La cultura de la bicicleta crece día a día en nuestro país. Ya contamos con un buen grupo de ciudades que se caracteriza por la cantidad de personas que utilzan la bici cotidianamente: Rengo, San Vicente de Tagua Tagua, Curicó, Talca…

Pedaleo otoñal en el barrio Bellas Artes

Durante los 80, de la mano de financieras y la aparición del crédito, las grandes ciudades comenzaron a llenarse de autos, al mismo tiempo que la bicicleta comenzó a ser desplazada de las calles. La bici recibió una gran bofetada desde la publicidad: “Cómprate un auto perico” era la consigna por esos tiempos… consigna que aún hoy algunos rezagados gritan en la calle, ahora clavados en el taco. Nos dejamos lavar la cabeza y comenzamos a mirar la bici como el vehículo de los pobres, la olvidamos y la redujimos a juguete.

Escolta

Pero la bici es uno de los frutos mas perfectos que el ingenio humano nos ha brindado y que nos acompaña por ya casi 200 años. Es difícil de aplastar. Fue clave en el proceso de emancipación de la mujer, al entregarles la libertad de desplazamiento sin intermediarios y las ataduras culturales que eso implicaba. Permitió a las personas ampliar su radio de acción entre finales del siglo XIX y comienzos del XX, salir de sus pueblos para que en unas horas de viajes pudieran estar en otro y así expandieron sus horizontes. La bici es una poderosa herramienta, de mecánica simple, asequible, económica y entrega, sin pedir mucho a cambio, completa libertad.

Entre el caos, la congestión, el ruido y la contaminación, la bici surge y se reintegra a la escena urbana como un instrumento de movilidad y acceso, un instrumento de uso cotidiano para actividades diarias. Estudiantes en bici a su colegio o universidad, profesionales a sus lugares de trabajo, mensajeros recorriendo en mejor tiempo que nadie las calles de la ciudad para entregar encomiendas y correo, trabajadores que son patrimonio de nuestra cultura, gásfiters, repartidores de pan, suplementeros, jardineros… Todos ciudadanos iguales, que se reconocen en la calle, cruzan miradas, interactúan con quienes han optado por estar fuera del cascarón de metal.

Rengo: Ciudadana en bici

No son “ciclistas”, son Ciudadanos en Bicicleta, personas de diversas edades, hombres y felizmente cada día mas mujeres, que escogieron la bici como medio de transporte, nada más y nada menos. No son deportistas ni fanáticos, lejos están de ser renegados sociales. Son el brote de un cambio cultural que abraza la eficiencia, la paz en las calles, la economía de los hogares, la simpleza y la libertad de desplazamiento.

Repartir pan es un negocio serio

De todos nosotros depende cuidar y fortalecer este cambio. Mucho queda por educar, por cambiar y por mejorar. Muchos son los que ya han reconocido y se han conectado con los beneficios que la bici entrega a su vida cotidiana. Sin duda una herramienta poderosa como ninguna otra.

Muévete en bici hoy, será un buen día.

Fotografías: Claudio Olivares Medina http://www.flickr.com/quiltro