Llega a Chile en los días de danza la manivela, y chuchuka, y contorneos hipersexuales de brasileras y brasileros con zungas-bikinis pequeñitos.

Tiene la suerte -o la mala suerte- de ser brasilera y de llamarse Flavia. Casi como Flaviana, la rubia de Axe Bahía. Pero Flavia Goncalves no es rubia, creció en un suburbio de Río de Janeiro, vivió en un orfanato, la adoptaron, no le gusta el axé y se dedica a otras cosas. A producir moda, a hacer fiestas como Realidad Paralela, la primera fiesta sólo para lesbianas, que ya existe hace un par de meses y que se hace cada dos semanas.

En el Facebook de Realidad Paralela todas las fotos son de minas guapass. Flavia dice:

-Yo apunto, ojalá, a una mina que es como la nueva lesbiana.

-¿Cómo eso?
-Una lesbiana más femenina, que le gusta la belleza que tiene buen gusto. Ésa es la nueva lesbiana.

-¿No la camiona?
-No la camiona.

-¿Y esa lesbiana es más de generaciones nuevas?
-Sí. Cada vez que yo abro Facebook hay cinco o cuatro minas peloláis lesbianas. Onda de dónde salió.

-¿Y por qué te interesa apuntar a esa mina y no a las otras?
-¿Por qué? Porque yo soy esa mina. Y yo soy esa mina que no tiene dónde ir acá si quiero agarrarme una mujer. ¿Cachai? Siempre es feo, siempre es sucio, con minas brutas que parecen hueón. ¿Entonces dónde una mina como yo podía ir? Incluso empecé a hacer la fiesta casi por caridad, casi por buena onda.

-Jajaja
-No con la intención de ganar plata. Era como ya…casi una cita. Un lugar dónde ir. Dónde podemos encontrar alguien si somos lesbianas, si somos femeninas y nos gustan otras mujeres femeninas. Eso es.

-¿Y esa nueva lesbiana es algo chileno o pasa en todos lados?
-Pasa en todos lados. Creo que pasa que están saliendo más del clóset entonces se ven más minas asi. Es una cosa de mentalidad, de abrir un poco la cabeza. Tú puedes ser gay y no necesariamente tienes que ser un hombre o parecer un hombre u odiar a los hombres, que es un poco lo que pasa con las lesbianas. Creo yo que hay un rollo de identidad ahí. No es sólo me gusta el mismo sexo que yo. Hay un rollo de querer ser hombre. Yo no tengo problema con mi identidad. Puta, lo que te estoy hablando igual es heavy. A mi me está complicando el tema en el mismo Facebook y de repente me estoy creando enemigos con el tema del nicho, del perfil, de que estoy apuntando a estas minas. Me dicen que yo soy clasista.

-¿Quién te dice eso?
-Muchas. Siempre sale el tema. El otro día puse que en esta edición no van a entrar hombres por el tema de la comodidad. Y ahí salió una loca casi con la ley no sé qué de que el derecho de admisión en Chile no existe, que ojalá sea sólo en esta edición, y que con las minas no puede ser, y que la discriminación y qué no sé qué. Pero este es un producto. Y está orientado a un tipo de gente. Yo estoy seleccionando, no discriminando. No estoy en la puerta diciendo no tú no entras

-Ya, entonces si va una camiona no es que no la dejen entrar.
-Obvio que no, si están también. Pero yo estoy apuntando a este otro grupo. Yo no voy a poner reggaetón.

-Pucha.
-Jaja. De repente, puta, puedo poner un reggaetón en la noche pero no apunto a eso, y no voy a andar poniendo música de matrimonio. No po. No sé. Cuando me hablaban del Máscara yo pensaba: “No, no quiero ir porque está lleno de tortas que juegan pool y yo no quiero jugar pool, y todo bien con el pool pero no es mi concepto”. Hay productos y productos. Te gusta la Pepsi o la Coca Cola. Las personas son distintas y las lesbianas también son distintas.

-¿Y por qué en esta edición no pueden entrar hombres?
-Es que al principio dejé lo de los hombres porque las mujeres lesbianas son muy de grupo o muy inseguras y tienen como una dinámica completamente distinta a los hombres…

-¿Cómo?
-A las minas les gusta el tema del bar. De sentarse en la mesa de conversar.

-¿Y los hombres?
-Al hombre gay le gusta comprar copete e ir a la pista a bailar. Casi hacer la coreografia.

-Jajaja.
-Las minas no. A las minas les gusta estar mirando. Al principio en este lugar en el que estoy ahora era súper complicado, quedaba yo bailando, y con amigas de palo blanco para prender la hueá porque era la una y media de la mañana y todas alrededor de la pista, y la pista vacía. Pero al final se empezó a llenar, el lugar es chico y las minas me alegaron que el espacio es para ellas. Aunque las minas siempre alegan. Alegan por todo.

