa, llamado Polcura. Ahí solo vive gente campesina, orgullosas de sus tradiciones y cultura. Viejos de a caballo por las calles, y en la plaza de armas del pueblo, chanchos y gallinas pastando tranquilamente. Si la bicicleta se te quedó al lado o afuera de la casa, ahí queda hasta el otro día, sin temor a que desaparezca.
Un pueblo apacible de vida tranquila. Hasta que hace unos meses un buen día, llegó un nuevo integrante a la dotación policiaca. ALISTE.
ALISTE es, según palabras de mi hermano, “mas pesao que vaca en brazos” , le encanta andar controlando todo y pidiendo “carnese” . Hasta a la señora que vende helados en bolsa, Aliste la tiene llena de partes.
Resulta que un día, a 4 parientitos de mi hermano (2 viejos y 2 cabros), se les escaparon unas vacas de la parcela y bajaron del cerro (campo campo poh roto) a campear en busca de las vacas y a dejar una constancia a la comisaría (ya que los mismos señores carabineros acostumbran a -topón pa entro- con los animales perdidos) por la pérdida de los animales. Pero antes, pasaron donde -ño Mireya-, a ponerse unas cervecitas pa amenizar la bajá pal pueblo (11 AM). En eso estaban, cuando aparece “mi sargento Aliste” pidiendo los carnese y documentos (no se qué documentos hay que tener para andar a caballo y arriar vacas)a la gallá que se encontraba tomando. Nada extraño, salvo por el detalle de que los viejos de campo de por allá, jamás andan con billeteras y cosas parecidas, limitando su uso solo para tramites importantes. Y claro; el paco Aliste les hizo el procedimiento de rutina por andar sin documentos, siendo detenidos (menos los más jóvenes, de 22 y 25 años). Llevándolos con su ya acostumbrada violencia y tosca altanería a fuerza de paipes, empujones y guates arriba de la cuca. Hasta que Aliste comete un grave error; sacarle la madre a uno de los muchachos. De un puro combo Aliste cae de espalditas al suelo, los otros 3 parientes se subieron de un salto a los caballos y rebenque en mano se agarraron con los otros pacos. Trifulca ganada por los viejos a caballo, que se fueron al galope a buscar sus vacas antes que la cosa se pusiera más fea.
Aliste, con su orgullo de paco herido, pidió refuerzos a las localidades cercanas, (Trupán, Cholguán, Huepil, etc) quienes -me imagino- sedientos de acción dado la monotonía de la vida de por esos lados, no se demoraron ni escatimaron recursos para acudir al llamado. 4 cucas y 20 pacos más para seguir a los huasos forajidos, que fueron alcanzados por el contingente policial gestándose otra trifulca más. Los parientitos en clara desventaja, dieron la pelea igual, y para que los pacos no se las llevaran pelás, Hugo Rivera (taita) borneó el lazo, y laceó a uno de los pacos, se lo llevó a la rastra y le mando unos pencazos con la chicota. Aliste aburrido quizás de recibir rebencazos, haciendo uso de su arma de servicio, le mando un disparo al Taita Hugo Rivera, impactando en el caballo de este, perforándole una costilla con salida de proyectil en la rotula del mismo.
Los parientitos viendo que la cosa ya incluía balazos, se rindieron y -sin decir agua va- los pacos los pelotiaron y “pal cuartel”, donde las golpizas y torturas (con pica, onda CNI, hacían recordar los peores años de pinocho).
A la hora de constatar lesiones, los médicos de Huepil, (presionados me imagino) solo declararon rasguños y lesiones leves (pasando por alto los hematomas variados y el ojo reventado de uno de los muchachos)
Por lo que los viejos fueron a un médico privado y a un veterinario (que creo cobraron re caro) dieron un informe real. Los viejos demandaron a los pacos, Y otra vez cito a mi hermano “les llegó al pico, creían que porque éramos huasos no sabíamos de justicia”. Hasta ahora, el juicio se está ganando, y el caballo con licencia médica, por ser herramienta de trabajo…