Un fraude. Así califican los estudiantes universitarios al Crédito con Aval del Estado (CAE), uno de los puntos de conflicto este año en el marco de las movilizaciones estudiantiles que ahora discute en el Congreso una rebaja a los intereses, el cual sería asumido por el Estado.

Un proyecto que pretende rebajar la tasa de interés del CAE de 6% a 2% y que es defendido a rajatabla por el Gobierno, que en las declaraciones del ministro de Educación, Felipe Bulnes, destaca que la cuota que pagarán los estudiantes con esta ley aprobada bajará en el orden de 35%.

El mismo proyecto que la Confech exigía congelar a fines de septiembre pasado para aceptar la invitación a sumarse a la fallida mesa de diálogo con el gobierno y que apenas unos minutos después del quiebre, el ministro Bulnes anunció que volvería a impulsar.

Un tercio de lo que necesitan

La postura de los estudiantes tiene que ver con el mismo fundamento que el Gobierno esconde cuando explica los beneficios de esta “transformación del CAE en pos de las demandas estudiantiles”, dicen. Y los números le dan la razón.

Según un reportaje publicado la semana pasada por Ciper, desde el año 2006 al 2011 los bancos que han participado del sistema se han embolsado más de 150 mil millones de pesos. Esto es, además, un tercio de los 1.800 millones que los estudiantes dicen se necesita para pagar educación gratuita para todos.

Peor aún, el año 2009 el Estado pagó una suma superior a la banca de lo que le costaba financiar la educación gratuita de los 72 mil estudiantes que ingresaron a la educación superior con un CAE, la única forma posible de un alumno de bajos recursos para poder estudiar.

La fórmula es algo conocido como “recarga” que básicamente permite a los bancos a cobrar un interés que ha llegado en ocasiones al 69% por los créditos otorgados a los estudiantes que después les compra el Fisco. En números: $443.720 millones en préstamos que después venden al Estado en $591.887 millones.

“Nos parece impresentable y nos provoca mucha frustración que en el congreso se esté aprobando esta rebaja de intereses porque al final del día lo presentan como un avance pero sigue la misma lógica de un Estado subsidiario ya no sólo a las personas si no que sobre todo a la banca privada”, dice Gabriel Boric, presidente de la Fech.

En la misma línea, el secretario general de la Fech, Felipe Ramírez, criticó el acuerdo parlamentario del miércoles pasado, donde se aprobó en general y particular. Ramírez señala que la rebaja del 4% será asumida por el Estado, lo que significa un subsidio a la banca y un redoble de despilfarro financiero, tomando en cuenta el dinero que ya se entrega a los bancos Scotiabank, Estado, Bci, Santander, Corpbanca, Itaú y Falabella.

Mineduc le pasa la pelota a la Concertación

Tras quedar listo para verse en sala, el ministro Bulnes reiteró las bondades del proyecto. “No solamente beneficia a los nuevos alumnos que ingresen a estudiar, sino también a los más de 365 mil estudiantes que ya están endeudados con cargo al Crédito con Aval del Estado. (…) Será contingente al ingreso, es decir los alumnos pagarán como máximo 10% de sus ingresos y no quedarán, sujeto a una cuota fija que tenían que pagar sin importar las posibilidades o fuerzas que tuvieran en función de sus ingresos”.

Pero junto a ello, el ministro Bulnes mencionó las palabras mágicas para lograr la mayoría en el parlamento lo antes posible y sacar adelante el proyecto que según el gobierno, viene a solucionar el sistema para acceder a la educación superior sin dar educación gratuita.

“En el mediano plazo tenemos que converger hacia un sistema de crédito o agencia que coordine todas las ayudas estudiantiles, pero lo que no se logra apreciar es cómo este crédito que fue creado por los gobiernos de la Concertación y que hoy nosotros estamos mejorando sustancialmente, podría ser algo contrario a lo que ellos debiesen estar disponibles a apoyar”, dijo.

Con la Concertación en frente y el fantasma de las palabras de Bitar, ex ministro cuando se aprobó este nuevo sistema, el titular de Educación se mostró tan confiado que ese mismo día terminó reconociendo estar “convencido que este proyecto va a ser aprobado en la sala de la Cámara y posteriormente en el Senado, porque se trata de una iniciativa indudablemente buena e insisto, no hace más que mejorar un instrumento que fue creado por los propios gobiernos de la Concertación”.

Sin embargo, los estudiantes no están conformes. “Nosotros creemos que el Crédito con Aval del Estado debiera eliminarse. Es un subsidio a la banca privada y hay gente que se ha enriquecido a costa del endeudamiento de la familia chilena. Diversos reportajes basados en informes fidedignos dan cuenta de esto, de cuánto dinero le termina pagando el Estado a la banca, al final del día un grupo muy reducido de personas”, señaló Gabriel Boric.

Para el dirigente, la tramitación y existencia de nuevos argumentos para mantener el CAE ya no aguanta más. “Es ridículo”, dice. “La banca nunca deja de perder. Acá hay un contubernio entre la clase política y la banca privada que hay que romper lo antes posible”, finaliza.