-¿Qué dicen?
Alegan: “No, que el lugar es muy chico”. Para mí el lugar es perfecto. Yo no quiero ser la reina de las lesbianas en la ciudad. Quiero hacer una fiesta buena y distinta. Y para las minas que valoren eso. Me encantaría que estuviera lleno de modelos eso si. Jaja. Pero bueno. Siempre alegan por todo: que la ventilación, que hay muchos hombres, que cómo no se puede entrar hombres.

-El problema, supongo, es que se colen los hombres hétero a sapear…
-Los hombres entran con sus amigas. Solo no entra ni uno. Entran con sus amigas lesbianas. Onda, el hueón hétero que va a estimularse, no. Me pasó una vez en todo caso. Y lo eché a patadas. Yo misma. Estaba casi con la lengua afuera el hueón.

-¿A los hombres les dan susto las lesbianas?
-A los gays. La primera fiesta que hice fueron unos amigos gays y tenían miedo. Porque pasa eso con las mujeres que desarrollan el tema de la masculinidad. De repente sacan lo malo del otro sexo. Hay minas que son agresivas, de pelea, de combo. Esa cosa agresiva de defender a la mina, de que esta es mi mina. Agarran eso que encuentro súper malo del hueón ahueonao, entonces quedan ahueonás.

-Yo estaba pensando en que a los hombres hétero les desconcierta ver a las mujeres tan sexuadas…
-Es que es competencia. Más competencia aún. No entienden que a una mina le pueda gustar una mujer. Dicen: “le gusta una mina porque tiene un problema o porque la violaron, o porque su papá fue un hijo de puta, o porque tiene problemas con los hombres, o un hueón no se la culeó bien. No pueden entenderlo. Tienen que clasificarlo. Los hombres no pueden entender que una mujer pueda vivir sin pico. Que ellos sean innecesarios. En su cabeza les queda un poco la cagá. Porque ¿qué pasa con ellos?. O les calienta.

-¿Y qué piensas de que la discusión gay siempre se la lleven los hombres? Onda Simonetti, Larraín..no hay ninguna lesbiana -salvo la Karen Atala- que tenga esa visibilidad.
-Porque nosotras estamos siempre abajo ¿no? El tema del gay hombre está mucho más afuera. Las lesbianas están mucho más escondidas. Y las lesbianas femeninas más escondidas todavía. Yo creo que tiene que ver con eso. No quieren ser vistas. Porque en Chile es menos aceptable. Es un país que te oprime en varios sentidos. Claro. Simonetti es un hombre hablando de la cuestión homosexual como hombre homosexual. Eso no existe en las mujeres. Tienen miedo. Por ejemplo hay muchas minas que no quieren ser parte del Facebook pero quieren llegar a la fiesta. Una vez hice una que era en el Onaciú, en un galpón que está atrás. Y era muy raro el formato del lugar porque teníamos que pasar por una fiesta para llegar a la otra. Y muchas me alegaron de eso.Tienen terror. Y eran todas minas femenistas, que no parecen lesbianas típicas.

-¿Y pasa como en las discos hétero que es una suerte de carnicería?
-Pasa un poco lo mismo pero con una máscara. Es más sutil. Aunque están las minas que son mucho más tiradas. Yo conozco varias y les va bien. Tengo unas amigas que van y agarran tres minas la noche. Pero no es tan visible. Es mucho más de mirada. Una mira a la otra y la otra ya está al lado.

-¿Cómo son las lesbianas brasileras a diferencia de las chilenas?
-Las tortas brasileras son mucho más -yo como torta lo podría decir- son mucho más directas. Más a la caza. Es como identifica, va, habla algo, ofrece un trago. La chilena es mucho más pasiva en ese sentido.

-¿Tú cuándo saliste del clóset?
-Cuando nací. Nací y salí del clóset al mismo tiempo. Nunca tuve rollo con eso. Mi familia es súper conservadora pero para mí nunca fue tema. Fue todo tan natural. Yo siempre supe, de chica, que me gustaban las mujeres del colegio. Incluso tuve pololos también, de adolescente, y sabiendo que me gustaban las minas, pero tampoco como un problema, con complejo: “Ay no es que me gusta esto”. Sino que era “Ay no, déjame probar”. Vivir los procesos que tenía que vivir. No era como: “Soy gay tengo que ir a lugares gay, odio a los hombres, no me gusta el pico”. Y no tenía una familia liberal ni nada. Mi mamá me preguntaba: ¿Cuándo te vas a casar y cuándo me traes un pololo? hasta que le dije: “No va a haber pololo”. Y ella: “Pero cómo ¿quién te va a mantener?”. “Nadie. Yo me voy a mantener”. Y yo puedo ser hasta el hombre de la relación.

-¿Existe eso?
-Un poco si. Pasivo-activo…

-¿Pero en términos sexuales o en todo?
-En todo. Es que siempre tiene que haber una ecuación, tiene que haber un complemento porque los dos iguales topan.

-¿Y tú que eres más?
-Activa. Definitivamente.

-Tenis cara
-Sí. Yo soy una mujer súper femenina pero también soy súper fuerte, soy súper dominadora.

Realidad Paralela en Merced 142 (Ex Salita).
Desde las doce de la noche.
Tres lucas hasta la una y media y cuatro, después.

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