Foto: Patricio Miranda

Si Gustavo Pradenas pusiera en su tarjeta de presentación la cantidad de trabajos que dice realizar tendría que imprimirla por los dos lados y probablemente el papel no le alcanzaría. El hombre ha estado vinculado a la vida nocturna desde hace más de 25 años y desde allí ha realizado distintas labores. Su trabajo es algo así como asesorar a los locales nocturnos para hacerlos más atractivos, más prendidos, más calientes. Hoy sus ideas son escuchadas en lugares como el Passapoga, Club Avenue, el Diosas, entre otros. Pero son los eventos para empresas los que le dejan las lucas para vivir, dice.

Han sido sus performances las que le han dado fama a Gustavo Pradenas, como cuando produjo los excéntricos desnudos de Baby Vamp o los calentones bailes de la Diosa del caño. Sin embargo, sus 15 minutos llegaron con tutti la semana pasada, cuando repitió hasta el cansancio por todos los programas de farándula que su amigo el Negro Piñera, el hermano fiestero del Presidente de la República, estaba internado en la Clínica psiquiátrica Santa Sofía contra su voluntad. Desde ese momento -dice- comenzó su calvario, y ya son varios los que le han dicho que lo que dijo fue peligroso, pero que había que tener cojones para defender un tema tan delicado.

¿Por qué te han dicho que es peligroso?
Me he topado con la opinión afiebrada de algunas modelos que, infectadas de silicona, han pretendido barrer conmigo, diciendo que estoy inventando estos llamados telefónicos, cuando incluso el lunes pasado, el Negro me volvió a llamar y ya han sido cuatro.

Háblame de esos llamados.
Recibí dos llamados de Miguel desde la Clínica Las Condes cuando le hicieron unos exámenes y al día siguiente me llamó de nuevo desde el teléfono de un paciente. Me dijo: ‘habla con la Pichita, con el Pablo, y sácame de aquí. Estos huevones de la clínica son pesados, así que ven con un buen abogado’. Hay otro llamado que Miguel hizo al 133 de Carabineros. O sea, ponte en el lugar. ¿Cómo lo estará pasando Miguel adentro como para llamar a Carabineros y decirle a los pacos que está secuestrado?

¿Qué te dijo el Negro el lunes?
Me llamó y me dijo (pone voz de Papurri): “Gustavito, voy a estar acá adentro por un largo tiempo. Yo creo que me van a tener 4 o 5 meses encerrado”. Le dije que cortara la huevada, que la Belén Hidalgo habló puras huevadas en contra mía y que su familia no me quería ni ver. Ahí le quitaron el teléfono.

El llamado parece una señal de vida de un secuestrado…
Hemos pensado en tomar un abogado y presentar un recurso de amparo a favor de Miguel, pero no es un tema fácil. Además, ver en la TV al Peluche Dueñas diciendo que inventé los llamados por afán de figuración, ya me tiene chato. Hay amigos de Miguel que están con él por interés y han llamado a sus hermanos, a la Pichita y a Pablo, para decirles: “mira, esos son los amigos malos del Negro y nosotros somos los amigos buenos”. Maricones, calzonudos, huevones cobardes… Pero yo no estoy ni ahí, porque soy amigo del Negro y si tengo que pasarme por la raja a todos los otros Piñera me importa un bledo, porque mi lealtad va con mi amigo.

¿El Negro tiene amigos buenos y malos?
Acá se ha descubierto cuáles son los amigos y cuáles las víboras. Me ha dolido ver a la Belén hablando estupideces en el diario La Segunda, diciendo que estoy colgado de Miguel. Pero qué me voy a estar colgando, si el Negro para cierto sector tiene mala fama. ¿Cómo me voy a estar colgando de un tipo al que le gusta el trasnoche y el hueveo? ¿En qué me favorece eso, si yo trabajo haciendo eventos para empresas serias? Cada llamado de Miguel me parte el alma. Incluso les dije a los conserjes de mi edificio que si Miguel se arranca de la clínica lo dejen entrar, porque él sabe de memoria donde vivo. El director de la clínica está preparado para que Miguel se arranque en cualquier momento.

