Estación Central

Los culos pueden ser más perfectos en otros lados, sí. Pero Estación Central tiene ocho mil virtudes. La primera: hay mucha hueá. Por ejemplo, está Meiggs y está el mall Arauco Estación; es decir: lugares donde andan muchas, muchísimas damas. Lo segundo: en Estación Central no hay culo chico. Puede ser feo o lindo, pero no chico. Lo tercero: hay una casa de cambios donde los culos extranjeros y tropicales están detenidos por no sé cuántos minutos y uno puede sentarse justo al lado de ese carrusel que está ahí (o mejor: subirse a algún caballito del carrusel) y sapearlos, y sapearlos, y sapearlos.

Parque Arauco

Exactamente, el Boulevard del Parque Arauco, donde hay restaurantes y cafés, todos con mesitas al aire libre, hacen que este mall sea el mejor de todos para mirar culitos porque, sí, los culitos lais -por algún motivo- siempre tienen algo suficientemente medido que hace que deban ser llamados así. Culitos.

Barrio República

Culos jóvenes de universidades en que las niñas pagan caro. Hay mil así. Pero República gana por algo práctico: metro cerca/no hay que subir el cerro para verlos (U. de los Andes, Adolfo Ibañez, del Pacífico, etc, etc).

Paseo Las Palmas

Es como el crisol de culos de Santiago: extranjeros, lais, indie, etc. Hay que sentarse en una banquita, no más. O cruzar mil veces, de ida y de vuelta, siempre cabizbajo, Providencia (justo donde está Lyon).

San Antonio con Santo Domingo

El culo abundante. El del imaginario centroamericano. El de la migración. El que tiene un público específico, pero inmenso. El que hace que a ese público le den ganas de gritarle cositas sucias en la calle.

Hay algunos más piolas que éste:

Pero es el más representativo. Y, todos los que pasen por San Antonio más o menos seguido, deben conocer el mejor culo de Santiago:

Que le pertenece a Iván. Un chiquillo que se pone por ahí, que le gana a cualquier mina, que confunde a cualquier hueón.