La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, aseguró en Ankara, en la apertura de un foro empresarial turco-brasileño, que la actual crisis económica mundial significa una oportunidad para su país y para Turquía.

“Cuando vemos las relaciones entre Turquía y Brasil y nuestras capacidades, vemos que esta crisis crea una oportunidad para nosotros. Al incrementar nuestras relaciones debemos encontrar la vía para que (la crisis) tenga un efecto mínimo”, manifestó.

“Deberíamos hablar sobre cómo salir de esta crisis en una mejor posición”, agregó la mandataria sudamericana, que inició hoy una visita oficial al país eurasiático.

Turquía y Brasil son dos de los principales países emergentes del momento y ambos son también miembros del influyente grupo de las 20 principales economías del planeta (G-20).

Según Rousseff, los productos industriales de Turquía y Brasil se complementan mutuamente y las relaciones comerciales entre ambos países han vivido un fuerte impulso desde el año 2004.

Las economías de Brasil y de Turquía crecerán a pesar de la crisis, aseguró la presidenta, al recordar que el gigante sudamericano puede servir como puerta de entrada para los empresarios turcos a ese subcontinente.

Asimismo, expresó su esperanza de que Turquía le sirva a la comunidad empresarial de Brasil como entrada hacia los mercados europeos, centroeuropeos y de Oriente Medio.

Rousseff subrayó en su discurso ante empresarios de ambos países que su país está listo para cooperar con Turquía en numerosos sectores, desde la aviación hasta la defensa.

Además, recordó que Brasil acoge el próximo Mundial de fútbol en 2014 y los Juegos Olímpicos de 2016 (en Río de Janeiro), lo que significa una gran oportunidad para las empresas turcas en el sector del turismo y la construcción.

Por otra parte, Rousseff destacó que Brasil está concediendo ya becas a sus estudiantes para que estudien en Turquía, y expresó la esperanza de que los turcos hagan lo mismo en Brasil.

Después de su intervención en el foro empresarial, la mandataria brasileña se trasladó al palacio presidencial de Cankaya, donde iba a ser recibida oficialmente por el presidente del país, el islamista moderado Abdullah Gül.