Hace más de dos meses un guardia de La Moneda comentaba con su compañero de turno que en pocos días más los cabros ociosos que corrían alrededor del palacio presidencial se cansarían y se irían a sus casas. A la tercera vuelta de esa mañana, ambos se burlaban del grupito de jóvenes que pasaba con una bandera negra que llevaba escrito con blanco “1.800 por la Educación”.

Hoy, el carabinero probablemente recuerde y comente en su casa que nunca creyó que esto pasaría: los locos cumplieron con las 1.800 horas de trote, como protesta simbólica para que el presidente Piñera acceda a las demandas del movimiento estudiantil.

Fueron días duros. Pleno invierno y en algunos momentos faltó gente para hacer la posta en el trote, especialmente en las noches de frío y lluvia, pero a través de las redes sociales, las cadenas de solidaridad y contactos entre estudiantes y simpatizantes del movimiento, la iniciativa concluyó con éxito.

La cantidad de horas que casi mil personas corrieron alrededor de La Moneda responde al monto en dólares que se necesita para financiar un sistema educativo estatal gratuito para 300 mil personas, según un estudio de la Universidad de Playa Ancha de Valparaíso.

El cierre fue un carnaval. Esto a pesar de que Carabineros cerró las calles Teatinos y Morandé, ruta habitual de los corredores. Sin embargo, los estudiantes se las arreglaron para cumplir con su meta y los últimos 1800 segundos se dividieron en dos etapas; la primera donde se sumó toda la gente que quiso participar, y una segunda en donde a través de una fila humana se hizo pasar la bandera de consigna de la pacífica protesta.

Uno de los organizadores de la corrida, Ignacio Bustamante, explicó que han sido más de tres mil personas las que se han sumado a esta iniciativa.

Asimismo, lamentó que el Gobierno no ha sabido, en estos más de 75 días, dar respuesta a nuestro petitorio como estudiantes, por lo tanto, estamos tristes y seguimos en la movilización.

En las calles, mucha gente se agolpó alrededor de la ruta de corrida para expresar apoyo a los que participaban, se escucharon batucadas, y ciudadanos libremente se sumaban con disfraces, banderas y cuerpos pintados a la movilización.

Bustamante destacó además que en las 1800 horas participaron representantes de distintos sectores, tanto gremiales, como estudiantiles, y de minorías sexuales, entre otros, lo que dio transversalidad a esta inédita y alegre forma de protesta.