El ministro en visita Mario Carroza, quien investiga el homicidio del senador de la UDI, Jaime Guzmán, ubicó en Bélgica a uno de los partícipes del crimen que por años permaneció en la clandestinidad. Se trata del frentista Miguel Ángel Peña Moreno, que adoptó la chapa de “Simón”, según averiguó The Clinic Online.

De acuerdo a los antecedentes que obran en el expediente, “Simón” fue el encargado de conseguir el automóvil donde el comando se movilizó para asesinar a Guzmán en el frontis del Campus Oriente de la Universidad Católica en abril de 1991.
Peña Moreno, luego del atentado a Guzmán se escondió en Illapel, Cuarta Región. Allí asesinó al esposo de la mujer que fungía como su pareja a mediados de los 90. Purgó varios meses de cárcel por ese hecho, pero logró obtener el beneficio de la libertad condicional. De allí partió al sur y casi a fines de los 90 la Inteligencia Policial, conociendo su participación en el crimen del parlamentario montó un dispositivo para detenerlo. Sin embargo, “Simón” nunca más se dejó ver, ya que había sido condenado a una pena de cárcel por este último asesinato.

Azar y apoyo
En esta ubicación que logró Carroza también jugó el azar. Sucede que el magistrado vivió en Illapel hace algunos años. De allí que mantenía contactos con personas que militaron en partidos de izquierda, cuya identidad este medio se reserva. Fue a través de ellos que logró conseguir la información, que indica que Simón hace una vida normal en Bélgica, con familia y trabajo estable.
El magistrado se encuentra estudiando los antecedentes para conocer cuál es el estatus que “Simón” tiene en esa nación europea. Ello con el fin de solicitar, si el caso lo amerita, el envío de un exhorto -para que sea interrogado- o una eventual petición de extradición.
Este diario consultó al abogado Luis Hermosilla, querellante de la familia Guzmán, quien indicó que “vamos a apoyar todas las gestiones que el ministro carroza haga para que este sujeto responda en Chile por los delitos que cometió en el país”.
“No hay que olvidar que este hombre fue condenado por un crimen cometido en illapel, pena que nunca se presentó a cumplir”, indicó Hermosilla.

El pistolero
Peña Moreno, de acuerdo a los antecedentes recabados por este diario, también tendría responsabilidad en la ejecución del frentista y agente de “la oficina”, Agdalín Valenzuela ocurrido en 1995 en Curanilahue.

La decisión de asesinar a Valenzuela se tomó, luego que fuera detenido junto a Mauricio Hernández Norambuena, comandante “Ramiro”, entonces jefe del FPMR, siendo liberado el mismo día, con lo que su condición de informante del organismo gubernamental quedó en evidencia.