Si te llamó a ti, debo deducir que no confía en la familia.
Si me llamó a mí es porque lo hace todos los días. Miguel se despertaba y me llamaba. El Negro es como Da Vinci, despierta a las 10 de la mañana (pone voz de papurri): ‘perrito, qué es lo que ha pasado’. Analizamos las noticias del día y colgamos. Después me llama en la tarde (nuevamente pone voz de papurri): ‘perrito, averíguate en el Caupolicán qué hay para la noche’. Me llamaba permanentemente entre tres o cuatro veces en el día, y de repente analizábamos hechos políticos, noticiosos… Ojo, que el Negro tiene opinión política e intelectual sobre diversas cosas. Echo de menos sus llamados y en los últimos que me hizo casi me he puesto a llorar, porque me da pena escucharlo en esa condición. Hace 15 días me llamó un amigo para que lo ayudara en un caso. Pero él se suicidó. Eso me marcó profundamente porque me quedé con la impotencia de no haberlo ayudado. Por eso me han afectado los llamados de Miguel.

¿Tú tienes miedo de que el Negro Piñera se suicide?
Tengo miedo de que haga otra locura, que se escape, no sé. Ojalá la clínica le sirva para reflexionar y salir bien.

EL CARRETE

Gustavo Pradenas justifica su preocupación por el Negro Piñera fundamentalmente en la amistad que los une. Según él, se conocen hace 26 años, pero el vínculo se ha ido afianzando en el último tiempo, aunque aclara que la mayoría de sus encuentros son nocturnos, de carrete. Sólo en los últimos años compartieron algunos asuntos laborales. Por ejemplo, fue Pradenas quien llamó al manager de Gustavo Cerati cuando se hizo el Argentina Abraza a Chile por el terremoto, para que dejara cantar a Miguel, y gracias a esa vitrina terminó moviendo su fofo cuerpo en un programa de bailes de la TV Argentina. Por ese vínculo fue que en el entorno de Belén Hidalgo se ha comenzado a esparcir el rumor de que Pradenas simplemente sería un asistente del Negro y no el amigo que dice ser.

¿Eres el asistente?
No soy asistente, soy amigo. Ahora, por el forro en el que se metió por el choque, él me ha llamado y le manejo la Hummer, pero sin recibir ni un peso, por amigo. Incluso le moví algunas presentaciones con juntas de vecinos y hogares de ancianos para que fuera a cantar… y “Paul Newman” (por ni uno), porque para mí andar con el Negro implica perder mi tiempo y mi plata. Si con Miguel lo único que gano son diversiones y un buen amigo.

¿Cómo son los carretes con el Negro?
Cuando salgo con el Negro y él me ha pedido que maneje su Hummer, yo no tomo ni una gota de alcohol. Como al Negro habitualmente se le apaga la tele a las dos o tres de la mañana, lo dejo en su casa y me voy en taxi recién a empezar mi carrete. Las noches son de mucha conversación, de mucha reflexión, de ir a muchos lugares, de saludar a mucha gente, de sacarse fotos con muchas minas. Eso es entretenido. Igual salir con el Negro es un tema que cansa, porque tienes que ir al Costa Barúa, a la Kamasú, al Bar 89, a la Sala Murano, a las Urracas, y tú estás enganchando con una mina y ya tienes que ir saliendo para otro lado… cansa. Esos son nuestros carretes, entonces que se diga que Pradenas es el padre de los excesos del Negro, es doloroso, porque si hay un huevón que le ha dicho al Negro que se vaya para la casa, que no tome más y que no huevee más, he sido yo. Hay mucho mito.

¿Es un mito también que el Negro es bueno para las drogas?
Las personas adultas pueden tener acceso a muchas cosas y ese es un tema delicado. Yo no puedo hablar de él, pero sí de mí. A mí no me gusta la cocaína, yo prefiero fumarme un pito. Yo no quiero hablar del tema de las drogas, porque con todo lo que he hablado meterme en más forros para qué.

¿Y si las consumiera, qué tiene de malo?
Por eso te digo. Cada persona adulta tiene la libertad de hacer lo que quiera. Yo no soy monje tibetano, pero es un tema delicado.

¿Qué tiene de malo tomarse un copete y salir de noche, si puedes hacerlo?
No tiene nada de malo. Lo que pasa es que en este país la gente impone ciertos cánones y es complicado para quienes no los respetan. Mucha gente que ha visto mis videos, mis películas y los vínculos que tengo con ciertos locales nocturnos me ha dicho ‘pero cómo este huevón es el amigo del Negro’. A algunos les da miedo eso, dicen ‘que turbio el personaje que está detrás de Miguel’ y se pasan rollos como si yo fuera Vito Corleone.

LA LOCURA

Pradenas defiende los carretes del Negro pero aclara que hace un rato que se le venía pasando la mano. Dice que fueron una serie de cagazos, en los que no quiere entrar en detalles, los que finalmente complicaron a la familia Piñera, que según él, hace rato que venía observándolo porque sus chambonadas le bajaban el rating al Presidente. El productor de eventos asegura que el quiebre con la modelo Belén Hidalgo fue la excusa para decirle ‘ya, compadre, aquí cagaste, te vay pa’ adentro y listo’.

