Larraín, Gay, Piñera, La Moneda, Matrimonio homosexual

Si tuviera que trazar un antes y un después en su vida, Luis Larraín Stieb, podría decir que estuvo de intercambio en Alemania, cuando tenía 22, y pudo ver que el mundo era más que haber salido de un colegio cuico -el Newland- vivir en una casa en La Dehesa, tener un modelo familiar inamovible y un dogma de lo que estaba bien y lo que estaba mal.

Si tuviera que seguir trazando, Luis Larraín -que en twitter se presenta como “mister tuiter 2011, ex modelo, ex puntaje nacional, ex confundido, trasplantado, talibán ortográfico, liberal, irónico, solo y cola- lo haría en el retorno de Alemania. En la confusión que tenía esos días. En la claridad de que algo tenía que moverse.

Pasaban cosas. Estaba dejando de ser católico.

-Fue la primera vez que conocí a un lolo. Que me serví a un lolo. Jajaja. No lo pongai con esas palabras. O ponlo. Está bien. Ahí me quedó la embarrada porque había un cura que me estaba convenciendo de ser ministro de comunión de la parroquia y estaba este otro conflicto que era mucho mas relevante.

Pasaban más cosas:

-Me quedó la cagada en ese tiempo porque me cambié de carrera. Estudié Ingeniería y después Actuación. En Alemania la gente no entendía que estudiara algo que no me gustara. Entonces llegué buscando lo que quería hacer. Una búsqueda que tenía que ver con lo sexual también, obvio. Empecé a ir al sicólogo para ordenarme por la vida, pero ya -a esas alturas- todo el mundo sabía que era gay menos mis papás.

El primer pololo

-¿Quién es todo el mundo?

Alguien de mi colegio me vio en una fiesta, en Chile, cuando volví, y le contó a todo el colegio.

-Qué paja.

Pero por otro lado me facilitó las cosas porque no tuve que tener esas conversaciones como de a uno tipo “oye te tengo que contar algo”. El tema es que a mis papás, obvio, nadie les iba a decir directamente y justo yo me puse a pololear y les tenía que mentir, y era súper incómodo.

-¿Era tu primer pololo?

Sí. Fue el medio cambio en mi vida pero no lo podía compartir con ellos. Tenía que mentirles y ahí el sicólogo detectó que era complicado que mis papas no supieran que tenía que hacer algo al respecto, y seguían con la campaña de tener que cambiarme. Mi mamá, todo lo que hablaba era de gay. En viajes era como: “Ay, mira la pareja. Ay, qué atroz. O en la tele, no sé, si salía Jordi Castell lo cambiaba.

La campaña de sus papás por convertirlo empezó a una edad difícil de precisar -chico- cuando Luis Larraín papá- director de Libertad y Desarrollo y columnista de El Mercurio- sabía y no sabía que el mayor de sus cinco hijos era gay.

-Los dos cachaban. Mi mamá a nivel consciente y mi papá a nivel inconsciente. Lo supe cuando después les conté que era gay. O sea cuando mi sicólogo les contó. Y mi mamá me dijo: “Sí, siempre lo supe pero traté de hacer todo lo posible para guiarte por el otro camino”.

Y mi papá me dijo: “No, jamás se me pasó por la cabeza”. Pero si tú te ponís a revisar sus conductas, en algún lugar de la cabeza se le pasó.

-¿Por qué?

Porque él es ultra futbolero. Va al estadio todo el rato -mi familia también y cuando chico me regalaba pelotas y yo no estaba ni ahí.
Pero como que insistía, insistía y me trataba de meter a otros deportes. Y otra cosa: mi mamá tenía unos amigos gays cuando yo era chico y siempre los íbamos a ver hasta que un día le pregunté a mi papá: “Oye papá: ¿ellos qué son?”. Y ahí no sé que me contestaron, pero mi mamá me contó después que esa vez mi papá le dijo que no me llevaran nunca más donde esos amigos. Entonces se dejaron de ver.

Ésos eran los días en que lo molestaban en el colegio. No tanto -también lo respetaban por mateo- pero sí lo suficiente como para sufrir.

-A mí me molestaban un poco por ser amanerado. Y eso me traumaba. Me paralizaba. Si me lo decían era lo peor que me podían decir. Porque en el fondo era verdad. Tenía ene problemas de integración y reprimía todo tipo de afectividad. Desde chico me mandaban al sicólogo para que pudiera integrarme a mi curso pero el modelo era súper equivocado porque era tratar de cambiar yo para adaptarme al curso. Nunca era integrarme desde lo que yo era.

Dejó de sufrir el día en que su sicólogo le dijo a sus papás que era gay. Luis tenía 22 años y no quiso estar ahí. Los esperó en su casa hasta que lo llamaron por teléfono. Entonces, escuchó la voz de su papá: “Me llamó mi papá con voz de ultratumba. Me dijo: “Tómate un taxi, ándate a tal restorán porque no estamos en condiciones de manejar y no queremos que tus hermanos nos vean en estas condiciones”.

En el restorán su mamá lloraba, se reía nerviosa, volvía a llorar, y su papá no lloraba menos pero le decía: “Esto es lo más doloroso que me ha pasado en la vida”.

-Yo les dije: “Estoy feliz pololeando, nunca he estado tan feliz en la vida. Y también iba preparado con las preguntas cliché clásicas. ¿Cómo vai a encontrar pega? ¿Quién te va a querer ahora? O: “Está bien pero por qué no te quedai soltero”. Preguntas tontas, pero de a poco fueron cachando. Les tuve que tener ene paciencia.

Gay cuico

-¿Crees peor ser gay de familia cuica y conservadora o gay de familia pobre?

