Más que una novela es una clase de espionaje. Bravo León, autor de “El Espía Francés. Crimen, corrupción y tráfico de armas en Chile”, se aventura en el género después de haber renunciado a la Agencia Nacional de Inteligencia (ANI) a principios de año. La historia es simple y conspirativa, rápida; en ella se mezclan antecedentes reales y verificables con otros que son igualmente reales pero están novelados, para los que quieran creer que se trata de una novela.

Un agente francés es enviado a Chile para verificar una información preocupante: un empresario galo junto a otros, indios y búlgaros, ubicados en el norte del país, operan un tráfico de armas y material de defensa.

Todo transcurre en Santiago, Arica, La Paz, Montevideo. Hay reclutamientos, asesinatos, agentes varios, fotografías y dinero pasado en sobres. Bravo León pareciera entregar un informe preparado por la ANI. Se nota que maneja el tema, mucho nombre de empresas de armas, de conflictos en lugares apartados, de calibres, pistolas, vigilancia, seguimiento; una suerte de Leopold Trepper de las letras.

Si alguien quiere aprender cómo se monta y ejecuta una operación de inteligencia para desbaratar una mafia que atenta contra los intereses del Estado, debe leer este libro.

El final del libro es inesperado, a ratos insólito, pero real, verosímil. Bravo León no quiere revelar su identidad, pero cometió un error. Su nombre real está dentro del libro. Si un lector avezado lo encuentra, de seguro podrá tener un viaje gratis con la muerte, porque los personajes del libro son tan reales como quien los describió.