Foto: Cristóbal Olivares

En abril del 2011, cuando la CUT celebraba su noveno congreso en el teatro Caupolicán y los animadores pedían aplausos para Arturo Martínez, Carolina Tohá y Osvaldo Andrade, un sector de la audiencia estalló en chiflas. Era un grupo de jóvenes del Partido de Trabajadores Revolucionarios, que terminaron expulsados a combos. Entre los puñetazos, tres mujeres universitarias se defendían: Bárbara Brito, Javiera Márquez y Valeria Yáñez. Sus pifias, dicen, eran para que la CUT “sea una central mucho más democrática sin dirigentes apernados, que estén al servicio de los trabajadores y que no pacte ningún concilio con los empresarios, como lo hace la Concertación”. Una protesta que otra parte de la izquierda no compartió:

-Una mina del PC le agarró fuerte el culo a la Javiera y le dijo: ¡¿no te gusta ser revolucionaria hueona?! -recuerda Bárbara con algo de rabia.
Ocho meses después, las tres se convirtieron en los rostros más visibles del trotskismo. El 2011, Valeria (estudiante de Teatro) fue electa consejera de la Fech, cargo que hace unos días le cedió a Bárbara, de Filosofía. Mientras, en la USACH, Javiera postula a la presidencia de la federación por la lista D.

LA ULTRA EN LA USACH
A Javiera, Las Últimas Noticias le dedicó una larga entrevista hace poco. Con una galería de fotos, la perfilaron como una chica “ondera”, que era criticada en la universidad por ser una “ultra y fashion”. Una Camila Vallejo ultrona.

Así y todo, a ella le gustó el artículo:

-No me molestó, porque el periodista no pudo tergiversar el contenido político de la entrevista. Porque si bien me hicieron preguntas hueonas, las respuestas no lo fueron -dice.

El diario destacó las críticas hacia la conducción de Camilo Ballesteros y de los comunistas en la Feusach. Hoy, con 1865 votos, Javiera, cree que el apoyo obtenido por los “troskos” en las urnas, se debe a un voto de castigo hacia la JJ.CC.:
-Ellos (los comunistas) se mantuvieron haciendo todo por arriba, entre sus dirigentes. No atendieron ni a los estudiantes conservadores que querían volver a clases, ni a las demandas de gente como nosotros que querían pelear hasta el final por la educación gratuita -denuncia.

CAPUCHAS Y ROSAS
La lista de Javiera en la USACH -la “D”, “Seguimos en pie”- se relaciona estrechamente con la Juventud Combativa y Revolucionaria, una agrupación del PTR que actúa en distintas universidades y establecimientos educacionales. Aunque el grupo se gestó recién este año, acarrea la experiencia del colectivo “Las Armas de la Crítica”, y quiere acoger a todos los sectores de izquierda -incluso no trotskistas- que compartan sus métodos políticos, incluida la lucha callejera.

-La lucha que planteamos es contra los carabineros, o la fuerza pública y tiene que ser un fenómeno que provenga desde las masas -dice Valeria Yáñez.
Una postura que no implica defender el actuar de grupos de encapuchados aislados. Ellas, explica Bárbara, apoyan la organización. Y pone de ejemplo los incidentes que hace unas semanas significaron una micro y una biblioteca quemadas en el campus Juan Gómez Millas de la U:

-Por ejemplo, en Juan Gómez Millas se quemó una micro para el paro del 24 y 25 de agosto. Yo defiendo el hecho a muerte, porque había cientos de miles de estudiantes luchando en todo Santiago, ganando las calles. Sin embargo, hace dos semanas, en el mismo lugar, salieron 20 personas, cortaron la calle y volvieron a quemar una micro. Para mí no tuvo sentido. Y no es porque estemos contra la lucha, sino que al revés, la defendemos tanto que creemos que actuar así es poco combativo.

El PTR tiene otra organización: “Pan y Rosas”, que lucha por los derechos de las mujeres. “Esta organización es clasista y combativa. No tiene el típico grito que esgrimen las feministas: eso de que si el Papa fuera mujer, el aborto sería ley. Para nosotros eso no significa nada, porque la única manera de que las mujeres puedan emanciparse es mediante la revolución obrera y socialista”, dice Valeria.

LA CUARTA INTERNACIONAL
El PTR tiene 12 años en Chile. Partió cuando un grupo de militantes del PTS (Partido de Trabajadores Socialistas argentino) cruzó la cordillera y difundió sus ideas por Santiago, con especial éxito en la facultad de Filosofía y Humanidades de la Chile, donde Bárbara entró a estudiar.

-Cuando entré, no sabía mucho de política, sí sabía que había un PC enamorado de Chávez y Fidel Castro. Estaba en contra de eso, porque creía que eso no resolvía el tema del capitalismo -recuerda.

Terminó trotskista en una de las tantas tomas de la universidad y convencida que el PTR (en ese entonces llamado Clase Contra Clase) tenía la mejor estrategia para ganar lo que llamaban la lucha social.

El PTR adhiere a la “Cuarta Internacional” -que agrupa a los trotskistas-y propone una estrategia común con partidos repartidos en Latinoamérica y Europa. Bárbara es la que más asiste a encuentros internacionales y tiene claridad sobre el plan trazado. Resume:
-Queremos potenciar la crisis que experimenta el capitalismo a partir de una estrategia revolucionaria con la cual pongamos a los trabajadores por delante, mediante la auto-organización que comienza desde los lugares de trabajo. Para eso las universidades y los colegios son fundamentales, porque aportan a ese proceso, pero lo que nosotros tenemos como proyección es la revolución permanente, el cambio social. Tal como lo planteaba Trotsky.

CONFECH
A Valeria no le gusta la CONFECH. Encuentra que hay demasiado reformismo en sus propuestas y que no aspiran a cambios estructurales. El 2011, criticó a la cúpula de la CONFECH por realizar asambleas cerradas o porque los delegados decidían cosas sin antes haberlas discutido con las bases. Hoy tira sus dardos contra Gabriel Boric, a quien critica por desestimar la fuerza movilizadora: “este jueves hicieron un acto cultural en la Plaza de Armas, donde pusieron un buzón para que la gente le pidiera educación gratuita al Viejito Pascuero. ¡El viejo pascuero es sinónimo del consumismo neoliberal capitalista de la sociedad ¿Y ahora quieren mandarle cartitas? En vez de llamar a marchar…”.