Más de 200 personas se reunieron ayer en la esquina de Los Leones con el Vergel para recordar el secuestro y posterior degollamiento de los profesores comunistas Santiago Nattino, Manuel Guerrero y José Manuel Parada, frente al colegio Latinoamericano Integración el 29 de marzo de 1985.

El asesinato de los tres docentes por parte de agentes de la dictadura fue conmemorado esta noche con una velatón en Providencia organizada por Manuel Guerrero, hijo de uno de ellos y actual concejal de la comuna de Ñuñoa. “Este fue un llamado a la lucha, pero no una protesta violenta. Fue la conmemoración de uno de los peores episodios de la historia de Chile”, explicó a The Clinic Online.

El acto inicio pasadas las siete de la tarde con un discurso que recordó a los tres profesores en un principio, para después abordar a todas las víctimas de la dictadura.

Tras esto, llegó el turno de la música, a cargo de un grupo de jóvenes rapero, cuyo show se vio empañado por problemas técnicos en el improvisado escenario de la calle El Vergel. Tras ellos, el acto contó con la presencia de Manuel García, Inti-Illimani Histórico y Juan Ayala, el vocalista de Juana Fé.

El público se movía al son de los clásicos Samba Landó y la Muralla. Pero los aplausos, donde contrastaban las gorras juveniles con las canas de otros, sonaron con más fuerza cuando Manuel García interpretó “Un viejo comunista”.

Sin embargo, uno de los puntos más emotivos de la noche se produjo cuando Manuel Guerrero hizo un extenso e inspirado discurso en que condenó la muerte de los degollados, los prisioneros políticos en dictadura y en democracia y en que convocó a los jóvenes a seguir en pie de lucha.

Temprano en la mañana, Guerrero publicó en su blog un artículo donde recordaba el último día junto a su padre y que se posicionó como uno de los temas más comentados en las redes sociales.

El concejal explicó a The Clinic Online que no tenía resentimientos, pero que lamentaba que algunos civiles, que fueron parte de la dictadura, hoy hagan parte de la nueva forma de gobernar.

Antes de culminar el evento, los organizadores colocaron tres piedras en el lugar en que fueron secuestrados los tres profesores. Estas quedaron marcadas y se preservarán en el lugar, donde hoy se alza un edificio después de que el colegio Latinoamericano fuera demolido hace algunos años.

Foto portada Ignacio Rodríguez