-Lo que tenemos en común con el Negro es que nos importa una wea lo que opine la gente. Nosotros tenemos un carácter… ¿cachai o no? Somos personas de carácter fuerte que vivimos la noche y le abrimos los brazos a quien venga y en buena onda. Ahora, eso lleva a que el Negro de pronto acelere a fondo y se mande tres mil cagazos… es parte de su locura.

¿El Negro le afectaba la popularidad al Presidente?
El Negro, por su forma desfachatada de ser, se convirtió en un tipo peligroso para el clan Piñera y cuando su hermano salió presidente, se le vino un montón de cosas encima. Si ves el perfil del resto de los hermanos, Miguel no es la oveja negra, es la oveja ultra negra. Entonces, desde esa perspectiva es peligroso tenerlo dando vueltas. Pero lo vuelvo a repetir, Miguel es un tipo sano, que no le hace daño a nadie.

¿Por qué tenía que ponerle atajo a su desmadre?
Porque hay que tener cuidado, porque la gente critica. Sin duda que el carácter del Negro amerita un tratamiento por celopatía, por alteración de conducta… el Negro necesita una rehabilitación, necesita replantearse muchas cosas y ordenar un poco su vida, pero la fórmula como se ha hecho, contra su voluntad, eso no corresponde. A nosotros nos han dicho que somos intrusos, pero si a ti te llama un amigo por teléfono, suplicándote que lo saques, mientras su ex mujer dice que está todo bien, que está súper feliz haciendo un curso de natación, de qué estamos hablando…

¿Un curso de qué?
Un curso de natación… Acá hay una mentira… no sé qué es lo que buscan.

¿Al Negro le faltaban tablas pal puente?
Las locuras del Negro las ha cometido siempre, desde hace 25 años. Su forma de ser le ha marcado una identidad y con eso se ha ganado un espacio. Ahora, que lo hayan cachado y le hayan dicho ‘hasta aquí no más te llegó’, es otra cosa. El Negro se sentía muy limitado, agobiado, y esto es doblemente complicado con un quiebre matrimonial.

¿Entonces esto tiene que ver con una pena de amor?
Un pena de amor que sirvió de excusa para cortarle el recreo al Negro. Yo al Negro no lo veía tan mal, porque él es una persona que disfruta de la noche. El Negro no cumple horarios. Él se levanta a las cinco de la tarde y sale a carretear. Entonces, qué tiene de anormal lo que ha pasado con él. Nada.

¿Se cayó al litro con lo de la Belén? Me refiero a más de lo normal.
El Negro tiene un estanque que le da siempre en ese nivel, pero parece que con la crisis se le agrandó el estanque.

¿Alguna vez te contó algo sobre su estado depresivo?
Lo que pasa es que Miguel es muy impulsivo. Cuando hizo el tema para Gustavo Cerati me llamó para contarme, me lo mostró y le dije: ‘¡cómo se te ocurre hacer esta huevada!’. Hubo un período en que se le ocurrió hacerle temas a cuanto pajarito apareciera. Fuimos también a la Mina San José…

Son esas situaciones las que a lo mejor le molestan a la familia Piñera.
Es que Miguel quería estar, es un cabro chico. Fuimos de buena onda, pa’ pelusear un poco, para estar allí… Pero si la familia internó a Miguel para que él salga de terno, corbata y un maletín para que trabaje en un ministerio, está más equivocada que la cresta. Sólo están matando la identidad de un personaje que incluso fue conocido antes que Sebastián Piñera, porque la realidad es que Sebastián se colgó de la imagen de Miguel para hacer los casa a casa… era el Negro el que presentaba a su hermano y mira cómo le están pagando. Es doloroso.

¿Qué pasa si sale y dice que estaba por su propia voluntad?
No, imposible. Los llamados y la angustia de Miguel existen. Le voy a exigir al Negro que diga la verdad. Lo voy a agarrar del cuello, porque con él también nos hemos agarrado a combos, tenemos una amistad de choros. Incluso nos hemos agarrado a guitarrazos, a botellazos…

¡A guitarrazos!
Sí po’. Le voy a exigir que suelte la papa porque si no mi amistad llega hasta aquí nomás. Es una amistad de noche, de huevones choros. Entonces si el huevón viene con huevadas se va a llevar un guitarrazo en el culo también.