Siempre es peor ser pobre porque en el fondo a desigualdad sexual, se suma a las otras y eso te da menos herramientas.

Los primeros días después de saber sus papás lloraban. No querían conocer a Felipe, el novio de Luis en ese tiempo. Después fueron cambiando. Después-después, cuando Luis les dijo que iba a aparecer en la campaña presidencial del entonces candidato Sebastián Piñera, se rieron:

-Chuta vamos a ver qué opinan algunas personas.

Llegó a la campaña sin haber hablado nunca con Piñera. Por algo así como un casting: el director que la hacía lo llamó para que apareciera. Cuando llegó a la filmación vio que había un mal entendido. Dos pololos esperaban aparecer y no sabían que él llegaba a reemplazar a uno. Luis tampoco sabía que él le estaba quitando el puesto a alguien. Le dijeron que escogiera con cuál de los dos quería salir. Escogió al más moreno.

-Me gustan más los morenos. El otro era muy rubio.

-¿Con qué expectativa saliste ahí?

Con la del proyecto de Allamand.

-Tienes la sensación de que se piensa cómo pudiste ser tan ingenuo para pensar que se pueda lograr el Acuerdo de Vida en Común.

Obvio que se puede aprobar.

-Con la derecha dura…

Yo creo que los votos están. Con la mitad de RN más la Concertación, menos algunos de la DC. No sé cómo va a ser el proyecto pero al menos que manden uno. Va a ser el primero que presenten.

AVC

-¿No tienes la necesidad de que sea como el de Allamand?

Yo estoy tratando de que sea así. De hecho acabo de hablar con el secretario de RN y me dijo que ahí había libertad de acción y que hay muchos parlamentarios que estaban de acuerdo.

-¿Has conversado con Piñera?

-De este tema no.

-¿Y no te dan ganas?

-Ahora más. Pero antes de todo era un vil funcionario de uno de los ministerios. Tampoco era un jefe de nada. Sólo un profesional. Uno no puede andar pidiendo audiencia y menos el primer año, sobre todo cuando hubo un terremoto no vai a ir a huevear: “Oye quiero mi promesa”, si sabís que quedan tres años.

-Ahora quedan dos.

Sí. Pero pueden pasar hartas cosas. Ahora: sí veo que el proyecto que presenta el gobierno es muy light y no me satisface, ahí si me darían mas ganas de hablar con él

-¿No te sientes engañado?

No. Siempre supe que el tema era súper complicado. Siempre lo ha sido. Por algo también lo han sido los gobiernos anteriores, porque son mas conservadores de lo que suponen.

-¿Por qué crees que te cuestionan más que a los que han sido rostros gays de otras campañas?

Si me exigen més es porque me la he jugado más por el tema

-Y porque surge la pregunta de sí se puede ser gay y de derecha…

Me parece válida esa pregunta mientras se haga esperando, de verdad, escuchando la respuesta. Porque en general me dicen: “Ah imposible ser gay y de derecha, y se van” y si nosotros hubiéramos tenido un gobierno de Lagos y Bachelet que la hubieran llevado en tema sexual, salir en la franja de Piñera hubiera sido una ridiculez. Pero como no pasó nada hay que hacer algo ¿me entendís?. Y al parecer está ocurriendo algo. O sea no es lo ideal pero pasa

-Y como responderías a la pregunta de sí se puede ser gay y de derecha.

Diciendo que la izquierda tradicional, la izquierda de China y de Rusia, mataba a diestra y siniestra a los gays. Esa derecha es igual de homofóbica que los de derecha. Y, ahora, la izquierda y la derecha están medios difusas. Hoy ocurren cosas como que el gobierno presenta un postnatal y después sale Andrés Velasco diciendo que es demasiado socialista este gobierno. Se mezclan las cosas.

-Pero nadie en la Concertación lanza frases al estilo zoofilia-Larraín (Carlos).

Es que es más allá de un tema de que él sea convervador. Tiene una verborrea incontronable y saca unos ejemplos insólitos. Es cierto que el discurso de la izquierda ha sido mucho más abierto y se agradece porque la sociedad ha avanzado, pero cuando llevai veinte años de una coalición que no hace nada por el tema y, cuando te cuentan fuentes que fue porque la DC no quería que se moviera el tema, tú decís: “Ya, démosle una oportunidad a otros”.

-¿Has pensado en irte de Chile por esto?

Me voy en dos semanas. A Francia. A hacer un magíster.

-Pero motivado sólo por el magíster o porque en Chile no se hace nada con esto.

Por todo un poco. Pero más que el tema de que en Chile no se haga nada -porque siento que acá puedo aportar a que se haga- me voy pensando en encontrar pareja. Creo que es más fácil viajando

-¿Por qué?

Hay más gente. Un asunto de mercado. Jajá. Acá conozco a todos. Y los que no conozco son el ex de un amigo o el amigo de un ex, o el ex de un ex, entonces están vetados. Salís y es: vetado, vetado vetado. Y además como que en Chile, a pesar de que hay más apertura, hay gays que no salen del closet: se van para fuera, se casan con dudas o se meten a cura. Todavía ocurre. O están confundidos hasta los 35 y se meten al chat. Es muy chico el mundo. Se debería ir ampliando con el tiempo. Pero falta. Aunque ya no está el esterotipo del gay peluquero.

-¿Cuál es ahora?

No sé. De que estás desviado.

-De promiscuo.

Sí. Eso es típico.

-¿Pero qué tanto con ser promiscuo?

Lo mismo pienso. ¿Pero cómo decirle eso a alguien conservador? No es el mejor argumento para convencerlo.