Foto: Agencia Uno

Las 03:34 de la mañana es una hora que marcó para siempre a gran parte de los que vivimos en la zona centro-sur de Chile. No es para menos: se nos movió el piso como hacía tiempo no pasaba. Vimos un país extraño, que no era nuestro, sacado de la peor película de ficción: vidrios rotos, cuadras enteras en el piso, el miedo se respiraba en el ambiente. La gente yendo a sus lugares de trabajo a ver cómo habían quedado, órdenes contradictorias, llanto en el aire. Nadie mejor que nosotros sabe cómo pasaron las cosas.

¿Son bonitos los comerciales que ha tirado últimamente el Gobierno, no? Nos hablan de carreteras reconstruidas y de casas que se vuelven a levantar, de sueños reconstruidos y de subsidios asignados. Es decir, se nos ha levantado un tremendo teatro mediático (como el de Rancuagua) para hacernos creer que el país está bien.

Este es un año viciado con elecciones y todos los problemas, justificadamente, saldrán a flote. Como opositor declarado a la administración actual, quisiera arrogarme la representación de varios y poner de manifiesto una situación horrenda: que la campaña que se nos viene es de un aprovechamiento atroz. La Primera Dama hará una gira por el sur (porque al Presidente ya no lo tiran “a los leones” porque es arriesgar mucho en un año importante)y la televisión se plagará de estos mensajes.

NO le haga caso a esos comerciales: la mitad de las caletas NO está operativa, gran parte de los subsidios NO corresponde a la realidad y las comunidades NO han resulto todos sus problemas. Hubiésemos querido que “Viva Dichato” fuera la conmemoración de un hermoso trabajo de reconstrucción del sur a dos años del evento pero, independiente de esta alianza estratégica para reactivar económicamente a la zona, es más del mismo pan y del mismo circo.

La Primera Dama generará seguridad, confianza y cercanía con la gente y el Gobierno hará como que reconstruye y nosotros como que el país está en reconstrucción. Nos daremos las manos y en la noche dormiremos tranquilos sabiendo que todo está bien. Mentira. Hipocresía pura. Sí, algunos avances se han hecho, es cierto. Pero tarde llegó la decisión de coordinar el trabajo de campamentos y tardísima y viciada la puesta en marcha del proceso.

La invitación de estas líneas es a hacer las cosas bien y a no mentirle a la gente. De otra manera, los comerciales que se han estado lanzando al aire son mentiras bien montadas en base al aprovechamiento de un sufrimiento que los que no estuvimos ahí en el epicentro jamás podremos comparar.

No hay que lucrar políticamente con el terror que sintió la gente ese día y no hay que vender publicitariamente un presente que no es.