• Ilustración: MAX BOCK
Hace un par de semanas un grupo de hinchas de Los de Abajo no dejó entrar al estadio a los antiguos líderes de la barra. A continuación, antiguos y nuevos dirigentes, hablan sobre las luchas intestinas al interior de la barra y enjuician la labor de la directiva de Azul-Azul S.A.
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Todo el mundo sabía lo que iba a suceder. Y simplemente pasó. El rumor, previo al encuentro entre Universidad de Chile y Ñublense en el Estadio Nacional, el domingo, hablaba de una rebelión de las huestes azules en contra de los líderes históricos de la barra de Los de Abajo: Anarkía, Kramer, el Mono Ale y el Beto. Antes de iniciarse el partido, incluso, hubo peleas afuera del estadio. El enfrentamiento entre ambos grupos parecía inminente. Sin embargo, justo antes que los “históricos” ingresaran al recinto un grupo los atajó en las escaleras de acceso y los empapeló a chuchadas.

Fue tanto el repudio de la hinchada que los viejos dirigentes tuvieron que agarrar el bombo y largarse antes que el asunto terminara en una batalla campal. Los nuevos líderes, agrupados en el Movimiento Los de Abajo, que reúne a más de 25 grupos de la barra, cantaron más fuerte que nunca. La barra tenía otros dueños.

COMPLICIDADES

Los intentos de “golpe de estado” en la barra de Los de Abajo vienen desde hace tiempo. Los Autónomos, grupo que emergió en el año 98, fue el primero en golpear el tablón con fuerza a fines de los 90. El grupo en aquel entonces criticaba la pérdida de “objetividad y distancia” que tenía la barra respecto a la administración del club.-Generalmente se daban peleas en la barra que después terminaban en las poblaciones y provocaban divisiones internas- cuenta el Cuervo, uno de los líderes de la nueva agrupación.

La mayoría de los grupos que intentaron tomarse el poder criticaban la estrecha relación entre los jefes de la barra y los directivos de turno del club. No son pocos los que todavía miran con resquemor cómo sus líderes, luego de enfrentarse al síndico tras la intervención del club, terminaron agachando el moño con los directivos de Azul-Azul. Un silencio que para muchos huele a complicidad.

-El directorio les pasa entradas a Los de Abajo para que las vendan y se queden callados. Si tú vas al estadio, cuando hay partidos desastrosos, las pifias vienen de la tribuna, la galería Andes, pero de la barra nada -cuenta Eduardo “Chuncho” Martínez, líder de la barra a fines de los 80.

El Chuncho Martínez, una voz respetada en el tablón, asegura que los 4 líderes cuestionados por la hinchada “están coludidos con la mesa directiva de la U”.

-Se entienden con José Yuraszeck y el “Choclo” Délano. Ninguno de ellos trabaja y reciben todos los fines de semana dos mil entradas. Aquí hay un nivel de corrupción inmenso para que se queden piola – sostiene Martínez. Luego agrega: “¿Has escuchado a algún miembro de la barra defender a Bielsa?”

Para otros, como El Cuervo, el vínculo entre los dirigentes y la barra es un misterio. “Nunca los líderes van a reconocer algún tipo de relación. A lo más se sabe por ahí que el intermediario, el cortafuegos, es Cristián Flores (subgerente de operaciones de Azul-azul) y aparentemente él les entrega las entradas”, relata. Pese a nuestra insistencia nadie en el club estuvo disponible para aclarar el asunto.

El tema de la reventa de entradas, sin embargo, no es nuevo. Desde los tiempos del doctor Orozco que se opera de la misma forma en el club. El doctor, sin embargo, tiene otra opinión.

– Las entradas eran para los gastos de la barra, no para que usufructuaran. Ahora la cuestión no funciona así. Lo que importa es el dinero. Si metes el lucro en las directivas, cómo no van a querer ganar los demás- dice.
Situación que explicaría, tal como sostiene la gente del movimiento, que los antiguos jerarcas ahora lleguen al estadio en una 4×4 manejada por el Kramer.

Las pugnas al interior de la barra están lejos de resolverse. “Ellos no lo han hecho bien, la gente se dio cuenta, por eso quiere darle la oportunidad a otra gente”, sentencia El Cuervo, quien asegura que, pese a que llevan pocos días, ya tiene bombo nuevo para el fin de semana.