Sebastián Echevarría tiene una chaqueta que no es formal ni informal, polera blanca, anteojos oscuros, tatuajes por todos lados y un aire cafichón. No parece el estudiante de arte de la Chile que alguna vez fue. No quiere parecerlo tampoco.

-En los circuitos donde me moví encontré más de lo mismo. Siempre la misma hueá, el mismo grupo apatotado mafioso de artistas, el arte clasista que el público tradicional no entiende. Yo no puedo obligar a alguien que es ignorante en arte a entender arte de vanguardia.

-¿Entonces?

-Entonces me junté con unos artistas y dije: no me quiero considerar artista, quiero sacar el ego fuera de esto, quiero expandir las temáticas del arte, bajarla del pedestal, de esta hueá que siempre el MAC…Yo no tengo ningún problema con eso pero siempre es lo mismo. El mismo vino de honor con los mismos hueoncitos que se aplauden entre ellos. Así que dije: bueno, voy a hacer una productora de arte, Cemento negro, y el primer ejercicio fue poner al porno como pie forzado.

-¿Y eso no le gustó a los otros artistas?

-Es que el porno, el porno-porno, no es considerado como arte para muchos artistas. Pero cuando empezai a estudiar te cuenta, cuando veís historia del arte te dai cuenta de que están las Venus, las bacanales…No estai descubriendo la rueda tampoco.

-¿Qué es el porno entonces?

-Yo creo que porno es lo que ofende el pudor. No creo que sea respecto a la carne. Porque la carne es carne, ¿me entiendes? El sexo es sexo. Lo que ofende el pudor de los hueone pasa por el discurso. Por lo que se está tratando de decir. Creo que el porno pasa por ser transgresor.

-¿Así de amplio es el festival?

-Así de amplio. Porque nosotros premiamos el mejor discurso. Y creo que es mucho más fuerte que el mejor porno. Creo que el tema del porno es muy amplio y no ha sido bien trabajado. Y en eso que yo quiero contar es que busqué un lugar porque la obra necesitaba un lugar específico. No me servía el Hoyts. No me servía el Cine Arte Alameda. Tenía que ser un cine porno porque para mi las cuatro paredes, eso de los museos, ya pasó.

-¿Por qué no el Alameda? Si igual es arte-porno. Te podrías haber inclinado por el lado del arte…

-Porque yo también lo veo como una acción de arte en sí.

La plata del festival la pone Relax Chile. Un portal de putas. Y los videos que le llegaron venían de Chile, de España, de Alemania, de Inglaterra, de México, de etcétera.

-¿Qué tal las cosas chilenas que te llegaron comparadas con los otros países?

-Ehhh. Bien. A ver: en discurso creo que muchos hueones de los que crecieron en dictadura son porno in situ. Si lo que pasó acá en ese tiempo fue una pornografía. Creo que muchos artistas que estuvieron exiliados y torturados son súper cercanos a que es hablar del arte abyecto: de la sangre, del semen, de la caca que. Porque el porno no es solamente fornicar. Para mí el mejor director porno es un torturador. Ese es un pornográfico. Un hueón que trabaja con lo bizarro, con la tortura tipo Foucault.

-¿Y cómo eran fuera de lo discursivo? ¿En lo porno porno?

-En el porno porno, en lo de la carne, estamos en pañales. Porque somos un pais reprimido. Tenemos miedo.

-Pero miedo al placer, no al discurso…

-Miedo al que dirán. Porque todos culeamos, todos vemos porno.

-¿Calienta el discurso?

-Calienta la cabeza. Pero hay un premio que se va a dar al corto con mejor visualidad, mejor porno y mejor discurso. O sea que te caliente en todas partes.