La paja pervertida

Acá no importa la forma, importa el fondo. Esa boquita abierta. Esa boquita abierta que parece asomar una lengüita hace que sea más fácil hacer el desplazamiento asiento-cecso oral en la cabeza. Ideal para esos paseos en los que no hay más objetivo que pasear porque uno puede pensar sólo cochinadas. Ideal, porque la bici cuesta 48 lucas (lo mismo que un vibrador no tan barato en Japi Jane). No tan ideal porque es una bici para niños y si le preguntas al señor que atiende la tienda La Tremenda (San Diego, 6971675) si te puede poner ese asiento en una bicicleta grande, levanta la ceja. Sólo levanta la ceja.

La paja convencional

Esto es lo que se llama un asiento normal: ni muy puntudo, ni muy no-puntudo, ni muy blando, ni muy duro. Un asiento convencional para una paja convencional en tiempo medio. Si el paseito es muy corto, no funciona la cosa.
Para las interesadas: 75 lucas cuesta la bici. “Nano Bike”, San diego 830, 5690720.

La paja paciente

Esta paja es difícil. El asiento no te queda entre las piernas así que el esfuerzo, al final, lo hace uno. Es para las que les gusta con tiempo, tienen que recorrer ocho mil millones de kilómetros o tienen el clítoris afuerísima.

¿Dónde? En Bicicletas Vargas, San Diego 895, 6883368. Cuesta 230 pero si pagai en efectivo sale treinta lucas menos.

La paja breve

Ésta es justo al revés de la otra. Para recorridos tan largos como ir a comprar el pan porque la puntita, así acentuada, hace que uno pueda moverse de un lado a otro haciéndola corta y pasando piola. Bici playera, ochenta lucas, aro 26 en Bicichile, 6972697. Le lleva un año de servicio técnico gratis.

La paja brevísima

Ni para ir comprar el pan alcanza.

La paja sadomaso

Le preguntai al vendedor -el mismo que no te quiere poner el asiento de ovejita sacando la lengua en una bici más grande- si es que este asiento es blandito y te responde “súper blandito”. Pero al sentarte te das cuenta de que es súper durito así que intuyes: si pegas un salto en la calle en un lomo de toro, en un hoyo, en lo que sea, te dolerá hasta el corazón. Ji.

La paja morbosa

Esto es más del imaginario varoncito adolescente pero nunca se sabe. Tal vez también hay minas que se corren la paja juntas o tal vez sirva para noviecitas o quién sabe. Uno podría creer que la de atrás tiene más suerte porque puede sapear pero no hay que olvidarse que en San Diego hay espejitos retrovisores a dos lucas.

En bicicletas Vargas. Cuesta 225, 200 si pagai chin-chin y -si se sigue la lógica de compartir- termina saliendo sólo cien.

La paja de la fantasía

Tiene algo como de montura, entonces la línea de pensamiento es ésta: caballos, cabalgata, sudor entre las piernas, vaqueros, disfraz de vaquero, pistolita entre las piernas.

Icbikes. San Diego 859-863-867. 6961937.